viernes, 23 de julio de 2010

HOMILIA DEL DOMINGO 25 DE JULIO 2010. CON MATERIAL LITURGICO INCLUIDO



Material Elaborado con gran Cariño Por Nuestyro Amigo el Presbítero Padre Carmelo Hernández, Desde Tenerife España.


MONICIÓN DE ENTRADA


La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, esté con todos vosotrosDe nuevo, en pleno verano, Jesús nos invita a un rato tranquilo con El. Para escuchar su Palabra, para alimentarnos en su mesa, para compartir y fortalecer nuestra fe con la fuerza de su Espíritu.La mejor parte del discípulo, escucharemos en el Evangelio de hoy, es estar, como María, a los pies de Jesús. La cuestión no es ser activo o contemplativo, sino en no vivir inquietos. Marta sólo ve lo inmediato. María ve más lejos, ha descubierto que con Jesús lo tiene todo.Como comunidad cristiana, celebramos la Eucaristía escogiendo la parte mejor: escuchar al Señor que nos habla en lo más íntimo de nuestro ser.


ACTO PENITENCIAL


Sintiéndonos frágiles y pecadores reconocemos nuestras culpas.


- Porque a veces silenciamos y desoímos la Palabra de Dios. Señor, ten piedad

- Porque separamos con frecuencia la oración de la vida. Cristo, ten piedad.

- Porque nos desentendemos de los problemas de la gente. Señor, ten piedad


MONICIONES A LAS LECTURAS


En la primera lectura, escucharemos cómo Dios se presenta, en forma de tres hombres que van de camino, ante la tienda donde residía Abrahán, que los acoge con gran hospitalidad.


En esta segunda lectura, San pablo se siente contento, a pesar de los sufrimientos, porque puede llevar a cabo la misión evangelizadora que Dios le ha confiado: anunciar a Cristo a todos.

Evangelio: Jesús, humano como nosotros, tiene amigos a los que quiere y necesita. Tres de ellos son los hermanos de Betania a los que se dirige hoy a visitar. Y ellos aprenderán una lección: que el arte de amar se debe alimentar es la escucha de la Palabra.


