sábado, 28 de abril de 2012

Primer aniversario de la beatificación de Juan Pablo II.

HOMILÍA DOMINGO 29 DE MAYO 2012.



Reflexión Enviada Desde Tenerife Islas Canarias España - Por el Padre Carmelo Hernández, para nuestra Lectura Espiritual.

Conozco a mis ovejas y doy la vida por ellas

Hechos, 4, 8-12; Sal. 117; 1Jn. 3, 1-2; Jn. 10, 11-18

En la vida nuestra de cada día cuando suceden acontecimientos importantes, o sucede algo que nos impresiona mucho o nos llama la atención de manera especial, eso motivará para que de ese suceso se esté hablando continuamente en todos los lugares donde nos relacionamos o frecuentamos. Será un suceso especial, un acontecimiento deportivo, alguna noticia de algo importante que de alguna manera influye en la vida de la sociedad… pero se convierte en la comidilla, como decimos, en todas nuestras conversaciones y no nos cansamos de repetir y comentar una y otra vez.

Pero ¿sucede así en el ámbito de nuestra fe y de nuestra vida cristiana? Desgraciadamente en nuestro entorno cuando se habla de religión, de la iglesia o de cosas así más bien muchas veces es para denigrar o subrayar hasta la saciedad aspectos negativos de cosas que puedan suceder. No sé si siempre los cristianos valoramos debidamente todo lo que atañe a nuestra fe y a lo que es la vida de la Iglesia. ¿Qué relevancia le damos en la vida a nuestra fe y a los hechos fundamentales de nuestra salvación? Sin embargo, si nos fijamos bien, en la liturgia nos damos cuenta de que después de haber celebrado la Pascua parece como si no se quisiera acabar de celebrar y una y otra vez la Iglesia sí que quiere que repitamos, rumiemos con toda intensidad todo el misterio de nuestra salvación que hemos celebrado. 


Por eso no sólo hemos estado unas semanas reviviendo intensamente todo lo que rodeó a la resurrección del Señor – en verdad está ahí todo el centro y meollo de nuestra fe y de nuestra salvación – sino que seguimos prolongando esa reflexión en todo el tiempo de pascua reviviendo, recordando, meditando intensamente todas las palabras y los hechos de la vida de Jesús. Es lo que nos va proponiendo la liturgia de la Iglesia en los diferentes domingos de Pascua y así tenemos hoy estos hermosos textos que nos hablan de Jesús como Buen Pastor.

No tendríamos que cansarnos de repetir una y otra vez todo este acontecimiento de la Pascua, igual que en la vida ante otros acontecimientos, como decíamos antes, repetimos y comentamos una y otra vez las cosas que van sucediendo. Cuando seguimos contemplando y meditando toda la entrega de Jesús en la Pascua surge hoy esta presentación de Jesús como Buen Pastor. Una imagen con hondo y rico significado que nos viene a definir muy bien a quien se entregó hasta dar su vida por nosotros. ‘Yo soy el Buen Pastor’, nos dice Jesús. 


Fijémonos en diferentes aspectos en los que Jesús se nos manifiesta como buen Pastor. Primero nos dice ‘el buen pastor da la vida por las ovejas’ en contraposición a quien no es el dueño de las ovejas sino solamente un asalariado. Jesús es el Buen Pastor que ama a sus ovejas, son suyas, las conoce y las defiende hasta con la vida si fuera necesario. ¿Qué hizo Jesús? ¿Qué ha hecho por nosotros para liberarnos del maligno? Dar su vida por nosotros para que pudiéramos tener vida. Sí que le importamos nosotros a Jesús. Nos ama.

Es otro aspecto que podríamos subrayar. ‘Yo soy el buen Pastor que conozco a las mías y las mías me conocen a mí, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por mis ovejas’, nos dice. Donde haya muchas ovejas y muchos pastores cada pastor conoce y distingue sus propias ovejas. De la misma manera las ovejas sólo seguirán al pastor que conocen. 

