viernes, 21 de octubre de 2011
¡VAMOS AL FESTIVAL DEL PAPA!
jueves, 20 de octubre de 2011
MULTITUDINARIA ASISTENCIA A EVENTO “LA ALEGRÍA DE SER CATOLICO”
Multitudinaria fue la respuesta a la convocatoria de un grupo de laicos católicos que llamó a manifestarse con esperanza y orgullo por la fe. “La alegría de ser católico” reunió a fieles de parroquias, colegios, universidades y movimientos no sólo de Santiago sino también de regiones cercanas como Rancagua, Melipilla, Talagante, San Bernardo y Viña del Mar. La Intendencia Metropolitana, en conjunto con Carabineros, estimó en más de 50 mil los asistentes a la marcha realizada el sábado 15 de octubre a mediodía.
En las inmediaciones de Plaza Italia se empezaron a congregar los fieles entorno a lienzos y símbolos que identificaban a sus comunidades, mientras las batucadas y las bandas escolares aportaban ritmo a la marcha. Durante el trayecto rezos y gritos alusivos a la Virgen María y Jesucristo animaban a los caminantes. También personas en zancos vestidas de ángeles y agrupaciones de bailes religiosos se dieron cita en el centro de Santiago para mostrar festivamente su fe.
Al llegar al frontis de la centenaria Iglesia San Francisco, cantantes católicos como Romina González, Tere Larraín y los Hermanos Valdivia amenizaban la jornada con su música. Pasadas las 14 horas Ronald Bown, organizador de la exitosa marcha, se dirigió a los asistentes, les agradeció su presencia y presentó al Arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, quien fue recibido entre fervorosos aplausos. Junto con él subieron al escenario monseñor Cristián Contreras Villarroel, Obispo Auxiliar de Santiago, monseñor Héctor Gallardo, Vicario General de Pastoral y el cardenal Francisco Javier Errázuriz.
Luego monseñor Ricardo Ezzati dio lectura al saludo enviado por el Cardenal Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.
Al término de la lectura de este mensaje los asistentes comenzaron a aplaudir espontáneamente, manifestación que se hizo aún más fuerte cuando supieron que el Santo Padre, mediante su Secretario de Estado, Cardenal Tarcisio Bertone, había enviado el siguiente saludo: “Con ocasión de la marcha que bajo el lema, ‘La alegría de ser católico’, que ha promovido la juventud de esa Arquidiócesis de Santiago, el Sumo Pontífice Benedicto XVI saluda con afecto a sus organizadores y participantes, y les anima a que el gozo que nace de haber encontrado a Cristo se transforme en una fuerza misionera, que toque el corazón de los hombres, suscitando en ellos el deseo de descubrir a Dios y conducir una vida dichosa según su voluntad. Con estos sentimientos el Santo Padre pide al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen, que sostenga con su gracia a todos los jóvenes chilenos, acompañándoles en su vida cotidiana, a la vez que les imparte complacido la implorada bendición apostólica”. En el escenario y frente a los miles de asistentes Monseñor Ricardo Ezzati, Monseñor Cristián Contreras V. y el Cardenal Francisco Javier Errázuriz impartieron la bendición a los asistentes y sus familias.
sábado, 15 de octubre de 2011
Nuevo Nuncio Apostólico en Chile, Monseñor Ivo Scapolo, hará visita de dos días al valle de Aconcagua
El nuevo Nuncio Apostólico del Papa Benedicto XVI que arribó el pasado 7 de septiembre al país, visitará las ciudades de Los Andes y San Felipe respondiendo a una invitación extendida personalmente por el Obispo Cristián Contreras; “y gustoso ha aceptado venir entre el 21 y 22 de octubre.”
El Obispo Contreras dijo que después de nueve años un Nuncio Apostólico visita la Diócesis de Aconcagua; “y he invitado a Monseñor Scapolo a la Diócesis para que la conozca y gustoso accedió dado que el día 22 estará participando de la misa al término de la peregrinación de los jóvenes a Santa Teresa en Auco.”
“Para nosotros es muy importante que nos visite porque se trata nada menos que del embajador del Vaticano en Chile, que para nosotros es el Nuncio Apostólico. Es aquel sacerdote que no tan sólo representa al Estado Vaticano ante el Estado chileno, sino que ante la iglesia.”-destacó-el Obispo.