No Pases De Largo Junto a Tu Siervo

Gén. 18, 1-10; Sal. 14; Col. 1, 24-28; Lc. 10, 38-42


‘Abrahán, al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda… si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo’. Así escuchábamos el relato del Génesis. ‘Jesús mientras iba de camino entro en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa’, nos dice el Evangelio. Y allí, Marta y María, cada una a su manera acogen y reciben a Jesús en su casa. Al escuchar estos dos textos se nos está sugiriendo la hermosa virtud de la acogida y de la hospitalidad. Sin hacernos demasiadas consideraciones pensamos lo hermoso que es la hospitalidad con la que podemos y tendríamos que sabernos acoger los unos a los otros y decimos que queremos ser hospitalarios y acogedores con los demás. Nos parece lo más correcto en una buena educación y lo más humano en una relación mutua entre unos y otros.Pero si os digo a continuación que añoro aquellos tiempos en que nuestras casas estaban siempre abiertas, las puertas no se cerraban nunca, los vecinos entrábamos con toda confianza y libertad en las casas de los unos y de los otros, e igual recibíamos a cualquiera que pasara por nuestra puerta, seguro que enseguida decimos, es que eso era en otros tiempos, con los tiempos que corren ya no podemos actuar así ni tener abiertas las puertas de nuestras casas de la misma manera, ahora no sabemos de quién nos podemos fiar. Pero, ¿queremos ser acogedores y hospitalarios sí o no? ¿Es cuestión de corrección, de educación, de humanidad o tiene que ser algo más?¿Cómo vamos a entender esa hospitalidad? No me atrevo a decir si es cuestión o no de abrir o cerrar puertas, pero creo que sí podemos constatar que hoy andamos en la vida muy llenos de desconfianzas. Serán o no serán las puertas de nuestras casas las que permanecen abiertas o cerradas, pero creo que lo que verdad tiene que interrogarnos es si es nuestro corazón el que está de alguna manera cerrado por esa desconfianza. Sí, desconfianzas… aparecen muchas en la vida: al que no conocemos, al que nos parece forastero, al que no es de los nuestros, al que tiene la piel de otro color, al que es un inmigrante y no sabemos ni de donde viene, al que nos parece sospechoso por su aspecto, al que es de tal o cual condición… no vamos a seguir pero son tantos los ‘peros’ que vamos poniendo como murallas entre unos y otros que nos impiden o distancian nuestra relación mutua. Pienso que es bueno que nos hagamos esta reflexión a la luz de lo que la Palabra de Dios hoy nos sugiere. Pero una reflexión que tenemos que hacernos con los pies bien sobre la tierra pero con los oídos del corazón bien abiertos a lo que el Señor quiera decirnos o pedirnos. Nos podíamos quedar en nuestra reflexión en pensar en esa acogida como una relación con Dios; Dios que viene a nosotros y al que tenemos que saber escuchar y acoger en nuestra vida. El texto del Evangelio contemplando a María a los pies de Jesús escuchándole nos puede hacer pensar en esa escucha que tenemos que saber hacer de Dios en nuestro corazón. Y muchas veces hemos querido hacer demasiadas distinciones y diferencias entre la manera de acoger Marta a Jesús en su casa y la manera de hacerlo María. No tendríamos, por supuesto, que enfrentar posturas, sino más bien conjuntar. Por otra parte sabemos que el encuentro que Abrahán tiene con aquellos tres caminantes es un encuentro con Dios que se le manifiesta. Además de entrada el texto ha dicho ‘El Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré’. Mucho podríamos reflexionar por ese camino.Pero tenemos que reconocer y descubrir cómo Dios sigue viniendo al encuentro del hombre hoy, y cómo nosotros hemos de saber acogerle. Es cierto que son los Sacramentos, que será su Palabra proclamada y contenida en la Biblia; pero no olvidemos cómo Jesús nos enseña cómo también tenemos que saber descubrirle a El en los demás, porque ‘todo lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos a mi me lo hicisteis… tuve hambre… tuve sed… era forastero… estuve desnudo… enfermo y en la cárcel…’ que nos dice Jesús. Creo que entonces sí podremos reconocer que lo que hablábamos al principio de la hospitalidad y la acogida no está tan lejos del espíritu del Evangelio. Y esa acogida y hospitalidad tiene que traducirse en muchos gestos, en muchas posturas, en muchas actitudes de las que tenemos que llenar nuestro corazón¿Qué podemos ofrecer al que llega a las puertas de nuestra vida? Algunas veces nos puede parecer más fácil el dar cosas, aunque nos duela en ocasiones rascar nuestros bolsillos para dar de lo nuestro, sin embargo podemos preferirlo por más cómodo o menos comprometido. Nos tenemos que dar cuenta que quien llega a nosotros es una persona, quizá, es cierto, con unas necesidades materiales que podremos o no resolvérselas; pero esa persona con su vida es algo más que unas necesidades materiales. Abrahán ofreció sombra junto al árbol de Mambré, agua y una hogaza de pan para descansar y recuperar fuerzas; Marta y María la acogida de su casa, los preparativos necesarios de una mesa servida con amor, el silencio de una escucha para que Jesús se sintiera a gusto en aquel hogar. Bien significativo todo eso para nosotros.Por eso una verdadera acogida, un verdadero espíritu de hospitalidad tiene que pasar por la acogida a la persona, por el respeto que le manifestemos, por el tiempo que sepamos dedicarle para escucharle sin dar por sentado que ya nos sabemos sus problemas o necesidades, por ese silencio que sepamos hacer en nosotros o en nuestros pequeños problemas para atender atentamente a quien llega a nosotros, por el afecto que seamos capaces de tener en nuestro corazón y mostrarlo con nuestros gestos, con nuestra sencillez, con nuestra cercanía, por esa apertura de nuestro espíritu sea quien sea aquel con quien nos encontremos para no hacer diferencias ni distinciones a las que tan acostumbrados estamos. Es una forma de abrir las puertas de nuestra vida, de nuestro corazón para dejar que el otro llegue a nuestro lado y se pueda sentir a gusto con nosotros.Todo eso, que podemos decir, está en un plano humano, sin embargo para nosotros desde nuestra fe se trasciende, se eleva a otros niveles y categorías. Porque en nuestra fe sabemos quien es en verdad el que llega a nosotros y al que tenemos que acoger. Es lo que antes recordábamos de lo que nos dice Jesús que todo lo que le hagamos al otro a El se lo hacemos, que toda esa acogida que estamos haciendo al hombre, es acogida que estamos haciendo a Dios que llega a nuestra vida.‘Si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo’, le pedía Abrahán a Dios que llegaba a él en el símbolo de aquellos tres personajes. Pero tendríamos que decirnos que no pasemos nosotros de largo nunca junto a ese hermano con el que nos vamos tropezando en los caminos de nuestra vida o que llega a tocar a las puertas de nuestro corazón. Que sepamos ofrecerle esa jarra de agua o ese pedazo de pan de nuestra amistad, nuestro cariño, nuestra acogida, nuestra ayuda, nuestra escucha, en una palabra, nuestro amor.