Mucho nos quiere decir Jesús con esto. Conocer es algo más que distinguir una oveja de otra. Con la palabra conocer se quiere decir algo mas hondo; se está hablando de amar. El buen pastor ama a sus ovejas y cuando amamos llegamos a un conocimiento mucho más profundo que lo que nos puedan ofrecer los ojos de la cara. Hay otra comunicación, otra comunión, la del amor. Y claro cuando amamos, por aquel a quien amamos estamos dispuestos a hacer lo que fuera necesario. Por eso Jesús dirá que nos conoce, nosotros le conocemos, y El da la vida por sus ovejas. Es la consecuencia del amor. Es lo que hace Jesús por nosotros. Así nos conoce, así nos ama.


Nos conoce Jesús y nosotros hemos de conocerle a El, y escucharle, y seguirle, y amarle. Tendría que ser nuestra respuesta. ‘Yo conozco a las mías y las mías me conocen’, nos ha dicho. El nos ama y nosotros hemos de amarle y de la misma manera estar dispuestos a todo por El. La consecuencia del amor verdadero, como decíamos. Es el camino que hemos emprendido cuando nos decimos que tenemos fe en El, queremos ser sus discípulos y seguirle. Es la respuesta que, aunque nos cuesta a causa de nuestra debilidad, queremos ir dando cada día cuando queremos ser fieles, cuando queremos mantener nuestra fe, cuando ponemos todo nuestro empeño por vivir nuestra vida cristiana. 

Pero no estamos solos; El nos ayuda, porque como buen Pastor siempre está dispuesto a ofrecernos los mejores pastos, siempre está ofreciéndonos y regalándonos su gracia que se nos reparte en la Palabra que escuchamos, en los sacramentos que celebramos y recibimos y en todo ese caudal de gracia que continuamente de mil maneras nos está dando en cada momento de nuestra vida. No es solo la gracia santificante que recibimos en los sacramentos, sino todas esas gracias actuales que en cada momento nos ofrece el Señor a cada situación de nuestra vida. 


¡Cuánto nos ama el Señor! ¡Cómo tendría que ser también por nuestra parte ese cultivo y cuidado de la amistad de Dios que vemos enriquecido en nuestra oración al Señor! El cristiano tendría que ser de verdad un hombre de oración, de oración intensa, para vivir esa comunicación y comunión con Dios. ¿Cómo podríamos mantener esa unión con el Señor si no oramos intensamente? Quien se siente amado por el Señor hasta ser su hijo, como nos dice la carta de Juan hoy, siente que Dios habita en su corazón y tendría que surgir de forma espontánea casi esa comunicación viva con Dios en la oración. Necesitamos de la oración como del agua y la comida para vivir, como del aire para respirar. Nos daría para más extensas reflexiones.

Una palabra final para la Jornada que celebramos en este domingo del Buen Pastor. Es la Jornada de oración por las vocaciones, sobre todo a la vida sacerdotal y a la vida religiosa y que se celebra este año con el lema ‘las vocaciones, don de la caridad de Dios’. El Señor ha querido hacer partícipes de su función de pastor a aquellos que llama con una vocación especial dentro de la Iglesia. Son los sacerdotes y son los religiosos y religiosas que han consagrado su vida al Señor en la vida religiosa. Hoy es una especial jornada de oración para que el Señor llame a muchos y sean muchos los que respondan a esa llamada de amor del Señor y haya abundantes sacerdotes y también hombres y mujeres que se consagren al Señor en la vida religiosa para bien de la Iglesia y para la gloria del Señor.


Entresacamos algunos párrafos del mensaje del Papa. ‘Es importante que en la Iglesia se creen las condiciones favorables para que puedan aflorar tantos “sí”, como generosas respuestas a la llamada del amor de Dios… Será tarea de la pastoral de las vocaciones ofrecer puntos de orientación para un fructífero recorrido. Elemento central será el amor a la Palabra de Dios, cultivando una familiaridad creciente con la Sagrada Escritura y una oración personal y comunitaria atenta y constante, para ser capaces de sentir la llamada divina en medio de tantas voces que llenan la vida diaria. Pero sobre todo que la Eucaristía sea el “centro vital” de todo camino vocacional: es aquí donde el amor de Dios va unido al sacrificio de Cristo, expresión perfecta del amor, y es aquí donde aprendemos siempre de nuevo a vivir la «gran medida» del amor de Dios. Palabra, oración y Eucaristía son el tesoro precioso para comprender la belleza de una vida totalmente gastada por el Reino’.