Monseñor Ivo Scapolo empezará su visita a la Diócesis en la ciudad de Los Andes; “el viernes 21 llegará a las 10:00 horas y será recibido por este pastor, el alcalde de Los Andes, el párroco y otras personas en el antiguo Monasterio de Santa Teresa. A las 10:30 horas estaremos en la cárcel de Los Andes y a las 12:00 horas en un acto solemne en el Instituto Chacabuco de los Hermanos Maristas que están cumpliendo cien años y Monseñor Scapolo será homenajeado por ese establecimiento.”
Posteriormente el Nuncio Apostólico se dirigirá a San Felipe a la casa del Obispo; “para a las 13:30 horas tendremos un almuerzo en la Casa Juan XXIII con todo el personal que labora en el Obispado y algunos voluntarios que invitaremos. Después a las 16:00 horas estará en el Obispado recorriendo sus instalaciones, a las 16:30 horas la Casa Pastoral y a las 17:00 horas tendremos una oración que se llama de Vísperas con todo el clero y unas onces con él. A las 19:00 horas tendremos una solemne eucaristía en el templo Catedral con el pueblo de Dios donde están invitados todos los sacerdotes, los fieles laicos, autoridades y a las 21:00 horas una cena en el Club San Felipe con autoridades gubernamentales, comunales y fieles laicos que este obispo ha invitado junto al alcalde Amar.”
En tanto, después de pernoctar en el Obispado, el día sábado Monseñor Scapolo terminará su visita al valle de Aconcagua con un desayuno con todas las religiosas y religiosos en la Casa Juan XXIII; “y terminará su visita propiamente tal en el Santuario de Auco con las Carmelitas Descalzas.”
HOY ES EL GRAN DÍA DE LA MARCHA DE LA ALEGRÍA DE SER CATÓLICO 2011

NUESTRO PROGRAMA PARA EL 15 DE OCTUBRE
PLAZA ITALIA (Se ubicará un escenario)
FRENTE A IGLESIA SAN FRANCISCO (Se ubicará escenario principal)
11:00 hrs. Grupo Trinirock en escenario secundario ubicado en Plaza Italia, dará la bienvenida a todos los que vayan llegando. Mientras tanto, en escenario principal ubicado frente a la Iglesia San Francisco se comenzará a realizar un baile entretenido.
Zanquistas flamearán banderas de colores.
12:00 hrs. Un animador en el escenario de Plaza Italia invitará a los presentes a comenzar la caminata junto a los bailes religiosos en todas sus variedades hacia el escenario principal, ubicado en la Alameda frente a la Iglesia de San Francisco.
12:30 hrs. Animador en escenario principal comunicará a los presentes que los primeros grupos ya están llegando para transmitir juntos La Alegría de ser católicos.
12:31 hrs. Animador invita a que veamos la presentación de los bailes religiosos desde donde estemos (en pantalla CCTV de los bailes).
12:35 hrs. Se presenta la cantante católica Tere Larraín.
12:55 hrs. Animador agradece presencia de Tere Larraín y se invita a rezar juntos la oración universal. Luego se presenta Romina González.
13:15 hrs. Segunda oración universal y a continuación anima con su música el Grupo del Movimiento de Vida Cristiana.
13:35 hrs. Tercera oración universal y canta el Grupo Shalom.
13:55 hrs. Cuarta oración universal y se presentan los Hermanos Valdivia.
14:15 hrs. Quinta oración universal y anima con su música el regetólico Pablo Cifuentes.
14:45 hrs. Sexta oración universal y se presenta Fernando Leiva.
15:15 hrs. Animador agradece a Fernando Leiva… Palabras de agradecimiento del comité organizador a nuestra querida Iglesia y para con todos los presentes por habernos acompañado en este evento.
15:20 hrs. Bendición Final.