ORACIÓN UNIVERSAL


En este clima de encuentro y de oración presentamos al Señor nuestras necesidades.1. Para que en la Iglesia vivamos la hospitalidad, la acogida, el compromiso de compartir, como consecuencia de nuestro trato personal con Jesús. Roguemos al Señor.2. Por los más queridos de Dios, los pobres y todos los que sufren por cualquier causa. Que nunca les olvidemos, y hagamos todo lo que esté en nuestra mano para ayudarles en su necesidad. Roguemos al Señor.3. Para que sepamos unir la acción y la oración, el amor a Dios y al prójimo, fundamental en nuestra vida cristiana. Roguemos al Señor.4. Por quienes se afanan excesivamente por las cosas materiales, para que comprendan que "no sólo de pan vive el hombre", Roguemos al Señor.5. Para que nuestra comunidad parroquial ayude a cuantos viven entre nosotros a descubrir sus valores y capacidades. Roguemos al Señor.6. Por todos los que vivimos en esta sociedad, para que alejemos de nosotros todo lo que tiende a encerrarnos y hacernos desconfiados. Roguemos al Señor.Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu amor sobre nosotros y todos los hombres y mujeres del mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor.


MONICIÓN FINAL


Como le ocurría a Marta ¡qué difícil es hoy escuchar a Jesús! Sin embargo hoy es más necesario que nunca. Que nuestra vida no sea sólo un continuo correr; que encontremos tiempo para escuchar, con seriedad y serenidad, la Palabra de Dios; una Palabra que no viene a imponernos cargas pesadas, sino a darnos una Buena Noticia. Al terminar nuestra Eucaristía, recordemos lo que nos ha pedido hoy: que escuchemos sus palabras, que nos llenemos de su amor y nos maravillemos con su presencia. Solo así podremos seguir caminando por el mundo.

jueves, 22 de julio de 2010

El secreto de la vocación está en la oración. JULIO 2010


El Papa nos enseña que el recogimiento nos ayuda a tratar a Dios.

Hace poco me habéis preguntado: ¿cómo se puede reconocer la llamada de Dios? Y bien, el secreto de la vocación está en la capacidad y en la alegría de distinguir, escuchar y seguir su voz. Pero para hacer esto, es necesario acostumbrar nuestro corazón a reconocer al Señor, a sentirle como una Persona que está cerca de mí y me ama. Como dije esta mañana, es importante aprender a vivir momentos de silencio interior en el día a día para ser capaces de escuchar la voz del Señor.

Estad seguros de que si uno aprende a escuchar esta voz y a seguirla con generosidad, no tiene miedo de nada, sabe y siente que Dios está con él, con ella, que es Amigo, Padre y Hermano. Dicho en una palabra: el secreto de la vocación está en la relación con Dios, en la oración que crece precisamente en el silencio interior, en la capacidad de escuchar que Dios está cerca. Y esto es verdad tanto antes de la decisión, en el momento, es decir, de decidir y de partir, como después, si se quiere ser fieles y perseverar en el camino. San Pedro Celestino fue ante todo esto: un hombre de escucha, de silencio interior, un hombre de oración, un hombre de Dios. Queridos jóvenes: encontrad siempre un espacio en vuestras jornadas para Dios, ¡para escucharle y hablarle!
Y aquí, quisiera deciros una segunda cosa: la verdadera oración no es de hecho extraña a la realidad. Si rezar os alienara, os quitase de vuestra vida real, estad en guardia: ¡no sería verdadera oración! Al contrario, el dialogo con Dios es garantía de verdad, de verdad consigo mismo y con los demás, y por tanto de libertad.

