miércoles, 9 de agosto de 2023

ENTREVISTA AL PADRE RICARDO GÓMEZ EN EL CANAL TIEMPOS DE MARÍA

 Con ocasión de la Solemnidad de la Transfiguración del Señor el Canal de YouTube Tiempos de María, dirigido por don Freddy Guzmán Colihueque, realizó una entrevista al Superior de la Obra Misionera de la Transfiguración del Señor P. Ricardo Gómez Herrera MTS sobre los alcances del Misterio, sobre la Obra y su fundación. 




viernes, 4 de agosto de 2023

NOVENA A JESÚS TRANSFIGURADO - DÍA NOVENO



Oración Inicial
Jesús, Rey de sangre, de luz y de gloria, te suplicamos por la bondad infinita de tu corazón, que nos mires con ternura:
Triunfa en las conciencias de los pecadores y en las almas de los justos.
Purifica nuestros cuerpos y santifica nuestras almas.
Corona nuestros anhelos y nuestros esfuerzos de santidad de Gracia glorificadora.
Ayúdanos a buscar en tu Eucaristía el germen y la garantía de nuestra propia resurrección y glorificación.
Para que, al cumplirse en nosotros tus designios salvadores, podamos glorificarte a ti, en vida, en muerte y eternidad.
No mires nuestras faltas, sino sólo tu misericordia, y concédenos lo que con corazón humillado y confiado te pedimos (se pide la gracia que se desea conseguir)
Jesús Transfigurado que también todos los hombres te alaben y glorifiquen, ahora y por siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 Bajando del monte

Al oír la voz del Padre, los apóstoles, envueltos por la nube luminosa, presos de gran terror”, pero también llenos de inefable gozo, “cayeron sobre sus rostros” y adoraron profundamente la majestad de la Trinidad.

Posiblemente la mayor transfiguración de sus almas se realizó en esos momentos de adoración humilde, y de anonadamiento total. ¡Como habrán visto allí a la vez su nada y la grandeza de Dios, y como se habrán entregado dóciles y agradecidos al influjo de la gracia y al trabajo del Espíritu Santo!

Y su adoración llena de asombro, de gozo y de entrega tuvo que durar bastante tiempo, si fue necesario que el mismo Jesús, ya solo, ya vuelto a su manera corriente de ser, tuvo que acercarse a ellos y sacudirlos, para invitarlos a bajar.

¡Pobre Pedro que quería quedarse allí lo más posible! Y con Santiago y Juan tuvo que sentir todo el destrozo en el alma al volver a la realidad de siempre ¡Tener que bajar!

¡Qué ordinario tiene que aparecer este mundo después de haber contemplado la divinidad del Hijo, después de haberse zambullido en la nube luminosa y haberse embriagado con la voz maravillosa del Padre!

¿Habrán recordado en ese nuevo despertar que el argumento de la conversación del Maestro transfigurado con Moisés y Elías era su Pasión, su Muerte y Resurrección? ¡Oh, faltará mucho para el Tabor definitivo!

Pero, a pesar de la brusquedad del cambio, ahora están más dispuestos a aceptar la cruz en la vida del Maestro y en sus propias vidas. Han entrado más en la mentalidad de Dios. Saben que para resucitar es necesario morir; saben que el rescate de los hombres se paga con la cruz. Saben que el Maestro es verdaderamente Dios y que sia hora tendrá que reinar desde la cruz, en su segunda venida reinará en gloria. Y aceptan entrar en el juego de Dios. Aceptan sufrir para atestiguar lo que han visto y vivido, aceptan llegar hasta los últimos confines de la tierra para anunciar el amor de Dios y las maravillas que les esperan a los hombres que alcanzan la salvación; aceptan finalmente entregar sus propias vidas como el Maestro.

Para ellos es muy claro el doble alcance de la recomendación del Padre: “Escuchadle”: seguirán no solo sus palabras, sino también su ejemplo.