La Riqueza del Curso Alpha En Nuestras Comunidades Cristianas De Este Siglo XXI
Vivamos en la esperanza que surge de la resurrección. La conversión siempre es posible para los que creen en la verdad y en la misericordia. Expresión que encabeza la columna editorial de la revista comunión publicada por el Obispado de San Felipe edición Nº 1 del 2011. Felicitaciones por este medio de comunicación. Al leer esta revista en extenso, me saltó la inquietud, si la Misión de Alpha dirigida por nuestro Líder espiritual Pbro. Hernán Acuña y un centenar de laicos comprometidos con la misión de la Iglesia. Esta dentro de los lineamientos de nuestra pastoral diocesana. Monseñor Obispo en su editorial manifiesta que no ha sido fácil asumir el proceso misionero que la Iglesia se ha propuesto implementar en toda America Latina. Consiente de la identidad misionera de nuestra Iglesia, dice que ha costado asumir toda propuesta y actividad pastoral y dice que debe vivirse en clave de misión. En el discípulo de Jesucristo, evangelizador y catequista por excelencia, que no podría cumplir su cometido si no camina tras la huellas de Jesús. Mas adelante manifiesta que se está conciente de nuestra condición de discípulos y misioneros. Que sin embargo, debemos hacer renovados esfuerzos por asumir que este proceso es más profundo y radical, asumir que se trata de un proceso de conversión personal, pastoral y eclesial. Luego manifiesta que como emerge con mucha intensidad la necesidad de trabajar la dimensión comunitaria de la Iglesia y de la Sociedad. Nos invoca a vivir en la esperanza que surge de la resurrección. Que la conversión es siempre posible para los que creen en la verdad y en la misericordia. Mi incertidumbre se acrecienta al leer la crónica sobre la Misión Continental expuesta por el Pbro. Ricardo Cortes Piffaut, Vicario de Pastoral, donde cita de (DP 360) es decir DAp 370, textual que “La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera. Así será posible que El único programa del Evangelio siga introduciéndose en la historia de cada comunidad eclesial con nuevo ardor misionero, haciendo que LA Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera.”
Es donde me nace la interrogante de por que Alpha a pesar que crea comunión, educa a una conversión, a un estilo de vida compartida y solidaria en fraternidad al hermano que esta alejado de Dios, no ha tenido la acogida fraterna Diocesana. Alpha su fuerte presencia y desarrollo ha enriquecido el espíritu de Dios a muchos cientos de hermanos en los cuatro años de ardua labor evangelizadora. Ha enriquecido y seguirá enriqueciendo la dimensión de nuestra Iglesia. Todo hermano que participa en las jornadas de Alpha experimenta con Alpha un nuevo Pentecostés. Es importante recordar que la conversión puede ocurrir en cualquier momento, pero es parte de un proceso.
Cuando se me invita a participar en Alpha, luego de conocer su maravilloso instrumento evangelizador, y coincidentemente leo el Documento de Aparecida, puedo concluir como los laicos de Alpha, cumplen plenamente con el Anuncio de Aparecida. Ante esta dos magnificas propuesta elabora el siguiente trabajo “Con el nombre de laicos se designan (Según DAp) todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la Iglesia”. El problema es que normalmente se destaca lo que aquí se dice a partir del “a excepción de”, y se pasa por alto lo que se dice al comienzo: que los laicos son “fieles cristianos” ante todo y antes de cualquier característica que los distinga de otras formas de existencia cristiana. Para el Documento de Aparecida, el gran imperativo de la Iglesia de hoy es; reconocerse, y antes de cualquier consideración, que todos nosotros los laicos somos comunidad de discípulos. Alpha se constituye como un instrumento para que una comunidad de discípulos evangelice.
En su primera parte estos son algunos aspectos centrales del documento. Se define tácitamente que el Discípulo es aquel que ha tenido un encuentro personal con Jesucristo, desde la experiencia de la conversión y la fe, y esa experiencia inevitablemente lo rebasa y lo impulsa a comunicarla, es decir, la misión. Es así como sus miembros de ALPHA esta rebosado de fe y del espíritu de Dios dispuesto a la misión. La misión consiste básicamente en evangelizar, porque, como lo dice la misma palabra, el encuentro con Jesucristo es una experiencia de plenitud y de alegría que no cabe sino anunciar como una buena noticia.
La buena noticia de la vida plena que el Padre Dios nos ha dado en Jesucristo. Pero debemos conocer bien la realidad en la que vivimos y en la cual estamos llamados a ser discípulos-misioneros.
La segunda parte del documento responde a esto; ¿Dónde y cómo se manifiesta concretamente esa experiencia de encuentro pleno con Cristo que desborda en misión? En la vida misma, en la dignidad de lo humano, que se vive cotidianamente en la familia, en el trabajo, en el encuentro con otros y con el mundo que compartimos. Es allí y no en otra parte, los discípulos misioneros estamos llamados a la santidad en el seguimiento de Jesús y de su mensaje del Reino.