Estar con Dios, escuchar su Palabra, en el Evangelio, en la liturgia de la Iglesia, defiende de las fascinaciones del orgullo y de la presunción, de las modas y de los conformismos, y da la fuerza de ser verdaderamente libres, incluso de ciertas tentaciones enmascaradas de cosas buenas. Me habéis preguntado: ¿cómo podemos estar en el mundo sin ser del mundo? Os respondo: precisamente gracias a la oración, al contacto personal con Dios.

No se trata de multiplicar las palabras - ya lo decía Jesús -, sino de estar en la presencia de Dios, haciendo propias, en la mente y en el corazón, las frases del "Padre Nuestro", que abraza todos los problemas de nuestra vida, o también adorando la Eucaristía, meditando el Evangelio en nuestra habitación, o participando con recogimiento en la liturgia. Todo esto no separa de la vida, sino que ayuda a ser verdaderamente uno mismo en todo ambiente, fieles a la voz de Dios que habla a la conciencia, libres de los condicionamientos del momento. (...) Quien le sigue no tiene miedo ni siquiera de renunciar a sí mismo, a su propia idea, porque "quien tiene a Dios, nada le falta", como decía santa Teresa de Ávila.
PALABRAS DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI. A LOS JÓVENES EN SULMONA

HOMILIA DE MONS.CRISTIAN CONTRERAS MOLINA EN LA FIESTA DE SANTA TERESA DE LOS ANDES. JULIO 2010



Homilía en la Fiesta de Santa Teresa de Los Andes, 13 de Julio de 2010.


Hermanos y hermanas en la fe: Qué consejo más reconfortante es el que hoy nos recuerda San Pablo en su carta a los cristianos de Tesalónica: “Tengan siempre la alegría del Señor, lo repito estén alegres, el Señor está cerca, no se aflijan por nada, más bien preséntenselo todo a Dios en oración”.

La cita de Pablo me trae a la memoria las primeras palabras de la oración que compuso monseñor Enrique Alvear al tratar de explicarse el por qué Dios escogió a nuestra querida Teresita y la privilegió con su amor y llamado a la santidad: Tú escogiste a Teresa de Jesús de Los Andes para manifestar a los hombres la alegría de conocerte y amarte”.

Si Teresita de Los Andes está en el corazón de Dios y en el corazón de los discípulos de Jesús es porque desde pequeña cultivó una cercanía amorosa con quien pasó a ser su único Señor y en quien encontró el camino para ser feliz sin haber sido privada de muchos momentos y situaciones de dolor y de cruz. Por eso fue necesario que desde su infancia comenzara en ella el reinado de la Gracia, es decir, de la vida sobrenatural. Juanita no estuvo exenta de muchas pasiones que atan el corazón del ser humano como es el orgullo, la vanidad y una cierta dosis de amor propio que daban origen a sus imperfecciones y defectos. Conocidos son sus desencuentros con su hermana Rebeca.

Quienes han escrito sobres sus años de infancia señalan: No todo en Juanita era armonioso y perfecto. Impaciente, temperamental y enérgica…había heredado el carácter de su madre… Se le veía algo vanidosa y en algunas oportunidades violenta, sin embargo, por amor a Jesucristo se propuso al menos no acostarse jamás sin haber pedido perdón a la persona que en ese día pudiese haber ofendido. Pero ella quería cambiar. Había oído que quienes se confesaban se arrepentían de verdad. Es por eso que se dirigió un día al oratorio de su abuelo para que el canónigo don Aníbal Carvajal la confesase. El le explicó que era imposible a su corta edad. Ante su insistencia la alentó para que hablara con el Señor, El le daría fuerzas para aplacar su carácter.