Y nos habla también de la importancia de las familias en el surgimiento de las vocaciones. ‘Tal dinámica, que responde a las instancias del mandamiento nuevo de Jesús, puede hallar elocuente y singular atención en las familias cristianas, cuyo amor es expresión del amor mismo de Cristo que ha dado a su Iglesia (cf. Ef 5, 32). En las familias, «comunidad de vida y de amor», las nuevas generaciones pueden hacer una admirable experiencia de este amor oblativo. Ellas, efectivamente, no solo son el lugar privilegiado de la formación humana y cristiana, sino que pueden llegar a ser «el primer y mejor seminario de la vocación a la vida de consagración al Reino de Dios», haciendo descubrir, precisamente dentro de la familia, la belleza e importancia del sacerdocio y de la vida consagrada.


Oremos por las vocaciones. Sintamos esa inquietud de la Iglesia en nuestro corazón.

domingo, 11 de marzo de 2012

HOMILÍA DEL DOMINGO 11 DE MARZO 2012


MEDITACIONES DEL EVANGELIO DOMINICAL DEL SACERDOTE CARMELO HERNÁNDEZ DESDE TENERIFE ESPAÑA.

Restaure el Señor con su misericordia el templo vivo de Dios que somos

Ex. 20, 1-17; Sal. 18; 1Cor. 1, 22-25; Jn. 2, 13-25

Un hecho inusual e impactante el que contemplamos en el evangelio hoy que puede tener un hermoso significado y mensaje en este camino cuaresmal que estamos haciendo. ‘Quitad esto de aquí – dice a los vendedores de toda clase de animales y a los cambistas – no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre’. Ante la forma, en cierto modo violenta de Jesús sus discípulos recordarán lo trasmitido por la Escritura: ‘El celo de tu casa me devora’.

Los sacrificios que cada día se ofrecían en el templo y los peregrinos venidos de todas partes había motivado todo aquel mercado en torno al templo desvirtuando en cierto modo su sentido. Era necesario hacer una restauración – y empleo esta palabra ‘restauración’, porque de eso nos habla también hoy la liturgia como luego veremos – para que el culto fuera en espíritu y verdad como nos enseñaría Jesús en otro lugar del evangelio. Recordamos el diálogo de Jesús con la Samaritana. Pero, ¿será sólo la restauración de aquel templo material o será de algo más hondo de lo que nos quiera hablar Jesús?

Hoy vemos en nuestro entorno cómo se restaura un edificio, una imagen, una pintura, un espacio, porque está excesivamente deteriorado y quizá ya no se pueda utilizar para lo que fue hecho o construido. Se restaura para devolverle su belleza original, pueda usarse debidamente, se le eliminen aquellos añadidos que con el paso del tiempo se le hayan hecho o le hayan llevado a ese deterioro.

Pero no vamos a hablar aquí de esas restauraciones materiales, sino que nos puede servir de ejemplo para esa transformación profunda que tenemos que ir haciendo en nuestra vida, en nuestra relación con el Señor, en nuestro trato y convivencia con los demás, o en esa dignidad que en virtud de nuestro bautismo todos tenemos que nos hace hijos de Dios y nos hace también templos vivos de Dios.

Cuando los judíos reaccionaron ante lo que Jesús estaba haciendo al expulsar a los vendedores del templo le preguntaron con qué autoridad estaba haciendo aquello. ‘¿Qué signos nos muestras para actuar así?’, le preguntaron. Y ya hemos escuchado la respuesta de Jesús. ‘Destruid este templo, y en tres días lo levantaré’. Pero no entendieron; quisieron hacer una interpretación literal de sus palabras y recordaban cuántos años había costado la reconstrucción de aquel templo, tarea en cierto modo inacabada en la época de Jesús. Sería precisamente una de las acusaciones que harían contra Jesús ante el Sanedrín.