Aquí viene algo importante que no se ha subrayado suficientemente; La Iglesia no es sólo la suma de experiencias personales-individuales de encuentro con Cristo, sino que estas experiencias sólo son posibles en el contexto de la comunión eclesial. Es la comunidad la que posibilita que personas individuales puedan tener este encuentro. Esto distingue al cristianismo de toda forma de religiosidad intimista. Y esto se expresa concretamente en el hecho de que el llegar a ser un auténtico discípulo misionero será el fruto de un proceso de formación que se vive en los diversos espacios de la comunidad eclesial, partiendo por la familia. Para nosotros hoy en APHA don nos permite estar en constante comunión a cada uno de nosotros en forma individual ese encuentro con Cristo, autenticidad y profundidad de la vocación cristiana, que cada cual va descubriendo y viviendo en comunión. A partir de allí en ALPHA y sólo a partir de allí en cada uno será posible realizar un auténtico servicio misionero. Y ello, además, como fruto de una experiencia de discernimiento y albedrío.
La tercera parte del documento: Ahonda en el tema de los principales contenidos y caminos concretos de la misión a la que se siente llamada la Iglesia. El primero y fundamental; La caridad, todo miembro de ALPHA debe demostrar y ser caritativo y en todo sentido. El ponerse al servicio de Dios disponer de tiempo y de los dones y virtudes para utilizar este instrumento de ALPHA y llegar al pobre de espíritu y de fe, es una forma de demostración de vida plena y digna de un laico.Es que la comunicación de la vida plena en Cristo tiene que verificarse en el servicio de los cristianos a la vida plena y digna para todos, para las personas concretas, sobre todo para aquellos que están más lejos de ello. Siguiendo en esto las orientaciones de Benedicto XVI, el documento reitera aquí la necesidad y la urgencia de la verificación de la caridad — ¡que es Dios mismo!— en la justicia y de no abandonar, sino, por el contrario, renovar la opción preferencial por los pobres y excluidos, de los “rostros sufrientes” que hoy están en las periferias del mundo de la globalización.
Un tema importante; La comunicación de la vida plena en Cristo tiene que verificarse en el servicio de los cristianos a la vida plena y digna para todos, la misión de ALPHA en cierta medida y en forma indirecta ungimos y alentamos concretamente a las personas sobre todo para aquellos que están más lejos de ello a la caridad, la presencias del espíritu y que alguien nos guía. Siguiendo en esto, las orientaciones de Benedicto XVI, el documento reitera aquí la necesidad y la urgencia de la verificación de la caridad ¡que es Dios mismo! en la justicia y de no abandonar, sino, por el contrario, renovar la opción preferencial por los pobres y excluidos, de los “rostros sufrientes” que hoy están en las periferias del mundo de la globalización Es la defensa de la vida humana y de las personas en todos los momentos de la vida. Por último, una especial atención y cuidado de las culturas y de la cultura, incluyendo los desafíos que plantea hoy a la Iglesia la cultura de la globalización y del pluralismo.
¿Por qué esta renovada insistencia en la idea de la Iglesia como comunidad de “discípulos-misioneros”?
La respuesta debe buscarse sobre todo en la percepción de la situación socio-cultural del mundo de hoy, como:
“Una nueva realidad social, plural, diferenciada y globalizada”, Que desafía a buscar:“Nuevas respuestas que den sustento a la fe y vivencia del discipulado”.
En su conjunto, este contexto global es percibido sobre todo como un espacio de diversidad y de pluralismo, un modelo de sociedad en que crecientemente la Iglesia como institución ha ido perdiendo relevancia social. Y donde también la transmisión de la fe se ha tornado más difícil. Con todo, una consecuencia positiva de esta percepción es el desarrollo, muy claro y decidido en todo el documento, de la eclesiología del pueblo de Dios del Concilio Vaticano II. Lo que se tra¬sunta aquí es que los obispos redescubren, a partir de la realidad observada en los actuales parámetros del mundo globalizado y pluralista, la profundidad y la importancia de un modelo de Iglesia basado (literalmente) en la dignidad y en la vocación común de los cristianos todos en virtud de su bautismo. Es cono nace en esta misma concepción ALPHA en Inglaterra. La convicción de fondo es que la persistencia del cristianismo sólo será posible en un modelo de Iglesia basado en la comunión de discípulos bien formados, con un liderazgo cristiano, afianzados en su relación con Jesucristo y, por lo mismo, vitalmente comprometidos, desde la vocación específica de cada cual, con su común misión.
