miércoles, 4 de agosto de 2010

UNA HEROINA EXTRAORDINARIA: IRENA SENDLER

El “Ángel del Gueto de Varsovia” candidata al Nobel de la Paz La Organización de Supervivientes del Holocausto residentes en Israel se ha unido al Gobierno de Polonia en la promoción de Irena Sendler para el premio Nobel de la Paz. La iniciativa pertenece al presidente Lech Kaczynski y cuenta con el apoyo oficial del Estado de Israel a través de su Primer Ministro, Ehud Olmert.
Las autoridades de Auschwitz han expresado su apoyo a esta candidatura ya que consideran que Irena Sendler es uno de los últimos héroes de la generación de nuestros padres y abuelos, una generación que ha demostrado una fuerza, una convicción y un valor extraordinarios frente a un mal de una naturaleza extraordinaria. El ganador del premio se anuncia tradicionalmente a mediados de octubre y la ceremonia de entrega se realiza invariablemente el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su fundador, el industrial sueco Alfred Nobel. El Comité sólo puede conceder esta distinción a personas vivas. Irena Sendler cumplió 98 años el 15 de febrero.
La madre de los niños del Holocausto. “La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad”, cuenta Irena Sendler quien salvó a 2.500 niños del Gueto de Varsovia.
Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia el cual llevba los comedores comunitarios de la ciudad. Allí trabajó incansablemente para aliviar el sufrimiento de miles de personas tanto judías como católicas. Gracias a ella, estos comedores no sólo proporcionaban comida para huérfanos, ancianos y pobres sino que además entregaban ropa, medicinas y dinero.
En 1942 los nazis crearon un gueto en Varsovia e Irene, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota. Ella misma nos cuenta: “Conseguí, para mí y mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Más tarde tuve éxito en conseguir pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controláramos el recinto.”
Cuando Irena caminaba por las calles del Gueto, llevaba un brazalete con la Estrella de David, como signo de solidaridad y para no llamar la atención sobre sí misma. Pronto se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del Gueto. Pero no les podía dar garantías de éxito. Era un momento horroroso, debía convencer a los padres de que le entregaran sus hijos y ellos le preguntaban: “¿Puedes prometerme que mi niño vivirá?”. ¿Qué se podía prometer cuándo ni siquiera se sabía si lograrían salir del gueto? Lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él. Las madres y las abuelas eran muy reticentes a entregar a sus niños, algo absolutamente comprensible pero que resultó fatal para todos. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerles cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte.
A lo largo de un año y medio, hasta la evacuación del Gueto en el verano del 42, consiguió rescatar a más de 2.500 niños por distintos caminos: comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo tipo de subterfugios que sirvieran para esconderlos: sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes… en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.
Irena vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz. Por eso no le alcanzaba con mantener con vida a esos pequeños. Quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales, sus familias. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.
Los nazis supieron de sus actividades. El 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la infame prisión de Pawiak donde fue brutalmente torturada. En un colchón de paja encontró una estampita ajada de Jesús Misericordioso con la leyenda: “Jesús, en vos confío”, la conservó consigo hasta el año 1979, momento en que se la obsequió a Juan Pablo II.
Aunque era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos, soportó la tortura y se negó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Le quebraron los pies y las piernas. Pero nadie pudo quebrar su voluntad. Fue sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un “interrogatorio adicional”. Al salir, le gritó en polaco “¡Corra!” Al día siguiente halló su nombre en la lista de los polacos ejecutados. Los miembros de Zegota habían logrado detener la ejecución sobornando a los alemanes. Irena continuó trabajando con una identidad falsa.
En 1944, durante el Levantamiento de Varsovia, colocó sus listas en dos frascos de vidrio y los enterró en el jardín de su vecina para asegurarse que de llegarían a las manos indicadas si ella moría. Al finalizar la guerra, Irena misma los desenterró y le entregó las notas al Doctor Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de salvamento de los judíos sobrevivientes. Lamentablemente la mayor parte de las familias de los niños había muerto en los campos de concentración nazis. En un principio los chicos que no tenían una familia adoptiva fueron cuidados en diferentes orfanatos y poco a poco se los envió a Palestina.
Los niños sólo conocían a Irena sólo por su nombre clave “Jolanta”. Pero años más tarde cuando su foto salió en un periódico luego de ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra, un hombre, un pintor, la llamó por teléfono y le dijo: “Recuerdo su cara. usted es quien me sacó del Gueto.” Y así comenzó a recibir muchos llamados y reconocimientos.
En 1965 la organización Yad Vashem en Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las Naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel.
En noviembre de 2003 el Presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, le otorgó la más alta distinción civil de Polonia: la Orden del Águila Blanca. Irena fue acompañada por sus familiares y por Elzbieta Ficowska, una de las niñas salvadas, “la niña de la cuchara de plata”, pero esta es otra historia.

sábado, 31 de julio de 2010


Vanidad y Vacío o Responsabilidad y Trascendencia?
Eclesiastés, 1, 2; 2, 21-23; Sal. 89; Col. 3, 1-5.9-11; Lc. 12, 13-21.