Los discípulos más tarde, tras la resurrección del Señor, entenderían bien sus palabras. ‘El hablaba del templo de su cuerpo’, nos dice el evangelista. ‘Cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la Palabra que había dicho Jesús’. Se puede convertir, pues, este hecho y estas palabras de Jesús en un anuncio de su pascua, de su muerte y resurrección.

Jesús es el verdadero templo de Dios y es en Cristo, con Cristo y por Cristo cómo podemos darle la mayor gloria al Padre del cielo. Así en el momento cumbre de la Eucaristía por Cristo, con Cristo y en Cristo queremos darle todo honor y toda gloria, uniéndonos de verdad a Jesús con toda nuestra vida, ofreciendo el Sacrificio de la Nueva Alianza en la Sangre de Cristo, pero poniendo también toda nuestra vida en esa oblación que Cristo hará que sea en verdad agradable a Dios. Al celebrar el memorial de la pasión salvadora de Jesús, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, ofrecemos en la acción de gracias de la Eucaristía el sacrificio vivo y santo, como decimos en la plegaria eucarística.

Celebrar la Eucaristía, hacer esta ofrenda que queremos hacer de nuestra vida a Dios nos exige y nos motiva para que seamos santos. Nos exige ser santo porque queremos ofrecerle algo bueno y agradable a Dios y entonces hemos de querer vivir una vida santa. Nos exige y nos motiva, porque así queremos tener esos buenos deseos y propósitos en nosotros. Pero al mismo tiempo, en la Eucaristía, en esta misma ofrenda que queremos hacer al Señor, nos santificamos porque nos llenamos de su gracia; gracia que nos purifica, que nos fortalece, que nos ayuda a que vivamos santamente en esa dignidad grande de hijos de Dios, de la que nos hacemos partícipes por nuestra unión con Cristo.

Nos recuerda también todo esto que nosotros, por nuestra unión con Cristo, hemos sido consagrados en nuestro bautismo para ser templos del Espíritu, morada de Dios que habita en nosotros. De ahí entonces, podemos repetir, esa dignidad y esa santidad en la que hemos de vivir. Hemos de ser ese templo santo para el Señor. Templo santo que necesitamos restaurar, purificar porque tantas veces manchamos con el pecado.

Nos preocupamos muchas veces de cuidar la dignidad, la belleza, la limpieza y el ornato de nuestros templos, pero quizá pensamos menos en la dignidad y la belleza de nuestro espíritu, de nuestro corazón; la pureza y santidad de ese templo de Dios que somos nosotros. Es esa pureza y esa santidad la que nos pide el Señor. Es a lo que nos está llamando hoy de manera especial cuando escuchamos en el evangelio la expulsión de los vendedores del templo.

De cuántas cosas tendría que purificarnos el Señor; en cuánto necesitamos restaurar esa santidad de nuestra vida que afeemos tantas veces con nuestro pecado; cómo necesitamos en verdad transformar muchas cosas en nuestro corazón para que en todo y siempre podamos dar gloria al Señor. Recordemos lo que decíamos antes a manera de ejemplo de las restauraciones que hacemos de edificios o de objetos de arte. Aquí en nuestra vida hay algo mucho más valioso que cualquier objeto artístico porque está la grandeza y la dignidad de un hijo de Dios, que como tal ha de comportarse y vivir en su relación con el Señor.

Y eso que decimos de nosotros mismos, tenemos que pensarlo también de los demás. Por eso con cuánto respeto y amor tenemos que tratar a los hermanos. Ellos son también templo vivo del Señor que hemos de respetar, tratar bien y con dignidad. Todo esto tendría que llevarnos a pensar mucho en los demás y en cómo hemos de tratarlos, respetarlos, amarlos. No pisoteemos nunca, de ninguna manera, la dignidad de otra persona. Pensemos que también es un hijo de Dios, un templo del Señor. Muchas consecuencias tendríamos que sacar de aquí.

‘Restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de nuestras culpas’, pedíamos en la oración litúrgica de este domingo. Es lo que queremos ir haciendo en este camino de renovación de nuestra cuaresma; queremos llegar a la pascua habiendo renovado bien nuestra vida; en muchas cosas tenemos que ir muriendo para que en verdad renazcamos a una vida nueva, para que haya verdadera pascua en nosotros.

