domingo, 30 de mayo de 2010

UN SERVICIO AUDITIVO PARA LA EVANGELIZACIÓN PODCASTING. MAYO 2010



Estamos Necesitados de Instrumentos de Evangelización que se Ajusten a los requerimientos de este Siglo. Nuestro Blog Primavera Transfigurista, persigue la intensionalidad de Llegar al Corazón de quienes usualmente acceden al internet. Es por ello que cada vez queremos actualizar nuestra fuente informativa y formativa.


Al lanzar sus servicios de «podcasting», el portal católico Catholic.net registró en menos de 17 horas más de 3.000 descargas de sus primeros cuatro «podcast» publicados.
A tan solo unos días de su lanzamiento se encuentra entre los primeros servicios de «podcast» católicos y cristianos más frecuentados de la red. A los «podcasts» de contenido religiosos se les conoce también como «Godcasts».
La suscripción a los servicios de «podcast» de Catholic.net es totalmente gratis. «Con esta herramienta tecnológica Catholic.net pretende acercar a todos los catequistas al uso efectivo de los medios de comunicación y a los jóvenes a la palabra de Dios a través del dispositivo tecnológico de mayor crecimiento en los últimos años», explica a Zenit Lucrecia Rego de Planas, directora de este portal católico.
En su «podcasts» Catholic.net ofrece música católica; reportes informativos de la Iglesia en el mundo; «santonovelas» (vidas de santos noveladas); reportajes y radio documentales de temas de actualidad; programas de radio; charlas y meditaciones espirituales o doctrinales; debates, paneles y tertulias; audio cursos.


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sábado, 29 de mayo de 2010

HOMILIA DEL DOMINGO. FESTIVIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD. MAYO 2010


Material de reflexión, enviado desde Tenerife España por el Sacerdote Carmelo Hernández.


Concédenos profesar la fe verdadera conociendo todo el misterio de Dios.


Prov. 8, 22-31; Sal. 8; Rom. 5, 1-5; Jn. 16, 12-15


‘Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!’ Así hemos exclamado al recitar el salmo. Así exclamamos al contemplar las maravillas del Señor. Así exclamamos cuando nos sentimos inundados por la presencia del Señor. Así tenemos que exclamar en este día en que contemplamos, adoramos el Misterio de Dios en su Santísima Trinidad.


Y es que decir el Nombre del Señor es decir Dios mismo; es decir su grandeza y su inmensidad; es decir todo el Misterio que Dios en sí mismo encierra. Cuando Dios se le manifiesta a Moisés en medio de la zarza ardiente y le confía la misión de ir a liberar a los israelitas de la esclavitud de Egipto, le pregunta ‘y ¿cuál es tu nombre?... si los israelitas me preguntan cuál es nombre, ¿qué les responderé?’


Conocer el nombre de algo o de alguien es conocerle y algo así como poseerle. En la creación del hombre y de todas las criaturas Dios llevó a Adán a que le pusiera nombre a todas aquellas cosas que Dios había creado, que era algo así como tomarlas en posesión. Conocer el Nombre de Dios es conocerle a El e introducirnos en su misterio y algo así como poseerle. Por eso en el Antiguo Testamento el Nombre de Dios era indescifrable y el judío no se atrevía a mencionar el nombre de Dios. El nombre de Dios había de ser siempre santificado, que era algo así como llenarnos nosotros al mismo tiempo de la santidad de Dios.


Queremos conocer el nombre de Dios. Queremos conocer a Dios. Queremos introducirnos en su misterio y al mismo tiempo que ese misterio de Dios nos llene y nos inunde cuando se nos revela. Cuando vamos queriendo conocer a Dios, porque El es además quien se nos revela, nos vamos sumergiendo en su misterio y nos vamos inundando de su presencia y al mismo tiempo de su amor. Pero ¿podremos en verdad llegar a conocer a Dios? Sí, porque El se nos revela, se nos da a conocer, se hace presente en nuestra vida.


Si quisiéramos acercarnos al sol tanto como para meternos dentro de él, seguro que nos sentiríamos consumidos por su energía y su calor; si quisiéramos acercarnos tanto al sol como para mirarle directamente con nuestros ojos, es tal su luz y resplandor que quedaríamos cegados por tanta luz; ya nos dicen que no miremos directamente al sol porque dañaríamos nuestras pupilas e incluso en los eclipses nos dicen que de ninguna manera miremos directamente ese aro de luz que resplandece alrededor. Nos contentamos con recibir sus beneficios en la luz que nos ilumina, en el calor con que nos caliente y en toda la energía que del sol dimana sobre nuestra vida. Y ya sabemos como en el sistema solar, como el de cualquiera de las otras estrellas, todos los planetas giran a su alrededor atraídos por esa fuerza y energía que los atrae.