Pedro, Santiago y Juan en el Tabor son como nuestros representantes: llevan nuestros afanes, nuestras limitaciones, nuestros temores… Y el Señor los habilita para sobrellevar el escándalo de la Cruz, y los convierte en instrumentos de fe y de esperanza en medio de los demás apóstoles y entre todos los discípulos. Más aún que los otros apóstoles ellos se nos presentan como un símbolo de conversión, de fidelidad, de contemplación y de vida apostólica llevada hasta el martirio. De allí que la Obra de la Transfiguración, junto con Moisés y Elías considera a Pedro, Juan y Santiago como sus principales Santos Protectores y los invoca con especial devoción.

Oración Final
¡Oh Jesús Transfigurado! que en el resplandor de tu gloria conversaste con Moisés y Elías de tu Pasión y Muerte, ayúdanos a no separar nunca nuestros anhelos de gloria eterna de la cruz redentora, que abrazada con amor, nos hace posible llegar a la glorificación.
¡Padre Celestial! que en la Transfiguración de tu muy amado Hijo, nos exhortaste a escucharle, crea en nosotros un espíritu nuevo y una mayor docilidad para aceptar y vivir a Cristo y su doctrina de Amor, para que así alcancemos a participar de su gloria. Y tú ¡Oh Espíritu Santo! que en forma de nube luminosa también te hiciste presente en el Tabor, ilumina nuestro entendimiento e inflama nuestros corazones para que podamos entender y asimilar siempre mejor las enseñanzas y los ejemplos de Jesús, que con el Padre y contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 3 de agosto de 2023

NOVENA A JESÚS TRANSFIGURADO - DÍA OCTAVO

 


Oración Inicial

     Jesús, Rey de sangre, de luz y de gloria, te suplicamos por la bondad infinita de tu corazón, que nos mires con ternura:

       Triunfa en las conciencias de los pecadores y en las almas de los justos.

        Purifica nuestros cuerpos y santifica nuestras almas.

    Corona nuestros anhelos y nuestros esfuerzos de santidad de Gracia glorificadora.

    Ayúdanos a buscar en tu Eucaristía el germen y la garantía de nuestra propia resurrección y glorificación.

    Para que, al cumplirse en nosotros tus designios salvadores, podamos glorificarte a ti, en vida, en muerte y eternidad.

    No mires nuestras faltas, sino sólo tu misericordia, y concédenos lo que con corazón humillado y confiado te pedimos (se pide la  gracia que se desea conseguir)

    Jesús Transfigurado que también todos los hombres te alaben y glorifiquen, ahora y por siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación

“Escuchadle”

El Padre Celestial en el Tabor no se ha limitado a atestiguar con afecto inefable que Jesús es su Hijo muy amado en el cual siempre se ha complacido. Todo este testimonio tiene una finalidad: fundamentar la imperiosa consigna dirigida a los tres Apóstoles y a cuantos conocerán al Hijo y seguirán su doctrina: “¡Escuchadle!” “¡Escuchadle!” “¡Escuchadle!” ¡Todo un inmenso programa en esa palabra!

La manifestación más viva de la bondad del Padre es el habernos enviado su Palabra, el Verbo.

Jesús es la voz de Dios, es la Palabra eterna de la Trinidad que se hizo hombre para que el hombre pudiese llegar a ser Dios. Y el hombre llegará a ser transfigurado, “divinizado” y glorificado si, escuchando las enseñanzas del Hijo, se deja invadir por el Espíritu Santo.

Es necesario entonces conformar nuestra vida al Verbo, a sus ejemplos y a sus enseñanzas.

Los ejemplos y las enseñanzas de Cristo están consignados en los Evangelios. De allí que los que desean vivir la espiritualidad de la Transfiguración tendrán una predilección especialísima por el estudio y la profundización de los Evangelios. Si bien tienen que dedicarse al estudio de toda la Sagrada Escritura, la reflexión sobre los Evangelios tendrá una importancia particularísima porque es enseñanza directa del Verbo.