Por eso, en este tiempo, revisamos muchas cosas, reflexionamos dejándonos iluminar por la Palabra de Dios – palabras de vida eterna, como decíamos en el salmo -, queremos llenarnos de esa Sabiduría de Dios que encontramos en Cristo crucificado, como nos decía san Pablo, oramos insistentemente al Señor para que nos dé su luz y su gracia, para que alcancemos el don de la conversión y recibamos la gracia del perdón. Dejemos que el Señor nos purifique, nos santifique con su gracia para que seamos ese templo agradable al Señor haciéndole la ofrenda hermosa de nuestra vida siempre buscando la gloria del Señor.

domingo, 5 de febrero de 2012

HOMILÍA DEL EVANGELIO DE DOMINGO 05 DE FEBRERO 2012.


Jesús traspasa el umbral de nuestravida con su Palabra salvadora

Job, 7, 1-4.6-7; Sal. 146; 1Cor. 9, 16-19. 22-23; Mc. 1, 29-39

REFLEXIÓN GENTILEZA DEL PRESBÍTERO PADRE CARMELO HERNÁNDEZ - TENERIFE ESPAÑA

Traspasar el umbral de una casa es entrar en laintimidad personal de aquella persona y aquella familia y denota confianza y aperturatanto por aquel que recibe como por parte de quien llega a aquel hogar. Sabemoscómo en ocasiones al que llega se le recibe en la puerta y no se traspasa elumbral de aquel hogar porque quizá no se tenga la confianza mutua necesaria.Con gusto, sin embargo, nos sentimos cuando recibimos a alguien que nos agrada ycon gusto se siente también el que es bien recibido. Una vez traspasado eseumbral de la confianza viene la comunicación, la confidencia quizá, surge laamistad o ya se presuponía, se entra en una nueva comunión.

¿Por qué me hago estas consideraciones que inclusopodríamos ampliar más en el comienzo de la reflexión de hoy en torno alevangelio? Porque eso es lo que estamos contemplando. Hasta ahora en esteprincipio del evangelio de Marcos hemos visto a Jesús pasando junto al lagoinvitando a aquellos primeros pescadores a seguirle, o le hemos contemplado enla sinagoga enseñando. Hoy nos dice que ‘alsalir Jesús y sus discípulos de la sinagoga fueron a casa de Simón y Andrés. Yla suegra de Simón estaba en cama con fiebre y se lo dijeron…’

Jesús llega a casa de Simón y Andrés. Jesús llega hastala intimidad de la persona, va a la casa de Simón y Andrés. Jesús llega hastadonde está la vida del hombre y donde está todo lo que es su ser y donde estántambién sus sufrimientos. ‘La suegra deSimón está enferma y se lo dijeron…’ Jesús que quiere llegar a nuestra viday a nuestra vida concreta. Jesús que está esperando que le abramos las puertasde nuestra casa, de nuestro yo, de nuestra vida, porque ahí quiere venir con suvida y con su salvación.

La salvación que Jesús nos ofrece no es una teoría nison bonitas palabras. Jesús quiere llegar a nuestra vida concreta, con lo quesomos y como somos, con lo que tenemos y lo que son nuestras alegrías o nuestraspenas, nuestros sufrimientos o nuestras ilusiones y esperanzas. Nada es ajeno ala salvación que Jesús viene a ofrecernos. El viene a dar respuesta a esosinterrogantes que podamos tener en nuestro interior, viene a dar paz a esaspreocupaciones o problemas que tengamos, viene a traer el bálsamo de susalvación a esos sufrimientos que puedan agobiarnos allá en lo más hondo denosotros mismos, El viene a hacer crecer esas ilusiones y esperanzas.

Le dicen que la suegra de Simón está enferma y ‘Jesús se acercó la tomó de la mano y lalevantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles’. En nuestro dolor nossentimos postrados y ya no es sólo el dolor físico de una enfermedad quepodamos padecer, sino que hay muchos otros sufrimientos en nuestra vida. Otambién esa enfermedad, esa carencia, esas discapacidades que tengamos pornuestras limitaciones o por el paso de los años, esa debilidad físiológica quepodamos padecer y que se convierte también muchas veces en tormento paranuestro espíritu, interrogantes a los que no sabemos responder. Ahí llega Jesúsa nuestra vida.