Material Enviado Por Nuestro Querido Amigo y Hermano en la fe el Presbítero Padre Carmelo Hernández desde Tenerife Islas Canarias. España.


Si nos colocamos en un punto de mira alto podemos ver claramente la perspectiva de todo lo que nos rodea; subimos a una montaña alta y desde allí podemos contemplar el paisaje en su conjunto y nos daremos cuenta mejor de la situación en conjunto del lugar que contemplamos. Si estamos en un momento trascendental de la existencia y miramos la vida con suficiente perspectiva y serenidad, nos daremos cuenta de lo que realmente ha merecido la pena o no de lo que hemos hecho o vivido. Si queremos vivir la vida no desde la superficialidad del que simplemente se deja llevar por ella sino con sentido de responsabilidad hemos de ponernos en ese punto de mira alto con unos buenos criterios de perspectiva para saber darle a las cosas su justo valor.
En la parábola que Jesús nos propone hoy en el evangelio ese momento podría ser cuando ‘Dios le dice: Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?’ Se había afanado en sus trabajos para obtener grandes ganancias y ahora sólo quería disfrutar, pero quizá le había faltado la perspectiva verdadera para su vida, pero que ahora será demasiado tarde. Pero es una parábola que Jesús nos propone para que aprendamos la lección.
Hemos de detenernos en la vida, subirnos a ese punto de mira de buena perspectiva y no será demasiado tarde si descubrimos el mensaje que nos dé verdadero valor a la vida.
Vivimos en medio de las realidades temporales que van conformando nuestra vida en nuestros trabajos, en nuestras responsabilidades, en nuestros deseos de ser felices también; queremos disfrutar de la vida y de lo que tenemos, lo que en sí mismo no podemos decir que sea malo. Tenemos una familia de la que no nos podemos sentir ajenos de ninguna manera porque es parte importante de nuestra vida y en consecuencia de nuestras responsabilidades. Hay unas responsabilidades también en relación a esa sociedad en la que vivimos que entre todos hemos de construir mejor cada día. Y tenemos que usar de unos medios materiales y económicos también porque los necesitamos en nuestras mutuas relaciones y en la atención a nuestras necesidades.
Pero, ¿cuál es la perspectiva desde la que hemos de mirar toda esa realidad de nuestra vida y que nos hará que nos esforcemos por lo verdaderamente importante?
Creo que nos damos cuenta que no podemos quedarnos en la materialidad de las cosas y del momento presente. Tenemos que buscar lo que le dé verdadera profundidad, sentido y trascendencia a lo que vivimos y hacemos. De lo contrario todo podría convertírsenos en vanidad y vacío. Lo que nos decía el sabio del Eclesiastés. Agobios y más agobios en la vida y algunas veces podríamos pensar que no tienen salida ni fin. O no conseguimos todo a lo que aspiramos o nos vienen contratiempos y problemas que pueden destruir todo eso que hemos intentando construir.
Vanidad cuando todo lo hacemos pensando sólo en nosotros mismos, sólo por nuestro disfrute terreno, o con la vaciedad de cuando vivimos un puro materialismo. Tantos que contemplamos derrotados y destrozados, vacíos y desorientados cuando viven la vida en un sinsentido, en materialismo paralizante y en un pura sensualidad del momento presente que al final termina esclavizándonos de nuestros sentidos y nuestros deseos.
‘Enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato…’ pedíamos en el salmo. ¿Qué es nuestra vida? ¿Cuántos son nuestros días o nuestros años? ‘Mil años en tu presencia son como un ayer que pasó… como hierba que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca…’ Nuestra vida no se consume con los días que aquí vivimos y todo es lo que ahora podamos sufrir o disfrutar. Hay algo que da una trascendencia a nuestra vida y que sólo en el Señor podemos encontrar. ‘Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos’, seguimos diciendo con el salmo.
Vivamos con responsabilidad la vida no encerrados en nosotros mismos o en el disfrute egoísta de nuestras cosas. No podemos, por otra parte, vivir ajenos a aislados de los demás. Tenemos una responsabilidad con la sociedad en la que vivimos, empezando por la familia de la que formamos parte, o aquel lugar concreto donde convivimos con los demás y hacemos nuestra vida.
¿Con que vamos a contribuir? No es sólo lo material lo que podemos ofrecer, hay algo más que podemos ofrecer de la riqueza que es nuestra propia vida. Todos hemos de contribuir a esa armonía, a esa paz, a esa buena convivencia, a ese sentido nuevo de fraternidad con aquellos que nos rodean, poniendo el granito de arena de nuestros valores y cualidades. No vamos a construir graneros para nosotros solos sino que hemos de abrirnos a los demás, pensar en los otros que formamos todos este mismo mundo como una gran familia.
Vivimos en medio del mundo y hacemos uso de las realidades de nuestro mundo, pero como cristianos nosotros tenemos otro sentido que darle a todo eso, tenemos otros valores que nacen de nuestra fe en Jesús y su evangelio al que hemos convertido nuestro corazón.
La Palabra nos invita a no engañarnos a nosotros mismos y a renovarnos de verdad cuando nos hemos decidido a seguir a Jesús. ‘Despojaos del hombre viejo con sus obras… dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros… y revestíos del hombre nuevo…’ nos dice san Pablo. Y nos habla de las idolatrías que pudiera haber en nuestra vida, impurezas y malas pasiones, codicias y avaricias. Lo que nos decía Jesús en el evangelio. ‘Guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes’.
Una perspectiva nueva que nos hace mirar las cosas en su justo valor y sentido, una perspectiva que nos hace sentir la trascendencia que tiene nuestra vida. La plenitud sólo podremos tenerla en el Señor y la plenitud que el nos ofrece es vida eterna, es felicidad eterna. ¿Para qué andar agobiados entonces por las cosas terrenas y materiales? Que no sea vacío y vanidad nuestra vida, sino que sepamos llenarla de lo verdaderamente importante.