Una serena reflexión nos permite destacar en este momento de la vida de Tersita el gran cariño y cercanía que sentía de parte de su madre, de su abuelo Eulogio, de las monjitas de su colegio y de la formación cristiana que fue recibiendo en forma paralela de parte de su familia, de los sacerdotes y el testimonio de los humildes en la hacienda de Chacabuco donde compartía con los niños y a quienes misionaba con su encanto, con su fervorosa oración y alegre compañía. Recuerda con emoción sus vacaciones en este valle que la elevaba por sobre las alturas hasta creer, en sus pensamientos de niña que el cielo se empinaba por sobre las maravillas de la cordillera de Los Andes. Con la oración fue entrando rápidamente en el misterio fascinante de Dios revelado en su Hijo Jesucristo.

Como fruto de su constante inmolación, Dios la fue llevando a honduras insospechadas. La colmó de gracias especiales con las que se acercó más y más a su divino modelo, Jesús crucificado.

Teresita solía decir: “Vivo con El y, a pesar de estar en los paseos, ambos conversamos sin que nadie nos sorprenda ni pueda interrumpirnos. He sido cautivada en las redes amorosas del Divino Pescador… todo lo que lo quiero, me es imposible decirlo. Mi pensamiento no se ocupa sino en El. El es mi ideal.

Si bien es cierto Teresita recibió una peculiar invitación del resucitado para vivir con El junto a sus hermanas carmelitas descalzas, desde el silencio y la contemplación mantuvo una permanente oración por la familia comenzando por la suya. En el seno de su hogar fue vínculo de unión y de diálogo. En sus sueños e ideales encarnó los anhelos de tantos jóvenes que quieren ser felices formando parte de una sociedad cimentada en la fe, en la dignidad de todo ser humano, en el cultivo de una sana vida afectiva y sexual y en un futuro sin discriminaciones, odios y rencores.

Con Teresita de Los Andes queremos revitalizar nuestra vocación de discípulos y misioneros de Jesucristo. Este es el gran desafío que se ha propuesto nuestra iglesia. Desde Cristo y con Cristo salir al encuentro de quienes tienen hambre de Dios para proponerles desde la palabra y el testimonio de la vida un camino marcado por la confianza en un Padre que nos ama y perdona. Necesitamos anunciar a tiempo y a destiempo que no hay felicidad posible sin darle un sentido trascendente a la existencia y que no se participa de la creación de Dios destruyendo la vida y la dignidad de los seres humanos.

Nos proponemos vivir lo que profesamos y creemos sin las ambigüedades propias de los que contemporizan con la mediocridad, el desánimo y la frustración. Desde el evangelio queremos proclamar que el amor es más fuerte que la muerte y que este el tiempo de la salvación. Teresita nos prestará su ayuda señalándonos que no seremos testigos y misioneros si no fortalecemos nuestra fe con la oración, la reflexión personal y comunitaria de la Palabra de Dios, la celebración dominical de la eucaristía y la recepción habitual del cuerpo y sangre de Jesús, anticipo del banquete celeste. Sólo desde Cristo y con Cristo viviremos el amor que hace nuevas todas las cosas.

A días de celebrar la fiesta de la Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, invocamos su presencia en este templo dedicado en su honor. Que Teresita, la verdadera discípula y misionera de Jesucristo nos anime y fortalezca en el hermoso y sublime ministerio de ser profetas de fe y esperanza, puentes de unión y signos potentes de paz y reconciliación

+ Cristián Contreras Molina, O.de M. Obispo de San Felipe

FERVOR MARIANO EN TALCA. CON LLEGADA DE LA CARMELITA DEL CONSUELO. JULIO 2010


La visita de la Carmelita comenzó tempranamente cuando arribó a la ermita de Schöenstatt, al oriente de Talca, donde fue recibida en un ambiente de profunda oración.

Más tarde se dirigió al campus San Miguel de la Universidad Católica del Maule; aquí fue acogida con un esquinazo y más tarde se efectuó un momento de oración por el mundo de la educación superior.