En la primera lectura hemos escuchado los interrogantesque surgen en el corazón de Job. Todos sabemos de la historia de este hombreque de la noche a la mañana se ve desposeído de todos bienes y posesiones, peropeor aún una grave enfermedad ataca su vida con una llaga dolorosa haciéndoleperder casi toda su esperanza en su dolor y sufrimiento. El libro de Job sonesas reflexiones que se hacen los que van a consolarle en su sufrimiento – enmuchos casos sólo bonitas palabras que a la larga no consuelan – y son losmismos interrogantes que se suscitan en su corazón, que en parte escuchamos eneste texto.

‘Mi herencia son mesesbaldíos, me asignan noches de fatiga; al acostarme pienso ¿cuándo me levantaré?Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba…’ Son algunas de esas expresiones dedesesperanza que también muchas veces de una forma o de otra inundan nuestravida con el dolor.

Jesús llega a nuestra vida, quiere traspasar el umbralde nuestra vida con una luz que nos dé un sentido y un valor; en El encontramosesa paz que necesitamos allá en lo más hondo del alma; El viene a nuestra vidacon su salvación. Contemplamos el evangelio y vemos cómo va tendiendo su manocontinuamente para levantarnos, para llenarnos de salud, de vida, de salvación. ‘La población entera se agolpaba a lapuerta’, nos dice el evangelista,‘y curó a muchos enfermos de diversosmales y expulsó muchos demonios…’

En el evangelio vemos que la presencia de Jesús abrelos corazones a la esperanza y a la paz. Cristo viene a hacer desaparecer elmal de nuestros corazones. Si nos fijamos veremos en cuántas ocasiones despuésde curar o de perdonar a quien acude a El lo despide con la paz: ‘vete en paz’, les dice continuamente. Yhoy hemos visto que cuando a la suegra de Simón se le pasó la fiebre ‘se puso a servirles’. Es biensignificativo su sentido.

La fe que ponemos en Jesús nos hace descubrir el amor.Y es en el amor donde vamos a encontrar la luz y el sentido de todo. Creemos enJesús y creemos en su amor. Creemos en Jesús y le contemplamos dándosecontinuamente por amor hasta llegar a la entrega suprema de amor que fue lapasión y la cruz. No entenderíamos la pasión y la muerte en cruz si no lohacemos desde el amor. Es la prueba suprema del amor, como tantas veces hemosrecordado: ‘tanto amó Dios al mundo queentregó a su Hijo único por nosotros’.

No entenderíamos ni le encontraríamos sentido hondo yverdadero a nuestro sufrimiento si no lo hacemos desde el amor, como Jesús. Esla respuesta honda que Jesús da a esos interrogantes que surgen en nuestravida. No tenemos que hacer otra cosa que mirarle a El, y mirarle en su entregasuprema de la cruz. Por eso entendemos fácilmente que la suegra de Pedro cuandoJesús la levantó de sus fiebres ‘se pusoa servirles’.

Jesús viene a nosotros, quiere traspasar ese umbral delas puertas de nuestra vida, y quiere comunicarnos su Palabra, su vida, susalvación. Sintámonos gozosos con que Jesús quiera llegar así hasta nosotros.Dejémosle entrar. El quiere hablarnos al corazón como dos amigos queapaciblemente se sientan a hablar y comentar las cosas de la vida.

Ese detalle de que nos habla el evangelista de que alamanecer Jesús se fue al descampado a orar nos está hablando de esa necesidadque tenemos nosotros de entablar ese diálogo de amor con el Señor que esnuestra oración. Seguro que ahí, en la oración, en ese encuentro íntimo y vivocon el Señor, encontraremos esas respuestas que necesitamos, como esa fuerzapara seguir sirviendo y amando, para seguir anunciando su nombre por todaspartes, porque lo que hemos visto y oído, lo que hemos sentido y experimentadoen el corazón no lo podemos callar sino que tenemos que anunciarlo a los demás.

