lunes, 27 de junio de 2011

FESTIVIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD. 2011



En el evangelio Jesús nos revela el misterio más grande que existe, es un dogma de fe, es decir, una verdad que debemos creer, si nos llamamos cristianos. Cada vez que rezamos el Credo, decimos creer en un solo y único Dios, que es Padre Creador, que es Hijo Redentor y que es Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida y Santificador. El misterio de la Santísima Trinidad, es uno de los "misterios escondidos en Dios, -que como dice el Concilio Vaticano II-, si no son revelados, no pueden ser conocidos" Y, aun después de la Revelación, es el misterio más profundo de la fe, que el entendimiento por sí solo no puede comprender ni penetrar. En cambio, el mismo entendimiento, iluminado por la fe, puede en cierto modo, aferrar y explicar el significado del dogma, para acercar al hombre al misterio de la vida íntima del Dios Uno y Trino. Toda la Sagrada Escritura revela esta verdad: "Dios es Amor en la vida interior de una única Divinidad, como una inefable comunión de personas". Son Tres Personas distintas en un sólo Dios, como aprendimos en el catecismo.
El misterio de la Santísima Trinidad es la revelación más grande hecha por Jesucristo. Los judíos adoran la unicidad de Dios y desconocen la pluralidad de personas en la unicidad de la sustancia. Los demás pueblos adoran la multiplicidad de los dioses. El cristianismo es la única religión que ha descubierto, en la revelación de Jesús, que Dios es uno en tres personas. Ante esta revelación divina de su íntima esencia, no nos queda otra cosa que agradecerle esta confianza y adorar a las Tres Personas Divinas.

LOS SÍMBOLOS DEL ESPIRITU SANTO 2011



Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:
El Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.
La Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.
El Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.
La Nube y la Luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para "cubrirla con su sombra". En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.
El Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.
La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el "don del Espíritu".
La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.

MANERAS DE LLAMAR AL ESPIRITU SANTO 2011.



Formas de llamar al Espíritu Santo"Espíritu Santo" es el nombre propio de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, a quien también adoramos y glorificamos, junto con el Padre y el Hijo. Pero Jesús lo nombra de diferentes maneras:
EL PARÁCLITO: Palabra del griego "parakletos", que literalmente significa "aquel que es invocado", es por tanto el abogado, el mediador, el defensor, el consolador. Jesús nos presenta al Espíritu Santo diciendo: "El Padre os dará otro Paráclito" (Jn 14,16). El abogado defensor es aquel que, poniéndose de parte de los que son culpables debido a sus pecados, los defiende del castigo merecido, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es lo que ha realizado Cristo, y el Espíritu Santo es llamado "otro paráclito" porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte eterna.
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD: Jesús afirma de sí mismo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6). Y al prometer al Espíritu Santo en aquel "discurso de despedida" con sus apóstoles en la Última Cena, dice que será quien después de su partida, mantendrá entre los discípulos la misma verdad que Él ha anunciado y revelado. El Paráclito, es la verdad, como lo es Cristo. Los campos de acción en que actúa el Espíritu Santo, son el espíritu humano y la historia del mundo. La distinción entre la verdad y el error es el primer momento de dicha actuación. Permanecer y obrar en la verdad es el problema esencial para los Apóstoles y para los discípulos de Cristo, desde los primeros años de la Iglesia hasta el final de los tiempos, y es el Espíritu Santo quien hace posible que la verdad a cerca de Dios, del hombre y de su destino, llegue hasta nuestros días sin alteraciones.
Cada vez que rezamos el Credo, llamamos al Espíritu Santo: SEÑOR Y DADOR DE VIDA: El término hebreo utilizado por el Antiguo Testamento para designar al Espíritu es "ruah", este término se utiliza también para hablar de "soplo", "aliento", "respiración". El soplo de Dios aparece en el Génesis, como la fuerza que hace vivir a las criaturas, como una realidad íntima de Dios, que obra en la intimidad del hombre. Desde el Antiguo Testamento se puede vislumbrar la preparación a la revelación del misterio de la Santísima Trinidad: Dios Padre es principio de la Creación; que la realiza por medio de su Palabra, su Hijo; y mediante el Soplo de Vida, el Espíritu Santo. La existencia de las criaturas depende de la acción del soplo - espíritu de Dios, que no solo crea, sino que también conserva y renueva continuamente la faz de la tierra. (Cf. Sal 103/104; Is 63, 17; Gal 6,15; Ez 37, 1-14). Es Señor y Dador de Vida porque será autor también de la resurrección de nuestros cuerpos: "Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a sus cuerpos mortales por su Espíritu que habita en ustedes" (Rom 8,11).
La Iglesia también reconoce al Espíritu Santo como: SANTIFICADOR: El Espíritu Santo es fuerza que santifica porque Él mismo es "espíritu de santidad". (Cf. Is. 63, 10-11) En el Bautismo se nos da el Espíritu Santo como "don" o regalo, con su presencia santificadora. Desde ese momento el corazón del bautizado se convierte en Templo del Espíritu Santo, y si Dios Santo habita en el hombre, éste queda consagrado y santificado. El hecho de que el Espíritu Santo habite en el hombre, alma y cuerpo, da una dignidad superior a la persona humana que adquiere una relación particular con Dios, y da nuevo valor a las relaciones interpersonales. (Cf. 1Cor 6,19) .

ORACIÓN PARA BUSCAR SENTIDO EN JESÚS TRANSFIGURADO A NUESTRA VIDA




Salmo en busca del sentido de la vida.