¿Será así con Dios? Es una imagen lo que decimos del sol y la referencia que queremos hacer hacia nuestra relación con Dios y su conocimiento, aunque con sus diferencias. Porque por mucho que nos acerquemos a Dios queriendo conocerle y poseerle nunca nos sentiremos consumidos por El sino todo lo contrario en El encontraremos toda la fuente de nuestra vida, de nuestro vivir.


En el Antiguo Testamento se tenía el concepto de que quien viera a Dios moriría, pero ¿podemos mirar cara a cara a Dios y no quedar ciegos? Moisés cuando hablaba cara a cara con Dios, bien cuando subía al Sinaí o se entraba a la Tienda del Encuentro, luego volvía con su rostro tan resplandeciente que los israelitas le pedían que se cubriera el rostro con un velo.
Pero no será con los ojos de la cara así cómo nosotros hoy vamos a ver a Dios, pero sí podemos acercarnos a El desde lo más hondo de nosotros mismos y a través de los signos sacramentales que nos ha dejado para llenarnos de su vida, para inundarnos de su presencia, para sentirnos rebosantes de su fuerza y de su gracia. Sí podemos contemplar el resplandor de la luz de Dios que de tantas maneras se nos manifiesta y no quedar ciegos sino todo lo contrario. Por El sí que nos vamos a sentir atraídos totalmente de manera que cuando nos encontremos con El ya para siempre nuestra vida será distinta y girará en torno a Dios en todo lo que somos, vivimos o hacemos.


Esa luz de Dios, ese fuego divino, esa presencia de Dios sí que llega a nosotros y nos inunda de vida divina. Es el misterio de Dios que se nos revela, se nos da a conocer, camina con nosotros, se hace Dios con nosotros y nos concede la fuerza de su Espíritu para un nuevo vivir.
Confesamos nuestra fe en Dios y decimos ‘creo en Dios Padre todopoderoso… creo en Jesucristo, Hijo único de Dios… creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida…’ Ya estamos con ello mencionando el nombre de Dios, conociendo el Nombre de Dios. Y no será para muerte, sino para vida, porque no nos anula sino que nos engrandece; no será para quedarnos ciegos ante tanto resplandor de luz, sino para llenarnos nosotros de esa luz y tener una vida distinta; no tendremos que cubrirnos el rostro y la vida que se nos llena del resplandor de Dios, sino que todo lo contrario tendremos que llevar esa luz divina a los demás.
Pudiera quizá costarnos el entender todo ese misterio de Dios y nos podríamos poner a hacer muchas elucubraciones y razonamientos para llegar a comprender tanto misterio. Pero no tenemos que hacer otra cosa que primero escuchar a Jesús, el Hijo que conoce al Padre como nadie lo conoce y que nos lo da a conocer, porque es revelación de Dios, Sabiduría de Dios, Palabra viva de Dios; luego también dejarnos guiar por el Espíritu que es quien nos conducirá a la verdad plena y sin error.


Pero es un misterio de amor, porque es un Dios que nos ama y se nos da; un Dios que nos ama tanto que es nuestro Padre y nos llena de vida; un Dios que nos ama tanto que quiere ser Dios con nosotros, y nos envía al Emmanuel, al Hijo de Dios que se hace hombre para estar más cerca de nosotros y restaurarnos aquella vida que habíamos perdido a causa de nuestro pecado; es un Dios que nos ama tanto que nos da la fuerza de su Espíritu, que nos santifica, nos llena de vida, nos ayuda a comprender todo ese misterio de Dios, que se hace presente en lo más hondo de nuestro corazón, que nos motivará para todo lo bueno y nos fortalecerá para prevenirnos contra todo lo malo. Es un misterio de amor porque en Dios todo es comunión, porque tal es la comunión que hay entre las tres divinas personas que son un solo y único Dios verdadero.


Hoy queremos, sí, confesar nuestra fe y adorar y alabar y bendecir al Señor que así se nos revela y así se nos manifiesta, pero así también nos muestra tanto amor. Ya lo expresábamos en la oración litúrgica. ‘…has enviado al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación para revelar a los hombres tu admirable misterio, concédenos profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su Unidad todopoderosa’.