Por algo hoy nos dice el apóstol ‘¡ay de mí si no anuncio el evangelio!’. Es a lo que nos sentimoscomprometidos. Es lo que tenemos que hacer con gusto y con la alegría grande dela fe que vivimos.

Rinconadinos celebraron fiesta patronal con la tradicional Fiesta de Los Arcos

Con una gran participación de los Rinconadinos, y peregrinos de diversos sectores del valle comunal, se realizó la Hermosa fiesta Patronal de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Rinconada de Silva.

Caminando por las Calles principales de este noble sector, se desarrolló la tradicional e histórica Procesión de los Arcos, que lleva ya más de una centenaria historia arraigada en nuestro patrimonio cultural y religioso. Las calles se enmarcaban de arreglos florales, altares con las antiguas imágenes, arcos decorados con las tradicionales Azucenas del valle rinconadino. La anda de la Santísima Virgen Carmelita, decorada con perfumados alelís, arreglos de las servidoras de la carmelita, un centenar de servidores varones, que año a año se reúnen con sus uniformes, para cargar este decorado en sus hombros, como ofrenda de gratitud por la protección mariana y los favores concedidos por la intercesión de la Madre del Salvador.

Un peregrinar que lleva hasta los pies del Santo Cristo de Rinconada, en donde como es costumbre, se rinden los homenajes a la Santísima Virgen con la lectura de un hermoso mensaje anual, todo esto recordando la memoria de quien diera vida a esta tradición, el Presbítero Padre Aníbal Carvajal Aspee.

0El recorrido va motivado y animado por la Banda Carmelitana, los Bailes Chinos y las Oraciones de los Religiosos y Religiosas de la Obra Misionera de la Transfiguración del Señor. Los fieles peregrinos van entonando canciones de tradición histórica, que solo en la memoria de los Rinconadinos, en estas ocasiones extraordinarias se escuchan entonar con tanta devoción.

Nuestro medio estuvo presente durante todo el recorrido, y pudo captar imágenes de calidad, que sin duda se las compartimos en nuestras ya tradicionales galerías fotográficas, que ya recorren el mundo, dando testimonio de cada una de las actividades que en nuestro querido valle comunal se van desarrollando.

El Presbítero Párroco Padre Ricardo Gómez H, se mostro muy feliz en la eucaristía, y manifestó, que son estas tradiciones católicas, las que nos unen más y más a la protección de nuestra buena Madre la Virgen del Carmelo, invito a los peregrinos, a continuar cultivando en sus hogares, el amor incondicional a la MADRE DEL SALVADOR, recordando que sin una Buena Madre, no hay Buenos Hijos.

Una actividad que fue matizada con un ambiente de profunda devoción y espiritualidad, una ocasión en la cual los Rinconadinos propician para el reencuentro familiar y de amistades, que se reúnen en la plaza del lugar, a conversar, recordar viejas historias y saludar a las nuevas generaciones que se van incorporando a este devenir de la vida.

La próxima actividad rinconadina, es la estadía en la Ermita de los Baños del Parrón durante el mes de Febrero, en donde las familias suben hasta el Santuario a Acampar y rezar la tradicional Novena a la Carmelita de los Baños del Parrón, culminando con la Procesión a fines del mes de Febrero, actividad que usted podrá apreciar y conocer a través de nuestro medio.

NOTICIA ESCRITA POR OSCAR GARCÍA CÁRDENAS

Vea aquí Galería Fotográfica

Con las velas y cirios encendidos la noche del jueves 02 de febrero Se realizó con devoción la festividad de la Candelaria.

Una vez más la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Rinconada de Silva, ha convocado a los feligreses y amigos de visita en nuestro valle comunal, a la tradicional celebración de la Virgen de la Candelaria, que viene a ser el recuerdo del texto bíblico que nos recuerda la Presentación del Niño Jesús en el Templo – una Devoción que a nivel mundial el mundo católico celebra con muchísima convocatoria.

Algo de Historia

La Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria o Fiesta en Honor a la Virgen de la Candelaria, es una fiesta popular celebrada por los cristianos, en honor de la Virgen de la Candelaria, advocación mariana aparecida en Tenerife (Islas Canarias), al sur oeste de España, a principios del siglo XV. Tiene lugar el 2 de febrero, Día de la Candelaria, y en algunos lugares (y también en Canarias) se extiende durante varios días generalmente por ser la patrona del lugar.