Como si empezara a salir de un sueño, así me siento, Señor Jesús.Comienzo a saborear el alba de un nuevo amanecer, y es algo así como la paz después de la tormenta.Un arcoiris se abre sobre mi vida en búsqueda y ahora sé que después de la tempestad viene la calma.Señor Jesús, Señor del sosiego y de la serenidad, acompáñame en este nuevo camino que estreno.Yo quiero Señor, poner mis ojos dentro.



Quiero abrir los ojos del corazón y con 'nuevos ojos de ver' mirar la luz y buscar el bien y la belleza, la verdad y el amor en mi corazón escondido y silencioso.Quiero, Señor, construir mi vida desde la Vida.Quiero levantar mi vuelo desde una libertad responsable.Quiero hacer verdad en mi camino desde la Verdad.Quiero, Señor, vivir el amor y el servicio desde el Amor.Te necesito, Tú que eres la respuesta a mi búsqueda.



Señor Jesús, yo quiero un sentido para mi vida, Quiero crecer en búsqueda de razones para mi existencia;encontrar el ideal, la norma, el modelo de ser hombre.



Quiero, Señor Jesús, orientar mi vida, darle rumbo;saber la razón de mi origen, de dónde vengo.Quiero que el río de mi vida tenga en ti su manantial.Quiero saber la razón de lo que haga en la vida;saber si mi vida vale la pena vivirla.Quiero que el sentido de mi vida seas tú.Quiero saber hacia dónde camino, saber cual es el destino y la meta de mi vida.Quiero que tú, Cristo el Señor, seas el final de mi camino.Señor Jesús, no quiero una vida que se apoye desde fuera.No quiero muletas que no me dejen ir lejos.No quiero soportes que no aguanten mi libertad.No quiero parches para mi camino, ni caretas para mis problemas.No quiero manos que me empujen, ni que den cuerda a mi fracaso.



No quiero quedarme en la cáscara de las cosas mientras mi corazón se muere de hambre.No quiero optar por la muerte, por la destrucción, por las cosas que se acaban, por el humo de pajas.No quiero vivir desde la superficie, desde la piel.No quiero ser vida vacía, vida gastada.Señor Jesús: ¡quiero vivir con fuerza y desde dentro!.Señor Jesús, quiero pedirte fuerza para optar.Fuerza para optar como persona, como hombre.Fuerza para optar por una fe recia en ti;para optar por la comunidad en que vivo.



Fuerza para optar por un proyecto de vida;para optar porlos necesitados de ayuda.Fuerza para optar poruna vida sin término;para optar y vivir siempre decidido a comenzar de nuevo.Señor Jesús, abre mis ojos a la luz de tu verdad.Abre mis ojos al corazón del hombre que transciende;a los valores de tu Reino.Abre mis ojos a la bondad y la ternura, al perdón, a la justicia, a la fraternidad, a la verdad, a la pureza y a la sencillez.Señor Jesús, abre mis ojos a los valores que no se acaban.Señor Jesús, abre mis ojos más allá de tu muerte: a la luz y la libertad de tu Resurrección.



Tú, Señor Jesús, estás aquí, en mi nuevo camino.Tú, Señor Jesús, estás aquí y me ofreces tu proyecto de vida.Yo cuento contigo: eres la respuesta a mi pregunta;eres la razón a mis razones.Yo cuento contigo:eres el ideal de hombre que yo quiero;eres el proyecto que yo asumo.Yo cuento contigo:eres la Persona y el Programa de mi vida;eres el sentido de mi vida

LA CONFIRMACIÓN Y EL E. SANTO 2011



La Confirmación y el Espíritu Santo.




A continuación ponemos a su disposición documentos y catequesis de S.S. Juan Pablo II sobre el sacramento de la Confirmación y el Espíritu Santo
El «sello del Espíritu» y el testimonio hasta el martirioCatequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles, 14 de octubre de 1998





La confirmación como culminación de la gracia bautismalCatequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles, 30 de septiembre de 1998




El Espíritu Santo nos infunde la fuerza y la valentía para dar testimonio de CristoHomilía de S.S. Juan Pablo II en el Domingo de la Solemnidad de Pentecostés, 18 de mayo de 1997






El Espíritu Santo os lo enseñará todo" [cf. Jn 14, 26]Mensaje de S.S. Juan Pablo II con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud de 1998Ciudad del Vaticano, 30 de noviembre de 1997



LITURGIA DE PENTECOSTES PARA NIÑOS. 2011



A continuación te presentamos un esquema de la liturgia preparada por la Pastoral de la Infancia de la Conferencia Episcopal de Chile - por el Pbro. Rodrigo Domínguez - para realizar con los niños y así recordar la Fiesta de Pentecostés. A través del cuento, la liturgia y la pintura, te invitamos a motivar a niños y niñas a vivir cada día, con mayor fuerza los dones del Espíritu. Primer momento:CuentoPreguntas para compartirSegundo momento:Liturgia "Celebrando con los niños"Agradecer los donesPedir que estos crezcan en nosotros¿Qué dones nos hacen más falta?OraciónTercer momento:Sugerencias para actividades con los niños






Materiales:Llamitas de cartulinas para que los niños las usen como distintivos.


Catequesis de S.S. Juan Pablo II relacionadas al Espíritu Santo.




El Espíritu de Dios y las «semillas de verdad» presentes en las religiones no cristianasCatequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles.9 de setiembre de 1998.
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El Espíritu Santo, fuente de comuniónCatequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles.29 de julio de 1998.Bajar en archivo Word
La vida en el EspírituCatequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles.21 de octubre de 1998.Bajar en archivo Word