El recorrido de la imagen de la Patrona de Chile continuó en el Hospital de Talca, haciendo un ofrecimiento especial por las situaciones de dolor y personas enfermas. La actividad prosiguió en el territorio de la parroquia Corazón de María, siendo uno de los momentos más emotivos ya que la peregrinación pasó por calles en donde las consecuencias del terremoto de febrero se hicieron más notorias. Casas derrumbadas, sitios eriazos, mediaguas y sus moradores fueron testigos del paso de la Virgen del Carmen.

Seguidamente, se hizo oración frente al templo parroquial de Corazón María, el que se encuentra cerrado tras el sismo.Pasadas las 13:15 horas la imagen mariana arribó a la parroquia El Sagrario, a un costado del Templo Catedral, lugar en que las manifestaciones de cariño y devoción a la Carmelita fueron múltiples.Por la tarde, el recorrido siguió con una visita a la cárcel de Talca, siendo un signo de esperanza con las personas privadas de libertad.


Después visitó la Tercera Comisaría de Carabineros, en el sector de la Alameda, y posteriormente estuvo en el Regimiento de Talca, en un cuartel de bomberos destruido por el terremoto y en la parroquia San Luis Gonzaga, todo esto en el barrio norte de la ciudad.A las 18:30 horas la imagen de la Virgen del Carmen Misionera visitó las dependencias de radio Paloma, en el centro de Talca, como una manera de agradecer el servicio de este medio de comunicación en las horas y los días post terremoto.

Desde la radio la imagen fue traslada a la parroquia Inmaculada Concepción, en el sector oriente de Talca.Allí, desde las 20:00 horas, se celebró la Eucaristía en que la zona Talca Ciudad despidió a Nuestra Señora del Carmen. Esta Misa fue presidida por Monseñor Horacio Valenzuela Abarca, Obispo de Talca, y contó con una multitudinaria participación de fieles. Culminada la celebración la Patrona de Chile fue traslada a localidad de Cumpeo.Durante la jornada del jueves 22 de julio la imagen de la Virgen visita la ciudad de Curicó, en tanto que el viernes 23 recorrerá las parroquias de la zona Curicó Rural.

Esta peregrinación finalizará el sábado 24 de julio, cerca de las 15:30 horas, cuando la imagen sea entregada a la Diócesis de Rancagua.Ver más imágenes en www.diocesisdetalca.clFuente: Comunicaciones Talca

miércoles, 21 de julio de 2010

martes, 20 de julio de 2010

HOMENAJE A NUESTRA PRIMERA SANTA CHILE. STA.TERESA DE JESÚS DE LOS ANDES. JULIO 2010


Santa Teresa de Los Andes, extraordinaria carmelita

Mons. Cristián Contreras Molina, OdM
[1]

Artículo publicado en Revista SERVICIO n.º 279 (2007)


Dios en su múltiple Gracia, derrama en su querida Esposa la Iglesia, carismas y dones que embellecen el Cuerpo de Cristo (1ª Cor. 12, 12-30). Estos múltiples dones del Espíritu nos hacen admirarnos del Misterio del Dios todo amor, que se nos regala en su Hijo Jesucristo.

En la Sagrada Escritura se nos dice que “Dios es como un almendro con la flor despierta” (Jr. 1, 11-12). Esta bella comparación bíblica hace referencia a los variados carismas con que Dios ha enriquecido a la Iglesia con la vida consagrada. Los religiosos son aquellos hombres y mujeres que viven en comunidad cultivando la pobreza, obediencia y castidad por amor al Reino de los cielos. Así es como surge por especial invitación del Señor la familia carmelitana teniendo como fuente de inspiración a la Virgen del Carmen.

La Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, tiene su origen en el Montecarmelo. El Carmelo es un monte de Palestina situado al oeste del Lago de Galilea, junto al Mar Mediterráneo. Algunos cruzados europeos en el siglo XII se instalaron como solitarios en las grutas del Monte. Allí, en la Fuente del Profeta Elías, edificaron una capilla a la Santísima Virgen. Todos se consideraban su familia cultivando la fraternidad y la oración. Con el correr de los años nace la Orden de los padres carmelitas extendiéndose por muchos países hasta el día de hoy.