El amor y la fidelidad a la Iglesia y al Papa nace también de este mandato del Padre “Escuchadle”

 Oración Final

    ¡Oh Jesús Transfigurado! que en el resplandor de tu gloria conversaste con Moisés y Elías de tu Pasión y Muerte, ayúdanos a no separar nunca nuestros anhelos de gloria eterna de la cruz redentora, que abrazada con amor, nos hace posible llegar a la glorificación.

    ¡Padre Celestial! que en la Transfiguración de tu muy amado Hijo, nos exhortaste a escucharle, crea en nosotros un espíritu nuevo y una mayor docilidad para aceptar y vivir a Cristo y su doctrina de Amor, para que así alcancemos a participar de su gloria.

    Y tú ¡Oh Espíritu Santo! que en forma de nube luminosa también te hiciste presente en el Tabor, ilumina nuestro entendimiento e inflama nuestros corazones para que podamos entender y asimilar siempre mejor las enseñanzas y los ejemplos de Jesús, que con el Padre y contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


martes, 1 de agosto de 2023

NOVENA A JESÚS TRANSFIGURADO - DÍA SEXTO

 


Oración Inicial

     Jesús, Rey de sangre, de luz y de gloria, te suplicamos por la bondad infinita de tu corazón, que nos mires con ternura:

       Triunfa en las conciencias de los pecadores y en las almas de los justos.

        Purifica nuestros cuerpos y santifica nuestras almas.

    Corona nuestros anhelos y nuestros esfuerzos de santidad de Gracia glorificadora.

    Ayúdanos a buscar en tu Eucaristía el germen y la garantía de nuestra propia resurrección y glorificación.

    Para que, al cumplirse en nosotros tus designios salvadores, podamos glorificarte a ti, en vida, en muerte y eternidad.

    No mires nuestras faltas, sino sólo tu misericordia, y concédenos lo que con corazón humillado y confiado te pedimos (se pide la  gracia que se desea conseguir)

    Jesús Transfigurado que también todos los hombres te alaben y glorifiquen, ahora y por siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación

Entusiasmo de Pedro al despertar

¿Es porqué al anuncio de la Pasión, que el Tabor se estremeció, como otrora en el Sinaí, y como más tarde se estremecerá el Calvario que los Apóstoles despiertan bruscamente? Los Evangelios no nos dicen nada. Pero sí nos dicen que ellos “vieron Su gloria y a los dos personajes que estaban con Él”.

Podemos imaginar la felicidad, el embeleso inefable de los tres Apóstoles ¡El Maestro transfigurado, aureoleado de gloria, irradiando esplendores de luz eterna! Ven su luz por todo el monte y sus confines, maravillosa luz que les hace entrever algo de eso que vió Moisés en el Sinaí y Elías en su carro de fuego. Temor, temblor y amor; divinidad, justicia, misericordia, todo envuelto por esa luz que traspasa los corazones y sobrepasa la luz material. Luz indefectible que esclarece el alma y deja a los apóstoles sobrecogidos de admiración, absortos en lo infinito, lo eterno.

Pero ¿por que Moisés y Elías hacen ademán de retirarse? Pedro aquí recobra por fin el habla y exclama: “Maestro ¡no, todavía no!, ¡Qué bien se está aquí! Esto es lo que queríamos de ti, Maestro: verte así, gozar de ti, porque tu eres el esplendor, eres la vida. ¡Qué bien se está aquí!” 

Nos dice San Lucas que Pedro no sabía lo que decía. Ciertamente que no lo sabía, pero es en sus labios estaba toda la espontaneidad de su corazón ardiente. Es evidente que Pedro era allí más ojos que oídos. Embelesado por la visión, pasaba por alto el tema de la conversación de los tres protagonistas de esa escena de cielo. Cuando al bajar, haya aprendido que es necesario también “escuchar”, habrá madurado mucho, pues se esforzará en conjugar en la realidad de la vida diaria el sufrir y el gozar.