Un cristianismo basado en la autoridad y en la presencia social de sus esferas jerárquicas no tendrá ya, definitivamente, un lugar significativo en la sociedad.Esta autocomprensión eclesial basada en la noción de comunión o “comunidad de discípulos”, es lo fundamental y sólo en ese horizonte es posible entender adecuadamente el sentido y el aporte específico de las diversas vocaciones, carismas y ministerios en la Iglesia. Todas las afirmaciones fundamentales del documento sobre la vocación cristiana se aplican, por ello, a la comunidad en su conjunto y no a una u otra “vocación específica” dentro de ella.
Esto no es nuevo. Así lo entendió la Iglesia desde sus mismos orígenes, por ejemplo, 1º Corintios 12, 12 y en la historia reciente lo ha recuperado con especial fuerza el Concilio Vaticano II. Pero hoy, ante los nuevos desafíos de la realidad mundial, el documento de Aparecida lo redescubre con una fuerza y un sentido nuevo.Hacia un redescubrimiento de la vocación laical
En el documento de Aparecida se habla en muchos momentos de los fieles cristianos laicos. Se podría decir que a propósito de todos los grandes temas, lo cual indica cuánto se espera de nosotros los laicos en la vida y en el quehacer de la Iglesia en el continente, en Chile y por que no decir en nuestra Diócesis de San Felipe. ¡Y no es extraño, si somos la gran mayoría de los que formamos la comunidad eclesial de Iglesia! El documento de Aparecida hace alusión a este hecho tal como se da en la actualidad. Pero más bien con preocupación. Al constatar que en los últimos años “el crecimiento porcentual de la Iglesia no ha ido a la par con el crecimiento poblacional”, el objeto directo de la inquietud termina siendo que “el aumento del clero, y sobre todo de las religiosas, se aleja cada vez más del crecimiento poblacional. Cabría preguntarse si no hay, más bien, en ello un signo de los tiempos para toda la Iglesia, y en especial para los laicos. Una especial mención sobre los laicos se hace en la segunda parte, específicamente en el capítulo 5 sobre “la comunión de los discípulos misioneros en la Iglesia”. Siguiendo la perspectiva eclesiológica que se ha destacado anteriormente, el documento se refiere aquí a la vocación laical como una de las “vocaciones específicas” dentro de la Iglesia que se entiende, toda ella, como misionera. La intuición de fondo es que la Iglesia, para poder ser misionera, debe ser antes un auténtico espacio de comunión de los discípulos de Jesús. Un espacio comunitario en que cada cual pueda descubrir y realizar su propia vocación cristiana junto a otros hermanos que recorren su propio camino, siguiendo todos al mismo Maestro y guiados por el mismo Espíritu. Es aquí donde claramente ALPHA cumple su rol preponderante.
En ese contexto, para caracterizar la vocación laical el documento se apoya en Lumen gentium, 31; 31. Con el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la Iglesia. Es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde.
Citando la parte de ese parágrafo por que ofrece una descripción positiva de esta vocación, es decir, desde lo que ella es en sí misma y no desde el punto de vista de lo que la distingue del sacerdocio ministerial y de la vida religiosa. Se quiere evitar así entender al laico por aquello que no tiene, según ese enfoque, el laico sería aquel cristiano que no tiene la ordenación sacerdotal ni la profesión de los votos en la vida religiosa, y se intenta más bien describirlo positivamente, por lo que tiene y por lo que es:“Los fieles laicos son los cristianos que están incorporados a Cristo por el bautismo, que forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de Cristo: sacerdote, profeta y rey. Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo”
Como un aporte a las cuestiones que habían quedado en cierta medida abiertas desde el Concilio Vaticano y en la misma perspectiva establecida por el magisterio posterior, el documento de Aparecida destaca el rol de los laicos tanto en el mundo como al interior de la Iglesia, que está llamada a ser el espacio posible mediante una;“Sólida formación doctrinal, pastoral, espiritual y un adecuado acompañamiento”
“Donde todos vivan de manera responsable y libre su compromiso Cristiano”
Se insiste en que todo ello debe concretarse y no quedar en meras ideas. Por de pronto, los laicos;“Han de ser parte activa y creativa en la elaboración de proyectos pastorales a favor de la comunidad abierta y no excluyente”.