El pueblo chileno cuenta con la presencia de la Madre de Dios bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen desde los inicios de la colonia. Pero es desde la Independencia cuando el amor a la Carmelita aparece como: “ La devoción nacional incontenible, la Reina eterna de todo el pueblo chileno”.

Muchos son los Santuarios erigidos en Chile bajo el nombre de Nuestra Señora del Carmen. Por nombrar uno de los más importantes menciono el de la Tirana. Hasta ese lugar, enclavado en medio del desierto, llegan miles de sacrificados nortinos a rendirle culto a la Madre de Dios. En la Tirana se dan cita entre otros, la gran familia minera quienes junto a sus hijos cantan y bailan al son de instrumentos expresando así su fe y su amor a Dios y a la Virgen. Recuerdo con emoción la despedida de los bailes implorando la bendición y la salud hasta el regreso.

La Diócesis de San Felipe cuenta en el Valle del Aconcagua con el Santuario de Auco erigido en honor a la Virgen del Carmen y en donde se venera a la primera santa chilena, Teresa de Jesús de Los Andes. Hasta el monasterio de las Carmelitas Descalzas ubicado a los pies de la Cordillera de Los Andes llegó Juanita Fernández Solar. Según lo que ella misma cuenta, desde su adolescencia se sitió atraída de forma irresistible por Jesús, de quien se enamoró para siempre. El día siete de mayo de 1919 ingresó al monasterio asumiendo la alegría de contar con la protección divina y la cercanía de sus hermanas religiosas. Ella misma resumió su vida en dos palabras: “ Sufrir y amar “. Teresita supo gozar en su breve existencia de las alegrías de la vida. Supo ser fuerte como la mujer que elogia la Sagrada Escritura en el dolor, y generosa en el amar. Entregó su vida al Señor el 12 de abril de 1920. Después de ofrecerse a Dios para siempre profesando los Consejos Evangélicos murió el 3 de abril de 1920. El Santo Padre, Su Santidad Juan Pablo II la beatificó en Chile el 3 de abril del año 1987. El mismo Sumo Pontífice la canonizó en Roma el 21 de marzo de 1993.

La existencia de Teresita no se entiende sin ese fuerte amor a Jesús y a su madre la Santísima Virgen. Al recibir su Primera Comunión dice que Jesús comenzó a tomar su corazón para sí. “ La Virgen me ayudó a limpiar mi corazón de toda imperfección”. Teresita en su diario de vida señala: “Desde los siete años, más o menos, nació en mi alma una devoción muy grande a mi Madre la Santísima Virgen. Lucho (su hermano querido) me dio esta devoción con la que he estado y estaré hasta mi muerte. Le contaba todo lo que me pasaba y ella me hablaba. Sentía su voz dentro de mi misma clara y distintamente. Ella me aconsejaba y me decía lo que debía hacer para agradar a Nuestro Señor. Yo creía que esto era lo más natural y jamás se me ocurrió decir lo que la Santísima Virgen me decía. Todos los días Lucho me convidaba a rezar el rosario e hicimos juntos la promesa de rezarlo toda la vida, lo que he cumplido hasta ahora”.

A lo largo de su vida Teresita debió pasar por diversas pruebas y noches oscuras hasta llegar al “puerto del Carmelo”. Todas estas noches oscuras las pasó en intimidad y unión filial con María, la mujer santa que fue siempre su fortaleza y consuelo. A ella le escribe una carta a la edad de quince años cuando estaba en el colegio. En esa carta dice: “Madre querida, Madre casi idolatrada, te escribo para desahogar mi corazón despedazado por el dolor... me ahoga el dolor, Madre mía. Sufro, pero estoy feliz sufriendo. He quitado la cruz a mi Jesús. Él descansa. ¿Qué mayor felicidad para mi?” Teresita al entrar al Carmelo dedicó su vida a la oración, al diálogo fecundo con su Señor, rezaba intensamente por la evangelización de los pueblos, por la unión de las familias y por la fidelidad de los jóvenes al único Señor de la historia. Enamorada de Cristo, sintió que el Carmelo era el lugar más idóneo para cultivar la espiritualidad de la comunión por su silencio, recogimiento, y la fraterna compañía de sus hermanas de claustro.