Quiera Dios que los transfiguristas, para llegar a ese equilibrio tan necesario, sepan desde el principio aceptar gozosos la ley de la cruz, para orientar con acierto sus vidas hacia la glorificación.

No todos pueden contemplar el rostro de Cristo iluminado, transfigurado, pero todos podemos contemplar su rostro deformado por los tormentos, en los sufrimientos que llevan sobre sí los hombres, rostros doloridos en los cuales se esconde la gloria de Dios que debe triunfar en ellos con el aporte también de nuestra inmolación amorosa.

 Oración Final

    ¡Oh Jesús Transfigurado! que en el resplandor de tu gloria conversaste con Moisés y Elías de tu Pasión y Muerte, ayúdanos a no separar nunca nuestros anhelos de gloria eterna de la cruz redentora, que abrazada con amor, nos hace posible llegar a la glorificación.

    ¡Padre Celestial! que en la Transfiguración de tu muy amado Hijo, nos exhortaste a escucharle, crea en nosotros un espíritu nuevo y una mayor docilidad para aceptar y vivir a Cristo y su doctrina de Amor, para que así alcancemos a participar de su gloria.

    Y tú ¡Oh Espíritu Santo! que en forma de nube luminosa también te hiciste presente en el Tabor, ilumina nuestro entendimiento e inflama nuestros corazones para que podamos entender y asimilar siempre mejor las enseñanzas y los ejemplos de Jesús, que con el Padre y contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


NOVENA AL PADRE CELESTIAL (en preparación a su fiesta del 7 de agosto) - DÍA QUINTO

  


Quinto Día:

Bendito seas Señor, Padre que estás en los cielos, porque en tu infinita bondad, te has inclinado sobre la miseria del hombre. 

Te pedimos que mires hoy con ojos de misericordia, a nuestros hermanos tus hijos metodistas, bautistas e iglesias derivadas, para que sepamos amarnos y que este amor fraterno derrita nuestras divisiones y podamos darte Padre, la alegría de nuestra unión de corazón.

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

Se concluye rezando el Rosario corto al Padre Celestial

Empezar con el Credo, 1Padre, nuestro, 1 Ave María y 1 Gloria.

Luego en las 10 cuentas chicas se dice:

 +Padre mío y Dios mío

- Padre nuestro y Dios nuestro.

En las cuentas grandes se dice:  Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

Y se sigue repitiendo de esta manera en las cinco decenas.

Al final se repite 3 veces: Padre Dios, dulce esperanza de nuestras almas, que seas conocido, alabado, amado, adorado y glorificado por todos los hombres en toda la tierra.

Padre Dulcísimo, tu sabes

Padre Dulcísimo, tu puedes

Padre Dulcísimo, tu ves

Padre Dulcísimo, ¡PROVEE!

NOVENA A JESÚS TRANSFIGURADO - DÍA QUINTO

 


Oración Inicial

     Jesús, Rey de sangre, de luz y de gloria, te suplicamos por la bondad infinita de tu corazón, que nos mires con ternura:

       Triunfa en las conciencias de los pecadores y en las almas de los justos.

        Purifica nuestros cuerpos y santifica nuestras almas.

    Corona nuestros anhelos y nuestros esfuerzos de santidad de Gracia glorificadora.

    Ayúdanos a buscar en tu Eucaristía el germen y la garantía de nuestra propia resurrección y glorificación.

    Para que, al cumplirse en nosotros tus designios salvadores, podamos glorificarte a ti, en vida, en muerte y eternidad.

    No mires nuestras faltas, sino sólo tu misericordia, y concédenos lo que con corazón humillado y confiado te pedimos (se pide la  gracia que se desea conseguir)

    Jesús Transfigurado que también todos los hombres te alaben y glorifiquen, ahora y por siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación

Moisés y Elías están resplandecientes de luz, y Jesús, con fulgores de gloria está en medio de ellos esclareciéndolos en el misterio de la cruz.  “Y hablaban de su muerte que había de tener lugar en Jerusalén” (Mt 17,31).