viernes, 23 de julio de 2010

PARA LA FESTIVIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL. UN MATERIAL DE LECTURA DIVINA. JULIO 2010



Santiago Apóstol .Domingo, 25 de Julio de 2.010
“Servid amor, servid con amor”

Evangelio:
Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,20-28):
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron: «Lo somos.»
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
Palabra del Señor
.
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
san Mateo (20,20-28)



REAPRENDER LA CONFIANZA.



Lucas y Mateo han recogido en sus respectivos evangelios unas palabras de Jesús que, sin duda, quedaron muy grabadas en sus seguidores más cercanos. Es fácil que las haya pronunciado mientras se movía con sus discípulos por las aldeas de Galilea, pidiendo algo de comer, buscando acogida o llamando a la puerta de los vecinos.
Probablemente, no siempre reciben la respuesta deseada, pero Jesús no se desalienta. Su confianza en el Padre es absoluta. Sus seguidores han de aprender a confiar como él: «Os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá». Jesús sabe lo que está diciendo pues su experiencia es ésta: «quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre».
Si algo hemos de reaprender de Jesús en estos tiempos de crisis y desconcierto en su Iglesia es la confianza. No como una actitud ingenua de quienes se tranquilizan esperando tiempos mejores. Menos aún como una postura pasiva e irresponsable, sino como el comportamiento más evangélico y profético de seguir hoy a Jesús, el Cristo. De hecho, aunque sus tres invitaciones apuntan hacia la misma actitud básica de confianza en Dios, su lenguaje sugiere diversos matices.
«Pedir» es la actitud propia del pobre que necesita recibir de otro lo que no puede conseguir con su propio esfuerzo. Así imaginaba Jesús a sus seguidores: como hombres y mujeres pobres, conscientes de su fragilidad e indigencia, sin rastro alguno de orgullo o autosuficiencia. No es una desgracia vivir en una Iglesia pobre, débil y privada de poder. Lo deplorable es pretender seguir hoy a Jesús pidiendo al mundo una protección que sólo nos puede venir del Padre.
«Buscar» no es sólo pedir. Es, además, moverse, dar pasos para alcanzar algo que se nos oculta porque está encubierto o escondido. Así ve Jesús a sus seguidores: como «buscadores del reino de Dios y su justicia». Es normal vivir hoy en una Iglesia desconcertada ante un futuro incierto. Lo extraño es no movilizarnos para buscar juntos caminos nuevos para sembrar el Evangelio en la cultura moderna.
«Llamar» es gritar a alguien al que no sentimos cerca, pero creemos que nos puede escuchar y atender. Así gritaba Jesús al Padre en la soledad de la cruz. Es explicable que se oscurezca hoy la fe de no pocos cristianos que aprendieron a decirla, celebrarla y vivirla en una cultura premoderna. Lo lamentable es que no nos esforcemos más por aprender a seguir hoy a Jesús gritando a Dios desde las contradicciones, conflictos e interrogantes del mundo actual.
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Primera Lectura
Salmo
Segunda Lectura
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FERNÁNDO MOSTEIRO. AMIGO ESPAÑOL.