Me he detenido en la santidad de Teresita de Los Andes para hablar de la importancia de la espiritualidad carmelitana vivida por esta extraordinaria jovencita carmelita. Su testimonio de vida nos permite afirmar que la santidad es posible y que el llamado a la perfección lo puede escuchar y seguir todo discípulo de Jesucristo que con la gracia del resucitado sigue las enseñanzas del que es camino, verdad y vida. Teresita se santificó siendo una hija generosa y responsable, abierta al amor y sensible al dolor. Como joven sentía el gozo de compartir con sus amigas de colegio y con aquellos familiares con los cuales compartía el descanso y la misión de salir a evangelizar como una catequista que enseña con el testimonio de su vida la Palabra de Dios y la Palabra de la Iglesia.

El Santuario de Santa Teresa de Los Andes, se ha convertido en un ámbito de acogida, encuentro y oración. Son miles los peregrinos que a diario llegan hasta este lugar santo para rezar, celebrar la Santa Misa y recibir el sacramento de la reconciliación. Son muchos los bautizados que llegan portando una imagen de Jesús, de la Virgen o de un santo para que el sacerdote se los bendiga. Pero es a Teresita a quien le confidencian sus penas y alegrías. Hasta ella llegan los ancianos contándole de sus dolencias y soledad. Teresita escucha a centenares de jóvenes que tienen hambre de ser escuchados, valorados y aceptados en una sociedad que muchas veces se escucha a sí misma y no les ofrece el espacio donde decanten sus esperanzas e ilusiones. Hasta la cripta de nuestra santa llegan miles de mujeres que sufren a causa de la infidelidad de sus maridos y las dificultades que ellas tienen para alimentar, educar y formar a sus hijos en la fe y en aquellos valores que dignifican y promueven el amor verdadero, la justicia y la verdad que hace libre.

Teresita, la enamorada de Jesús es un modelo de sencillez, sobriedad y desprendimiento. Es modelo de amor por la familia, cercanía a los niños y especialmente a los jóvenes. Teresita con su testimonio nos enseña a rezar, a contemplar en el silencio el amor gratuito de Dios, el cual debe reflejarse en la entrega generosa a los hermanos. El Santuario de Santa Teresa seguirá siendo la casa que acoge, un espacio para alabar, bendecir y pedir. Auco es un lugar santo porque allí está el “Santo de los Santos, Jesucristo”, María Santísima Nuestra Señora del Carmen y nuestra querida hermana Teresita de Los Andes.


[1] Mons. Cristián Contreras Molina es Obispo de San Felipe.

HACER DEL DEPORTE UNA INSTANCIA DE COMUNIDAD. Julio 2010


Señal de la cruz al ingreso a la cancha

(oraciones y meditaciones)

Oración por el Fútbol y el Deporte .


Dios Padre de bondad,te alabamos por la vida que nos regalasy por todos los valores humanospresentes en el fútbol y el deportedonde reconocemos tu infinito amor.
Te bendecimos, Padreporque nos diste el don del juegoque nos permite divertirnos y crecerfísica y espiritualmente.
En Ti nos reconocemos hermanos y hermanas,también en las competencias y torneosporque Tú quieres que seamos unoy que nos congreguemos en un mismo amor.
Nosotros, discípulos misioneros de tu Hijo,le reconocemos como Camino, Verdad y Vida,fuente de encuentro y de alegría.En su triunfo sobre la muertefundamos nuestra esperanzaen la Copa definitiva y verdadera.
Bendice, Señor,a todos los futbolistas y deportistas,a sus familias y a quienes les apoyan.Ayúdales a sacar el mayor biende su talento y espíritu de equipo.Que sean siempre personas sanas,honestas y solidarias.
Y a todos nosotros,danos ánimo para jugar siempre limpioen el fútbol y en toda la vidapara que podamos, con tu Gracia,alcanzar el título eterno de la Vida en Ti.
Amén.