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PRIMAVERA TRANSFIGURISTA.

domingo, 23 de mayo de 2010

Testimonio de Catia Rivas sobre la Santa Misa 1/10

Catalina Rivas, boliviana, mistica estigmatizada, nos cuenta su maravillosa experiencia con la Virgen Maria, quien nos explica el sentido de cada momento del mayor tesoro de los catolicos: LA SANTA MISA

Padre Amorth - EWTN - Exorcismo I

Un interesante documental donde el exorcista de la Diocesis de Roma, el Padre Gabriel Amorth, nos explica la accion del demonio para hacer daño a las almas y como combatirlo.
El Padre comparte tambien algo de su experiencia en su combate sacerdotal en nombre de Jesus contra los angeles caidos en los exorcismos.

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CUANDO SE PIENSA...


Por Hugo Wast
Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote.
Cuando se piensa que ni los ángeles, ni los arcángeles ni Miguel, ni Gabriel, ni Rafael, ni príncipe alguno de aquéllos que vencieron a Lucifer, pueden hacer lo que un sacerdote
Cuando se piensa que N.S. Jesucristo en la Ultima Cena realizó un milagro más grande que la creación del Universo, con todos sus esplendores, y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre para alimentar al mundo; y que este portento, ante él cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote
Cuando se piensa en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados, y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el Cielo, y que lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios.
Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido, y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y esa Sangre Redentora que sólo un sacerdote puede realizar
Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el Altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo los mayores milagros de Dios.
Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino.
Cuando se piensa que eso puede ocurrir porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes aullarán de hambre y de angustia y pedirán ese Pan y no habrá quién se lo dé; y pedirán la absolución de sus culpas y no habrá quién las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos.
Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él.
Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales.
Uno comprende el afán que en tiempos antiguos cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal
Uno comprende cómo el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación.
Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de hijo es como si renunciara a un título de nobleza incomparable.
Uno comprende que más que una iglesia, más que una escuela y más que un hospital, es un seminario.
Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario es multiplicar los nacimientos del Redentor. Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista es allanar el camino por donde ha de llevar al Altar un hombre que, durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del Cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo.

EL MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO


EL MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO

En nuestra revista siempre publicamos las enseñanzas de la Virgen al MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO (M.S.M.), y quizá algunos de nuestros lectores se preguntarán en que consiste. Lo primero que podemos decir es que sin lugar a dudas, es una iniciativa de la Santísima Virgen para cobijar en primer lugar a los sacerdotes, y alrededor de ellos a los religiosos y los laicos en su Corazón Inmaculado ante los tremendos acontecimientos que se nos vienen encima.
El año 1972, un piadoso sacerdote, el P. STEFANO GOBBI, peregrina a Fátima y allí delante de la imagen de la Santísima Virgen, hace ferviente oración por algunos sacerdotes que han traicionado su vocación y además, se estaban organizando en contra de la Iglesia.
Con mucha valentía, se abandona en las manos de la Virgen María, poniéndose a disposición de Ella para reunir a todos los sacerdotes, y tambien fieles, que quieran consagrase a su Corazón Inmaculado, y vivir una ferviente adhesión al Papa
Es así como lentamente se ha ido formando este Movimiento de carácter netamente espiritual, y el Padre Gobbi ha realizado más de 900 viajes por los cinco continentes, para presidir los Cenáculos de oración junto a sacerdotes y fieles.
Especial importancia tiene para el Movimiento el libro “A LOS SACERDOTES, HIJOS PREDILECTOS DE LA VIRGEN MARIA” que contiene especiales enseñanzas que dirige la Virgen a través del Padre Gobbi en forma de voces interiores, a los sacerdotes y a los fieles.

. “Los Sacerdotes son los hijos que Yo amo con predilección porque, por vocación, están llamados a ser Jesús. Mi tarea es la de formar en ellos la imagen de mi Hijo. Nunca los abandono, nunca los dejo solos.
No se desalienten por sus defectos, por sus caídas, porque también ellos son frágiles. Yo soy Madre: mi placer más grande es el de perdonar porque — después — puedo dar un amor más grande.
No teman mis hijos de darse completamente a Mí. Ahora ellos viven momentos de gran confusión; en muchos disminuye la fe en mi Hijo y la confianza en Mí. Aumentan los malos ejemplos por todas partes y muchos de ellos cuánto se
desalientan. Este es el momento de llamarme, de quererme”
“Conmigo, en la lucha decisiva, quiero tener a mis hijos Sacerdotes; serán guiados por Mí, serán dóciles a mis mandatos, obedientes a mis deseos, sensibles a mis requerimientos.
Yo misma me manifestaré en ellos y por medio de ellos para herir el corazón de mi enemigo y para aplastarle la cabeza con mi talón.
Pero estos sacerdotes míos ahora deben comenzar a actuar, por ellos quiero volver en medio de mis fieles, porque es con ellos, en torno a mis Sacerdotes, como Yo quiero formarme mi ejercito invencible.”