Extraído desde Su blog católico:



http://odresnuevos.wordpress.com/

HOMILIA DEL DOMINGO 25 DE JULIO 2010. CON MATERIAL LITURGICO INCLUIDO



Material Elaborado con gran Cariño Por Nuestyro Amigo el Presbítero Padre Carmelo Hernández, Desde Tenerife España.


MONICIÓN DE ENTRADA


La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, esté con todos vosotrosDe nuevo, en pleno verano, Jesús nos invita a un rato tranquilo con El. Para escuchar su Palabra, para alimentarnos en su mesa, para compartir y fortalecer nuestra fe con la fuerza de su Espíritu.La mejor parte del discípulo, escucharemos en el Evangelio de hoy, es estar, como María, a los pies de Jesús. La cuestión no es ser activo o contemplativo, sino en no vivir inquietos. Marta sólo ve lo inmediato. María ve más lejos, ha descubierto que con Jesús lo tiene todo.Como comunidad cristiana, celebramos la Eucaristía escogiendo la parte mejor: escuchar al Señor que nos habla en lo más íntimo de nuestro ser.


ACTO PENITENCIAL


Sintiéndonos frágiles y pecadores reconocemos nuestras culpas.


- Porque a veces silenciamos y desoímos la Palabra de Dios. Señor, ten piedad

- Porque separamos con frecuencia la oración de la vida. Cristo, ten piedad.

- Porque nos desentendemos de los problemas de la gente. Señor, ten piedad


MONICIONES A LAS LECTURAS


En la primera lectura, escucharemos cómo Dios se presenta, en forma de tres hombres que van de camino, ante la tienda donde residía Abrahán, que los acoge con gran hospitalidad.


En esta segunda lectura, San pablo se siente contento, a pesar de los sufrimientos, porque puede llevar a cabo la misión evangelizadora que Dios le ha confiado: anunciar a Cristo a todos.

Evangelio: Jesús, humano como nosotros, tiene amigos a los que quiere y necesita. Tres de ellos son los hermanos de Betania a los que se dirige hoy a visitar. Y ellos aprenderán una lección: que el arte de amar se debe alimentar es la escucha de la Palabra.