La advocación mariana de la Virgen de la Candelaria en Chile se manifiesta principalmente en el norte del país, pero su festividad es celebrada en diversas zonas del territorio chileno.

El arriero Mariano Caro Inca descubrió una figura tallada en la piedra que poseía 14 centímetros de altura que estaban en la cercanías de “pueblo de los indios” (actualmente Copiapó). El 2 de febrero de 1870 fue hallada en la excavación en las cercanías de la cueva de San Fernando, donde varias generaciones de fieles han venerado su imagen.

La capilla de La Candelaria, en la ciudad de Copiapó, donde residía la imagen, fue devastada por el terremoto de 1922, quedando solamente en pie la cúpula central y sus bases que eran principalmente de adobe, paja y brea. Sin embargo, se inicia la construcción del nuevo templo que alberga la imagen.

El Santuario de la Virgen de la Candelaria se ubica en la ciudad de Copiapó, donde los fieles se congregan a celebrar la festividad de la Candelaria el 2 de febrero o el primer domingo del mes de febrero.

Tradición Rinconadina

Llega a nuestro valle comunal de la iniciativa de la Obra Misionera de la Transfiguración del Señor, que desde los años 1980 – están desarrollando tan hermosa ceremonia, que consiste en la bendición de velas y cirios, los cuales emulan las ofrendas que los cristianos depositamos en el templo para la adoración representadas en estos cirios – Los cirios serán llevados a los hogares, para ser utilizados durante el año 2012 – en momentos de dificultad que nos toque vivir, enfermedades inesperadas – tiempos de dudas y problemas familiares – temblores terremotos y cataclismos – en los velorios de nuestros seres queridos – en fin para acercar la luz de Cristo a nuestras dificultades y también en nuestras alegrías y esperanzas que nos depare el año.

Los feligreses caminaron procesionalmente alrededor de la plaza de armas de la Rinconada de Silva – luego ingresando al templo parroquial para la celebración Eucarística, en donde el Presbítero Padre Ricardo Gómez H – profundizo sobre la importancia de ser luz y vida para el mundo – y en que cada uno de nosotros seamos Centinelas de este nuevo año 2012 – Sobre todo cuando se escuchan y anuncian tantos desastres para este nuevo año – la idea es poner nuestra confianza en Jesús Transfigurado y María Glorificada – para que nos protejan de todo mal humano.

Como es de costumbre les compartimos la tradicional y esperada Galería Fotograma – para conservar el registro evidencial de la actividad y difundirla al mundo – Fotografías Gentileza de Cultura Rinconada de Silva.

NOTICIA ESCRITA POR OSCAR GARCÍA CÁRDENAS

http://www.putaendoinforma.cl


APORTE FOTOGRÁFICO: CENTRO DE DESARROLLO Y EXPRESIÓN CULTURAL RINCONADA DE SILVA.

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miércoles, 1 de febrero de 2012

2 DE FEBRERO: LA CANDELARIA - BENDICION DE LAS VELAS

Este jueves 2 de febrero, se celebra la Fiesta de la Presentación del Señor.
Como es tradición, ese día se bendicen las velas, signo de Jesús, luz del mundo, y que son un sacramental muy necesario para los tiempos difíciles que se nos vienen encima.
Conviene encenderlas en caso de calamidades graves: terremotos, tormentas, inundaciones, etc.
En lugares donde se dan perturbaciones de probable origen diabólico o donde viven personas que las sufren.
Junto al lecho de un agonizante,para ayudarlo a morir en paz.
Junto a la cama de una embarazada, si tiene problemas para dar a luz.
Y por ultimo, conviene tenerlas en gran numero, bien guardadas, para los eventos de la Gran Purificación anunciados por la Virgen.

Se hará la bendición de las velas:

En la Iglesia Parroquial de Rinconada de Silva, a las 21:00 hrs. con Procesión alrededor de la plaza.
En la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, en San Felipe, a las 20:00 hrs.