El llamado es muy concreto: Si hubiera que decirlo con otras palabras, el desafío es que, a diferencia de lo que muchos piensan, los laicos no deben ser sólo “destinatarios” de los proyectos pastorales en la Iglesia, sino que pueden y deben participar verdaderamente en su gestación El documento, en este pasaje, no elude el hecho de que esto plantea una fuerte exigencia a los pastores: “Una mayor apertura de mentalidad para que entiendan y acojan el ‘ser’ y el ‘hacer’ del laico en la Iglesia, quien por su bautismo y su confirmación, es discípulo y misionero de Jesucristo. En otras palabras, es necesario que el laico sea tenido muy en cuenta con un espíritu de comunión y participación” Aunque no se lo dice explícitamente, en la concreta articulación de la pastoral está, pues, en juego el modo de ejercer la autoridad en la Iglesia;La comunión real será posible si la autoridad de los pastores se ejerce promoviendo la participación fraterna y la corresponsabilidad de los miembros de la comunidad. No se trata de desconocer o de negar la legitimidad de la autoridad de los pastores en la Iglesia, sino de entenderla y de ejercerla en coherencia con la eclesiología de comunión.
Y como lo recién dicho es de gran importancia, con audacia los mismos obispos destacan en este pasaje instancias concretas de participación eclesial: los consejos parroquiales y consejos diocesanos y nacionales de fieles laicos, como instancias que ayuden a promover en los laicos:“La construcción de ciudadanía… y la construcción de eclesialidad como un solo y único movimiento”.
Por último, se destaca como “un signo esperanzador” el fortalecimiento de “variadas asociaciones laicales, movimientos apostólicos eclesiales e itinerarios de formación cristiana y comunidades eclesiales y nuevas comunidades, que deben ser apoyados por los pastores”. Tales son los canales concretos como ALPHA que “ayudan a que muchos bautizados y muchos grupos misioneros asuman con mayor responsabilidad su identidad cristiana y colaboren más activamente en la misión evangelizadora”. Por todo lo reseñado, creo que se debería reflexionar mas a fondo por toda la comunidad eclesial, y en especial por los laicos que buscan crecer en la conciencia de su vocación cristiana.
Otras concreciones de la vocación laical A partir de ese marco general que someramente se ha intentado aquí mostrar y explicar a grandes rasgos, a través de todo el documento, como se enuncia al comienzo, donde se destaca el rol de los laicos en las grandes tareas en que ha de concretarse en la misión de la comunidad de los discípulos de Jesucristo. No sería posible reseñar aquí cada una de estas indicaciones, pero puede ser útil señalar para una posterior profundización los principales núcleos temáticos en que se destaca la necesidad de la participación laical: La importancia de su relación con los demás actores eclesiales en el imperativo común de la corresponsabilidad en la misión, aspecto que se destaca en los pasajes del documento en que se habla de otras “vocaciones específicas”. La necesaria participación de los laicos en los procesos de formación de los discípulos misioneros. La participación insustituible de los laicos en la misión y sobre todo en la promoción de la dignidad humana en los asuntos sociales y de la vida pública. Esto no significa que todos los laicos deban sentirse llamados a asumir protagonismos en la vida pública con un liderazgo cristiano. Más bien, tal vez la mayoría de los cristianos están invitados a vivir su vocación en medio de las sencillas y poco vistosas realidades cotidianas, como la familia y el trabajo. Los desafíos asociados a roles importantes de los laicos en el mundo y en la Iglesia. Entre otros el matrimonio y la familia; las mujeres; los adolescentes y etc. Por último y como orientación general, algo que se dice casi al final del documento, a propósito de las “nuevas asambleas y centros de decisión”: el llamado a “favorecer la formación de un laicado capaz de actuar como verdadero sujeto eclesial y competente interlocutor entre la Iglesia y la sociedad, y la sociedad y la Iglesia”. Algo que sólo será posible si existen en la Iglesias cristianos laicos adultos, conscientes de su dignidad de bautizados y de las exigencias que comporta su corresponsabilidad en la misión de la comunidad de los discípulos.
La gran tarea pendiente es traducir más exactamente el contenido de la misión a que Aparecida impele con tanto ímpetu a toda la Iglesia. No es función de un documento eclesial el llevar a cabo esta tarea. Corresponde a las comunidades locales el discernir, en su propia situación, las formas concretas de expresión y de comunicación de la plenitud que Dios ofrece a todos en la persona de su Hijo Jesús.