No Pases De Largo Junto a Tu Siervo

Gén. 18, 1-10; Sal. 14; Col. 1, 24-28; Lc. 10, 38-42


‘Abrahán, al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda… si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo’. Así escuchábamos el relato del Génesis. ‘Jesús mientras iba de camino entro en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa’, nos dice el Evangelio. Y allí, Marta y María, cada una a su manera acogen y reciben a Jesús en su casa. Al escuchar estos dos textos se nos está sugiriendo la hermosa virtud de la acogida y de la hospitalidad. Sin hacernos demasiadas consideraciones pensamos lo hermoso que es la hospitalidad con la que podemos y tendríamos que sabernos acoger los unos a los otros y decimos que queremos ser hospitalarios y acogedores con los demás. Nos parece lo más correcto en una buena educación y lo más humano en una relación mutua entre unos y otros.Pero si os digo a continuación que añoro aquellos tiempos en que nuestras casas estaban siempre abiertas, las puertas no se cerraban nunca, los vecinos entrábamos con toda confianza y libertad en las casas de los unos y de los otros, e igual recibíamos a cualquiera que pasara por nuestra puerta, seguro que enseguida decimos, es que eso era en otros tiempos, con los tiempos que corren ya no podemos actuar así ni tener abiertas las puertas de nuestras casas de la misma manera, ahora no sabemos de quién nos podemos fiar. Pero, ¿queremos ser acogedores y hospitalarios sí o no? ¿Es cuestión de corrección, de educación, de humanidad o tiene que ser algo más?¿Cómo vamos a entender esa hospitalidad? No me atrevo a decir si es cuestión o no de abrir o cerrar puertas, pero creo que sí podemos constatar que hoy andamos en la vida muy llenos de desconfianzas. Serán o no serán las puertas de nuestras casas las que permanecen abiertas o cerradas, pero creo que lo que verdad tiene que interrogarnos es si es nuestro corazón el que está de alguna manera cerrado por esa desconfianza. Sí, desconfianzas… aparecen muchas en la vida: al que no conocemos, al que nos parece forastero, al que no es de los nuestros, al que tiene la piel de otro color, al que es un inmigrante y no sabemos ni de donde viene, al que nos parece sospechoso por su aspecto, al que es de tal o cual condición… no vamos a seguir pero son tantos los ‘peros’ que vamos poniendo como murallas entre unos y otros que nos impiden o distancian nuestra relación mutua. Pienso que es bueno que nos hagamos esta reflexión a la luz de lo que la Palabra de Dios hoy nos sugiere. Pero una reflexión que tenemos que hacernos con los pies bien sobre la tierra pero con los oídos del corazón bien abiertos a lo que el Señor quiera decirnos o pedirnos. Nos podíamos quedar en nuestra reflexión en pensar en esa acogida como una relación con Dios; Dios que viene a nosotros y al que tenemos que saber escuchar y acoger en nuestra vida. El texto del Evangelio contemplando a María a los pies de Jesús escuchándole nos puede hacer pensar en esa escucha que tenemos que saber hacer de Dios en nuestro corazón. Y muchas veces hemos querido hacer demasiadas distinciones y diferencias entre la manera de acoger Marta a Jesús en su casa y la manera de hacerlo María. No tendríamos, por supuesto, que enfrentar posturas, sino más bien conjuntar. Por otra parte sabemos que el encuentro que Abrahán tiene con aquellos tres caminantes es un encuentro con Dios que se le manifiesta. Además de entrada el texto ha dicho ‘El Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré’. Mucho podríamos reflexionar por ese camino.Pero tenemos que reconocer y descubrir cómo Dios sigue viniendo al encuentro del hombre hoy, y cómo nosotros hemos de saber acogerle. Es cierto que son los Sacramentos, que será su Palabra proclamada y contenida en la Biblia; pero no olvidemos cómo Jesús nos enseña cómo también tenemos que saber descubrirle a El en los demás, porque ‘todo lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos a mi me lo hicisteis… tuve hambre… tuve sed… era forastero… estuve desnudo… enfermo y en la cárcel…’ que nos dice Jesús. Creo que entonces sí podremos reconocer que lo que hablábamos al principio de la hospitalidad y la acogida no está tan lejos del espíritu del Evangelio. Y esa acogida y hospitalidad tiene que traducirse en muchos gestos, en muchas posturas, en muchas actitudes de las que tenemos que llenar nuestro corazón¿Qué podemos ofrecer al que llega a las puertas de nuestra vida? Algunas veces nos puede parecer más fácil el dar cosas, aunque nos duela en ocasiones rascar nuestros bolsillos para dar de lo nuestro, sin embargo podemos preferirlo por más cómodo o menos comprometido. Nos tenemos que dar cuenta que quien llega a nosotros es una persona, quizá, es cierto, con unas necesidades materiales que podremos o no resolvérselas; pero esa persona con su vida es algo más que unas necesidades materiales. Abrahán ofreció sombra junto al árbol de Mambré, agua y una hogaza de pan para descansar y recuperar fuerzas; Marta y María la acogida de su casa, los preparativos necesarios de una mesa servida con amor, el silencio de una escucha para que Jesús se sintiera a gusto en aquel hogar. Bien significativo todo eso para nosotros.Por eso una verdadera acogida, un verdadero espíritu de hospitalidad tiene que pasar por la acogida a la persona, por el respeto que le manifestemos, por el tiempo que sepamos dedicarle para escucharle sin dar por sentado que ya nos sabemos sus problemas o necesidades, por ese silencio que sepamos hacer en nosotros o en nuestros pequeños problemas para atender atentamente a quien llega a nosotros, por el afecto que seamos capaces de tener en nuestro corazón y mostrarlo con nuestros gestos, con nuestra sencillez, con nuestra cercanía, por esa apertura de nuestro espíritu sea quien sea aquel con quien nos encontremos para no hacer diferencias ni distinciones a las que tan acostumbrados estamos. Es una forma de abrir las puertas de nuestra vida, de nuestro corazón para dejar que el otro llegue a nuestro lado y se pueda sentir a gusto con nosotros.Todo eso, que podemos decir, está en un plano humano, sin embargo para nosotros desde nuestra fe se trasciende, se eleva a otros niveles y categorías. Porque en nuestra fe sabemos quien es en verdad el que llega a nosotros y al que tenemos que acoger. Es lo que antes recordábamos de lo que nos dice Jesús que todo lo que le hagamos al otro a El se lo hacemos, que toda esa acogida que estamos haciendo al hombre, es acogida que estamos haciendo a Dios que llega a nuestra vida.‘Si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo’, le pedía Abrahán a Dios que llegaba a él en el símbolo de aquellos tres personajes. Pero tendríamos que decirnos que no pasemos nosotros de largo nunca junto a ese hermano con el que nos vamos tropezando en los caminos de nuestra vida o que llega a tocar a las puertas de nuestro corazón. Que sepamos ofrecerle esa jarra de agua o ese pedazo de pan de nuestra amistad, nuestro cariño, nuestra acogida, nuestra ayuda, nuestra escucha, en una palabra, nuestro amor.