Nos parece muy sugerente que el tema de este dolor atroz aparezca en un ambiente de tanta gloria. Aquí está la más profunda enseñanza del Tabor. Se llega a la gloria sólo a través del sufrimiento. Se llega a la resurrección sólo si se pasa por la muerte. Se llega a la divinización solo a condición del propio anonadamiento.

Es la lección que más necesitamos también nosotros, tan rebeldes frente al dolor y la humillación.

Tabor y Calvario son inseparables, y son ambos montes de gloria.

Cristo glorificará al Padre inmolándose por los hombres. La redención, el rescate, la justificación y la divinización del hombre se alcanzan por la crucifixión del Hijo de Dios.

Es a través de la cruz que el Hijo de Dios va a ser glorificado, y Dios con Él y los hombres con Él, en Él.

“Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no muere, se queda solo, pero si muere, produce mucho fruto… Y Yo lo levantado de los hombres atraeré a todos los hombres a mí. Quien ama la vida la pierde, y quien odia la vida en este mundo, la conservará para la vida eterna. Si alguno quiere servirme, que me siga; y allí donde Yo estoy, allí estará también mi servidor. Si alguno quiere servirme, que me siga; y allí donde Yo estoy, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará…” (Jn 12,24-26-32)

Solamente asimilando y viviendo en plenitud esta doctrina glorificadora se podrá llegar a ser un verdadero Transfigurista.

 Oración Final

    ¡Oh Jesús Transfigurado! que en el resplandor de tu gloria conversaste con Moisés y Elías de tu Pasión y Muerte, ayúdanos a no separar nunca nuestros anhelos de gloria eterna de la cruz redentora, que abrazada con amor, nos hace posible llegar a la glorificación.

    ¡Padre Celestial! que en la Transfiguración de tu muy amado Hijo, nos exhortaste a escucharle, crea en nosotros un espíritu nuevo y una mayor docilidad para aceptar y vivir a Cristo y su doctrina de Amor, para que así alcancemos a participar de su gloria.

    Y tú ¡Oh Espíritu Santo! que en forma de nube luminosa también te hiciste presente en el Tabor, ilumina nuestro entendimiento e inflama nuestros corazones para que podamos entender y asimilar siempre mejor las enseñanzas y los ejemplos de Jesús, que con el Padre y contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


lunes, 31 de julio de 2023

NOVENA AL PADRE CELESTIAL (en preparación a su fiesta del 7 de agosto) - DÍA CUARTO

 Cuarto Día:

Bendito seas Señor, Padre que estás en los cielos, porque en tu infinita bondad, te has inclinado sobre la miseria del hombre. 

Te pedimos que mires hoy con ojos de misericordia, a tus hijos luteranos, nuestros hermanos, para que podamos olvidar las ofensas y errores mutuos que hemos cometido y que un día no lejano, conducido por María, Madre de Jesús,  te demos Padre, la alegría de nuestra unión.

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

Se concluye rezando el Rosario corto al Padre Celestial

Empezar con el Credo, 1Padre, nuestro, 1 Ave María y 1 Gloria.

Luego en las 10 cuentas chicas se dice:

 +Padre mío y Dios mío

- Padre nuestro y Dios nuestro.

En las cuentas grandes se dice:  Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

Y se sigue repitiendo de esta manera en las cinco decenas.

Al final se repite 3 veces: Padre Dios, dulce esperanza de nuestras almas, que seas conocido, alabado, amado, adorado y glorificado por todos los hombres en toda la tierra.

Padre Dulcísimo, tu sabes

Padre Dulcísimo, tu puedes

Padre Dulcísimo, tu ves

Padre Dulcísimo, ¡PROVEE!