Conclusiones: Puede afirmarse que el documento de la Conferencia de Aparecida contiene una fuerte y especial reafirmación de la dignidad y de la importancia del laicado en la Iglesia, en el contexto, más amplio y más importante, de una concepción de la Iglesia como comunión y pueblo de Dios inserto en la sociedad humana para ser fermento y servidora del reinado de Dios en Jesucristo. Como ALPHA es el instrumento perfecto para cumplir esta misión, somos nosotros que debemos encomendarnos a Dios y a seguir los pasos de Jesús y su evangelio, que tan digna e importante misión asumimos. ¡Como no realizar esta tarea con humildad pero con grandeza, con modestia pero bien hecha y con mucha responsabilidad! Por que seremos sus trabajadores y Dios Padre nuestro Patrón. Con respecto a lo central del tema, lo más relevante en esta nueva acentuación es el rol misionero que le compete a toda la comunidad eclesial, a partir de la experiencia fundamental con un liderazgo cristiano, compartida del seguimiento de Jesús en su discipulado. Más que pensar en grandes estrategias para influir en la sociedad, el primer desafío que se plantea a la comunidad eclesial en Aparecida es recuperar en primer lugar en su propio seno la autenticidad y profundidad de la vocación cristiana, de todos nosotros y que cada cual ha de descubrir y vivir en comunión. A partir de allí y sólo a partir de allí será posible realizar un auténtico servicio misionero en el mundo, en nuestro País y en nuestra Diócesis. Y ello, además, como fruto de una experiencia de discernimiento y albedrío, puesto que el llamado de Dios y su Evangelio son ante todo una interpelación a la libertad; Libertad que es preciso vivir no como la mera búsqueda individual de la propia realización, sino como aquella experiencia fundante en que el creyente pueda reconocerse como persona única en y para una comunidad, que lo necesita y que a la vez es él para el espacio natural de acogida y crecimiento.
JOSE ANTONIO MORA GOMEZ
San Felipe, Octubre de 2011.-
ORACIÓN:
Señor Gracias por permitir conocer Alpha con la visión precisa que exige tu misión y la vida misma. Señor, Alpha y nuestras obras y pensamientos están en tus manos. Que nuestro Padre decida hacer su voluntad hoy. Hoy no me desesperaré para lograr mis propios anhelos, sino sabré esperar en su presencia para que se logren los objetivos divinos de Alpha. Si quiere auto-proveerme de sabiduría, estaré atento para actuar y dar un paso adelante en el largo camino que me conduce al otro lado, donde Tu estas. Padre Bueno, necesitamos conocer cada día más de Tu plan para cada uno de nosotros, para mantenernos con Alpha en la perspectiva correcta, pero serás Tú, quien tome la decisión en cuanto a como y cuando llegaremos a la tan anhelada orilla opuesta. Señor, gracias por brindarme la oportunidad de trabajar con Alpha para Ti mi Señor. Se que tanto el justo como el sabio y sus obras están en tus manos. Nada de lo que pueda suceder y elevar mi orgullo, podrá tocarme si mantengo la perspectiva, de que todo está en tus manos. No es lo que yo hago, eres tu quien realmente manifiestas tu poder. Señor, Gracias mi Señor.
Amen.
HOMILÍA DEL DOMINGO 16 DE OCTUBRE 2011.

miércoles, 5 de octubre de 2011
CARTA ACERCA DE LOS VALORES FUNDAMENTALES SOBRE LA VIDA, EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
Carta enviada conjuntamente por el Arzobispo de Santiago, el Arzobispo de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía, el Arzobispo Anglicano de Chile y Pastores evangelicos, sobre los proyectos de Acuerdo de vida en común y aborto terapeutico que se debaten en el Congreso Nacional.
Señor Presidente de la República
Señores y Señoras miembros del Poder Legislativo y del Poder Judicial
Presente
Mirando por el supremo bien de Chile y los valores fundamentales que inspiran una cosmovisión cristiana del ser humano y de la sociedad en que vivimos, las Iglesias y comunidades eclesiales abajo firmantes, conjuntamente y en unidad de intenciones, venimos a plantear ante ustedes, autoridades del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, con respeto, lo siguiente:
1. Afirmamos con toda claridad que la Vida, el Matrimonio y la Familia, constituidos por la unión de un hombre y una mujer, son el fundamento y la base de la sociedad, y que es obligación de Estado promoverlas y evitar aquello que dificulte su desarrollo. La salud o enfermedad de una sociedad y de su Estado se refleja en la situación de sus familias.