ORACIÓN UNIVERSAL


En este clima de encuentro y de oración presentamos al Señor nuestras necesidades.1. Para que en la Iglesia vivamos la hospitalidad, la acogida, el compromiso de compartir, como consecuencia de nuestro trato personal con Jesús. Roguemos al Señor.2. Por los más queridos de Dios, los pobres y todos los que sufren por cualquier causa. Que nunca les olvidemos, y hagamos todo lo que esté en nuestra mano para ayudarles en su necesidad. Roguemos al Señor.3. Para que sepamos unir la acción y la oración, el amor a Dios y al prójimo, fundamental en nuestra vida cristiana. Roguemos al Señor.4. Por quienes se afanan excesivamente por las cosas materiales, para que comprendan que "no sólo de pan vive el hombre", Roguemos al Señor.5. Para que nuestra comunidad parroquial ayude a cuantos viven entre nosotros a descubrir sus valores y capacidades. Roguemos al Señor.6. Por todos los que vivimos en esta sociedad, para que alejemos de nosotros todo lo que tiende a encerrarnos y hacernos desconfiados. Roguemos al Señor.Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu amor sobre nosotros y todos los hombres y mujeres del mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor.


MONICIÓN FINAL


Como le ocurría a Marta ¡qué difícil es hoy escuchar a Jesús! Sin embargo hoy es más necesario que nunca. Que nuestra vida no sea sólo un continuo correr; que encontremos tiempo para escuchar, con seriedad y serenidad, la Palabra de Dios; una Palabra que no viene a imponernos cargas pesadas, sino a darnos una Buena Noticia. Al terminar nuestra Eucaristía, recordemos lo que nos ha pedido hoy: que escuchemos sus palabras, que nos llenemos de su amor y nos maravillemos con su presencia. Solo así podremos seguir caminando por el mundo.

jueves, 22 de julio de 2010

El secreto de la vocación está en la oración. JULIO 2010


El Papa nos enseña que el recogimiento nos ayuda a tratar a Dios.

Hace poco me habéis preguntado: ¿cómo se puede reconocer la llamada de Dios? Y bien, el secreto de la vocación está en la capacidad y en la alegría de distinguir, escuchar y seguir su voz. Pero para hacer esto, es necesario acostumbrar nuestro corazón a reconocer al Señor, a sentirle como una Persona que está cerca de mí y me ama. Como dije esta mañana, es importante aprender a vivir momentos de silencio interior en el día a día para ser capaces de escuchar la voz del Señor.

Estad seguros de que si uno aprende a escuchar esta voz y a seguirla con generosidad, no tiene miedo de nada, sabe y siente que Dios está con él, con ella, que es Amigo, Padre y Hermano. Dicho en una palabra: el secreto de la vocación está en la relación con Dios, en la oración que crece precisamente en el silencio interior, en la capacidad de escuchar que Dios está cerca. Y esto es verdad tanto antes de la decisión, en el momento, es decir, de decidir y de partir, como después, si se quiere ser fieles y perseverar en el camino. San Pedro Celestino fue ante todo esto: un hombre de escucha, de silencio interior, un hombre de oración, un hombre de Dios. Queridos jóvenes: encontrad siempre un espacio en vuestras jornadas para Dios, ¡para escucharle y hablarle!
Y aquí, quisiera deciros una segunda cosa: la verdadera oración no es de hecho extraña a la realidad. Si rezar os alienara, os quitase de vuestra vida real, estad en guardia: ¡no sería verdadera oración! Al contrario, el dialogo con Dios es garantía de verdad, de verdad consigo mismo y con los demás, y por tanto de libertad.

Estar con Dios, escuchar su Palabra, en el Evangelio, en la liturgia de la Iglesia, defiende de las fascinaciones del orgullo y de la presunción, de las modas y de los conformismos, y da la fuerza de ser verdaderamente libres, incluso de ciertas tentaciones enmascaradas de cosas buenas. Me habéis preguntado: ¿cómo podemos estar en el mundo sin ser del mundo? Os respondo: precisamente gracias a la oración, al contacto personal con Dios.

No se trata de multiplicar las palabras - ya lo decía Jesús -, sino de estar en la presencia de Dios, haciendo propias, en la mente y en el corazón, las frases del "Padre Nuestro", que abraza todos los problemas de nuestra vida, o también adorando la Eucaristía, meditando el Evangelio en nuestra habitación, o participando con recogimiento en la liturgia. Todo esto no separa de la vida, sino que ayuda a ser verdaderamente uno mismo en todo ambiente, fieles a la voz de Dios que habla a la conciencia, libres de los condicionamientos del momento. (...) Quien le sigue no tiene miedo ni siquiera de renunciar a sí mismo, a su propia idea, porque "quien tiene a Dios, nada le falta", como decía santa Teresa de Ávila.
PALABRAS DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI. A LOS JÓVENES EN SULMONA

HOMILIA DE MONS.CRISTIAN CONTRERAS MOLINA EN LA FIESTA DE SANTA TERESA DE LOS ANDES. JULIO 2010



Homilía en la Fiesta de Santa Teresa de Los Andes, 13 de Julio de 2010.


Hermanos y hermanas en la fe: Qué consejo más reconfortante es el que hoy nos recuerda San Pablo en su carta a los cristianos de Tesalónica: “Tengan siempre la alegría del Señor, lo repito estén alegres, el Señor está cerca, no se aflijan por nada, más bien preséntenselo todo a Dios en oración”.

La cita de Pablo me trae a la memoria las primeras palabras de la oración que compuso monseñor Enrique Alvear al tratar de explicarse el por qué Dios escogió a nuestra querida Teresita y la privilegió con su amor y llamado a la santidad: Tú escogiste a Teresa de Jesús de Los Andes para manifestar a los hombres la alegría de conocerte y amarte”.

Si Teresita de Los Andes está en el corazón de Dios y en el corazón de los discípulos de Jesús es porque desde pequeña cultivó una cercanía amorosa con quien pasó a ser su único Señor y en quien encontró el camino para ser feliz sin haber sido privada de muchos momentos y situaciones de dolor y de cruz. Por eso fue necesario que desde su infancia comenzara en ella el reinado de la Gracia, es decir, de la vida sobrenatural. Juanita no estuvo exenta de muchas pasiones que atan el corazón del ser humano como es el orgullo, la vanidad y una cierta dosis de amor propio que daban origen a sus imperfecciones y defectos. Conocidos son sus desencuentros con su hermana Rebeca.

Quienes han escrito sobres sus años de infancia señalan: No todo en Juanita era armonioso y perfecto. Impaciente, temperamental y enérgica…había heredado el carácter de su madre… Se le veía algo vanidosa y en algunas oportunidades violenta, sin embargo, por amor a Jesucristo se propuso al menos no acostarse jamás sin haber pedido perdón a la persona que en ese día pudiese haber ofendido. Pero ella quería cambiar. Había oído que quienes se confesaban se arrepentían de verdad. Es por eso que se dirigió un día al oratorio de su abuelo para que el canónigo don Aníbal Carvajal la confesase. El le explicó que era imposible a su corta edad. Ante su insistencia la alentó para que hablara con el Señor, El le daría fuerzas para aplacar su carácter.

Una serena reflexión nos permite destacar en este momento de la vida de Tersita el gran cariño y cercanía que sentía de parte de su madre, de su abuelo Eulogio, de las monjitas de su colegio y de la formación cristiana que fue recibiendo en forma paralela de parte de su familia, de los sacerdotes y el testimonio de los humildes en la hacienda de Chacabuco donde compartía con los niños y a quienes misionaba con su encanto, con su fervorosa oración y alegre compañía. Recuerda con emoción sus vacaciones en este valle que la elevaba por sobre las alturas hasta creer, en sus pensamientos de niña que el cielo se empinaba por sobre las maravillas de la cordillera de Los Andes. Con la oración fue entrando rápidamente en el misterio fascinante de Dios revelado en su Hijo Jesucristo.

Como fruto de su constante inmolación, Dios la fue llevando a honduras insospechadas. La colmó de gracias especiales con las que se acercó más y más a su divino modelo, Jesús crucificado.

Teresita solía decir: “Vivo con El y, a pesar de estar en los paseos, ambos conversamos sin que nadie nos sorprenda ni pueda interrumpirnos. He sido cautivada en las redes amorosas del Divino Pescador… todo lo que lo quiero, me es imposible decirlo. Mi pensamiento no se ocupa sino en El. El es mi ideal.

Si bien es cierto Teresita recibió una peculiar invitación del resucitado para vivir con El junto a sus hermanas carmelitas descalzas, desde el silencio y la contemplación mantuvo una permanente oración por la familia comenzando por la suya. En el seno de su hogar fue vínculo de unión y de diálogo. En sus sueños e ideales encarnó los anhelos de tantos jóvenes que quieren ser felices formando parte de una sociedad cimentada en la fe, en la dignidad de todo ser humano, en el cultivo de una sana vida afectiva y sexual y en un futuro sin discriminaciones, odios y rencores.