2. Respetamos profundamente a quienes piensan de manera diversa en estos temas, sin embargo ello no legítima que se introduzcan cambios conceptuales drásticos en la legislación que afecten las profundas convicciones arraigadas en nuestro pueblo. De la misma manera, creemos que las leyes que emanan del poder legislativo deben respetar siempre el designio creador sobre el ser humano y lo que la misma naturaleza nos enseña acerca del amor humano, la vida y la familia.
3. Por estas razones nos parece completamente improcedente que se legisle para introducir en nuestra patria el aborto, es decir la facultad de poner fin a la vida humana en el seno materno. No existe ninguna razón que haga lícita una intervención directa con el propósito de privar de la vida al más inocente de todos los seres.
4. De la misma manera expresamos nuestro rechazo a la legislación que pretende incluir en el ordenamiento jurídico las uniones de hecho, especialmente entre personas del mismo sexo. Creemos que aprobar estas iniciativas, tal como se proponen en los proyectos legislativos presentados al Parlamento, implica por sí mismo discriminaciones atentatorias contra el bien de la institución matrimonial e injustas en contra de la vida.
5. Las Iglesias Cristianas en Chile rechazamos que en la redacción del actual proyecto de ley que establece medidas contra la discriminación se use el término “orientación sexual”, un concepto cuya ambigüedad ha derivado, en otras naciones, en una distorsión de la sexualidad y de las bases de la familia, así como en un serio peligro para el ejercicio de numerosas libertades, entre otras la religiosa, que son los fundamentos de una sociedad libre. Tampoco quisiéramos que, en virtud de este pretexto, se llegue a permitir el matrimonio y la adopción de niños y jóvenes por personas del mismo sexo unidas legalmente.
6. Considerando que más de un 85 % de la comunidad nacional se declara de convicciones cristianas, invitamos a nuestras autoridades y legisladores a una seria reflexión acerca de las consecuencias que legislaciones como las señaladas pueden importar para el futuro de Chile. Estamos ante proyectos que amenazan grandes valores de la ética cristiana, que son la base de la vida y de la sociedad que buscamos legar a las generaciones venideras.
7. Nos importan los valores de la diversidad y el respeto en una sociedad libre y democrática. Pero a la autoridad le corresponde reconocer que existen principios y valores inmutables que han alimentado el alma y los cimientos de nuestra nación, cristiana desde sus inicios. Quienes no los acepten tienen todo el derecho de hacerlo, pero la ley es una ordenación social, moral y ética para todos y no puede imponerse contrariando la naturaleza de las cosas y vulnerando, creemos, el sentir mayoritario del país.
8. En diversos momentos, como entidades cristianas hemos hecho presente nuestra mirada sobre estas iniciativas. Ahora, en conjunto, pensando sólo en el bien de Chile, de sus hombres y mujeres, y especialmente de la juventud, expresamos formal y públicamente nuestra opinión, solicitando fervientemente a quienes tienen responsabilidades de legislar, que escuchen y acojan estos planteamientos.
9. Hacemos un llamado fraternal para que nuestras autoridades del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial comprendan que estas iniciativas de ley, actualmente en estado de tramitación, son atentatorias al desarrollo de valores e instituciones fundamentales como la vida, el matrimonio y la familia.
10. Todos juntos, elevamos a Dios nuestras oraciones para que la sabiduría ilumine a nuestros gobernantes, legisladores y jueces, avancemos por los caminos de la paz y la concordia en nuestra patria y tengamos leyes que afirmen estos valores e instituciones sobre los cuales se ha levantado la grandeza de nuestra nación.
Respetuosamente y en la confianza de que estos planteamientos sean acogidos para el bien de nuestra patria, pedimos la bendición para ustedes.
Monseñor Ricardo Ezzati Andrello ,Arzobispo de Santiago, Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile
Monseñor Sergio Abad, Arzobispo Metropolitano Ortodoxo de Chile
Obispo Emiliano Soto, Mesa Ampliada de Organizaciones Evangélicas
Arzobispo Héctor Zavala, Iglesia Anglicana de Chile
Obispo Roberto López, Iglesia Metodista Pentecostal de Chile
Obispo Francisco Anabalón, Iglesia Pentecostal Apostólica
Santiago, 3 de octubre de 2011.