Con Teresita de Los Andes queremos revitalizar nuestra vocación de discípulos y misioneros de Jesucristo. Este es el gran desafío que se ha propuesto nuestra iglesia. Desde Cristo y con Cristo salir al encuentro de quienes tienen hambre de Dios para proponerles desde la palabra y el testimonio de la vida un camino marcado por la confianza en un Padre que nos ama y perdona. Necesitamos anunciar a tiempo y a destiempo que no hay felicidad posible sin darle un sentido trascendente a la existencia y que no se participa de la creación de Dios destruyendo la vida y la dignidad de los seres humanos.

Nos proponemos vivir lo que profesamos y creemos sin las ambigüedades propias de los que contemporizan con la mediocridad, el desánimo y la frustración. Desde el evangelio queremos proclamar que el amor es más fuerte que la muerte y que este el tiempo de la salvación. Teresita nos prestará su ayuda señalándonos que no seremos testigos y misioneros si no fortalecemos nuestra fe con la oración, la reflexión personal y comunitaria de la Palabra de Dios, la celebración dominical de la eucaristía y la recepción habitual del cuerpo y sangre de Jesús, anticipo del banquete celeste. Sólo desde Cristo y con Cristo viviremos el amor que hace nuevas todas las cosas.

A días de celebrar la fiesta de la Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, invocamos su presencia en este templo dedicado en su honor. Que Teresita, la verdadera discípula y misionera de Jesucristo nos anime y fortalezca en el hermoso y sublime ministerio de ser profetas de fe y esperanza, puentes de unión y signos potentes de paz y reconciliación

+ Cristián Contreras Molina, O.de M. Obispo de San Felipe

FERVOR MARIANO EN TALCA. CON LLEGADA DE LA CARMELITA DEL CONSUELO. JULIO 2010


La visita de la Carmelita comenzó tempranamente cuando arribó a la ermita de Schöenstatt, al oriente de Talca, donde fue recibida en un ambiente de profunda oración.

Más tarde se dirigió al campus San Miguel de la Universidad Católica del Maule; aquí fue acogida con un esquinazo y más tarde se efectuó un momento de oración por el mundo de la educación superior.

El recorrido de la imagen de la Patrona de Chile continuó en el Hospital de Talca, haciendo un ofrecimiento especial por las situaciones de dolor y personas enfermas. La actividad prosiguió en el territorio de la parroquia Corazón de María, siendo uno de los momentos más emotivos ya que la peregrinación pasó por calles en donde las consecuencias del terremoto de febrero se hicieron más notorias. Casas derrumbadas, sitios eriazos, mediaguas y sus moradores fueron testigos del paso de la Virgen del Carmen.

Seguidamente, se hizo oración frente al templo parroquial de Corazón María, el que se encuentra cerrado tras el sismo.Pasadas las 13:15 horas la imagen mariana arribó a la parroquia El Sagrario, a un costado del Templo Catedral, lugar en que las manifestaciones de cariño y devoción a la Carmelita fueron múltiples.Por la tarde, el recorrido siguió con una visita a la cárcel de Talca, siendo un signo de esperanza con las personas privadas de libertad.


Después visitó la Tercera Comisaría de Carabineros, en el sector de la Alameda, y posteriormente estuvo en el Regimiento de Talca, en un cuartel de bomberos destruido por el terremoto y en la parroquia San Luis Gonzaga, todo esto en el barrio norte de la ciudad.A las 18:30 horas la imagen de la Virgen del Carmen Misionera visitó las dependencias de radio Paloma, en el centro de Talca, como una manera de agradecer el servicio de este medio de comunicación en las horas y los días post terremoto.

Desde la radio la imagen fue traslada a la parroquia Inmaculada Concepción, en el sector oriente de Talca.Allí, desde las 20:00 horas, se celebró la Eucaristía en que la zona Talca Ciudad despidió a Nuestra Señora del Carmen. Esta Misa fue presidida por Monseñor Horacio Valenzuela Abarca, Obispo de Talca, y contó con una multitudinaria participación de fieles. Culminada la celebración la Patrona de Chile fue traslada a localidad de Cumpeo.Durante la jornada del jueves 22 de julio la imagen de la Virgen visita la ciudad de Curicó, en tanto que el viernes 23 recorrerá las parroquias de la zona Curicó Rural.

Esta peregrinación finalizará el sábado 24 de julio, cerca de las 15:30 horas, cuando la imagen sea entregada a la Diócesis de Rancagua.Ver más imágenes en www.diocesisdetalca.clFuente: Comunicaciones Talca