sábado, 14 de agosto de 2010



La Asunción Siembra en Nosotros Semillas del Gozo Eterno que un día Alcanzaremos.


MATERIAL ENVIADO POR EL PRESBÍTERO PADRE CARMELO HERNÁNDEZ DESDE TENERIFE ESPAÑA PARA NUESTRO BLOG.


Apoc. 11, 19; 12, 1.3-6.10; Sal. 44; 1Cor. 15, 20-27; Lc. 1, 39-56.


Alegrémonos todos en el Señor en esta fiesta de María. No podemos menos que comenzar nuestra reflexión manifestando ese gozo grande que sentimos en el corazón en esta fiesta de la Asunción de María. Celebramos el triunfo de María, su glorificación al ser llevada al cielo en cuerpo y alma una vez concluido el curso de su vida terrena, como proclamamos en el dogma de la Asunción.
No podía ser menos para quien era la Madre de Dios, quien había prestado sus entrañas para que en ella se encarnara y de ella naciera hecho hombre el Hijo de Dios.
Se alegran los ángeles. Se alegra toda la creación. Nos sentimos llenos de alegría todos los mortales en esta glorificación de María, la mujer vestida de sol, con la luna por pedestal y coronada de estrellas que contemplamos en el Apocalipsis, porque es anticipo, es camino de la gloria a la que nosotros estamos también llamados. Nos alegramos los hijos de María porque la contemplamos en la gloria del cielo participando ya plenamente de la resurrección de Cristo, del reinado de Cristo.
Siempre recordamos las palabras del prefacio donde expresamos todos los motivos de dar gracias a Dios en Jesucristo y que marca el ritmo y el sentido pleno de nuestra celebración. Hoy María, la Virgen Madre de Dios, ha sido llevada al cielo, y ella es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada. La celebración de esta fiesta de María pone en nuestra alma semillas del gozo futuro que un día nosotros alcanzaremos.
Hoy somos peregrinos en medio de los caminos de esta vida pensando en la meta de nuestra patria del cielo. El peregrino, al que hay momentos en que se le hace duro el camino, muchas veces se pregunta si merece la pena ese esfuerzo que está realizando, esa lucha por superar las dificultades que encuentra en su camino, pero piensa en la meta que un día alcanzará y se siente estimulado en la esperanza del gozo que un día va a sentir cuando llegue a la meta de su peregrinación.
Todos han escuchado, ya que estamos en el año Jacobeo, que en la cercanía de Compostela hay un monte que llaman el Monte del Gozo, porque allá en el horizonte se vislumbras las torres de la catedral de Santiago, y parece que ya entonces su caminar a pesar de los cansancios se hace más ligero para llegar a la meta de peregrinación. Todos se llenan de gozo grande cuando ya ven cercana la meta de su peregrinación.
Necesitamos en ese camino de peregrinación que vamos haciendo por nuestra vida pensamientos luminosos que pongan alas en nuestros pies; necesitamos ese estímulo de los han que llegado antes que nosotros a la meta para pregustar también nosotros el gozo de la gloria que un día alcanzaremos. Podemos nosotros también llegar a la meta, a la patria del cielo.
María es el Monte del Gozo de nuestra peregrinación que nos alienta y nos hace pregustar el gozo que un día alcanzaremos en la gloria del cielo; María ‘es consuelo y esperanza de tu pueblo todavía peregrino en la tierra’; esta fiesta de la Asunción de María es para nosotros ese estímulo que necesitamos para nuestro caminar. Figura y primicia de la Iglesia, como la proclamamos en el prefacio.
María, al contemplarla en su Asunción gloriosa, siembra en nuestra alma esas semillas del gozo eterno que un día alcanzaremos. Ella es la Madre que hoy contemplamos glorificada en el cielo, pero que sabemos que no nos ha dejado sino que sigue caminando a nuestro lado alcanzándonos la gracia y la fuerza del Señor. Por eso Cristo quiso dejárnosla como Madre en ese momento solemne de la Cruz. María es ese espejo de santidad en el que nos miramos y de ella queremos aprender para hacer bien nuestro camino.
En el evangelio que hoy hemos escuchado nos enseña muchas cosas. María nos enseña a ir al encuentro con los demás. No caminamos solos, sino que ese camino tenemos que saber hacerlo con los demás; nunca aislados de ellos. Lo primero que nos dice el evangelio de hoy es que, al tener conocimiento de lo que allá en la montaña sucedía con su prima Isabel, ‘se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel’.
Cuánto podemos llevar cuando vamos al encuentro de los otros, cómo cuánto podemos recibir de ellos también. Con la presencia de María en aquel hogar de la montaña Dios se hizo presente de manera especial en medio de ellos. ‘Isabel se llenó de Espíritu Santo’, Juan quedó santificado en el seno de su Madre. Con María llegaba Dios, se hacía presente Dios. Con nuestro amor, en nuestro encuentro con los demás, siempre vamos a llevar a Dios y Dios sabe hacer cosas grandes y maravillosas a través de nosotros aunque nos consideremos o seamos pequeños. Y nosotros también podemos llenarnos de Dios porque en los demás, sea quien sea con quien nos encontremos, Dios también quiere venir a nuestra vida. Descubramos siempre cuánto bueno recibimos de los demás.
Hoy escuchamos cantar a María proclamando las grandezas del Señor. Tiene que ser también nuestro cántico, el cántico de los peregrinos que descubren las maravillas que el Señor va haciendo en nosotros en nuestro camino. Es el cántico de la esperanza porque con ese cántico de María nos sentimos también estimulados para esa lucha porque sabemos que con Dios este mundo en verdad se puede transformar. Esa tarea que se nos ha encomendado de vivir el Reino de Dios y de hacerlo presente en nuestro mundo no es una tarea imposible porque con Dios lo podemos realizar.
‘El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes’, que canta María. Nos está diciendo, estamos cantando y proclamando con María que esos parámetros del Reino de Dios se realizan y nos llenamos de esperanza. Es lo que canta María y tiene que ser nuestro cántico. No sólo palabras bonitas sino dejar hacer, dejar realizar esa acción transformadora de Dios. La soberbia dejará paso a la humildad, la violencia a la paz, el odio al amor, la envidia y el resentimiento a la generosidad.
Y es que mientras peregrinamos hacia la gloria definitiva nos sentimos comprometidos en hacer mejor nuestro mundo, en hacernos mejores nosotros y en ayudar también a que los demás cambien su corazón. Son las semillas del Reino de Dios que tenemos que ir sembrando en todo eso bueno que hacemos, en esa justicia por la que luchamos, en esa paz que buscamos y queremos construir, en ese amor que queremos ir poniendo en todos los corazones.
Hoy nosotros miramos a María en esa advocación tan querida para nosotros los canarios. Cuántos llegados de todos los rincones van a postrarse ante la Imagen bendita de Ntra. Sra. de Candelaria. Ella nos trajo la luz a nuestra tierra porque ya ella nos estaba enseñando a mirar a su Hijo Jesús antes incluso que llegaran los primeros evangelizadores. Ella ha seguido allí desde su Santuario pero en el corazón de todos los canarios enseñándonos el camino de la luz verdadera y ayudándonos a mantener esa luz siempre encendida en nuestro corazón.
María, portadora de la luz, la Candelaria, nos está diciendo que vayamos al encuentro con los demás llevando siempre esa luz. Que no se nos apague la fe, que no se difumine por ningún motivo la esperanza, que se encienda siempre muy fuerte la hoguera del amor en nuestra vida. La contemplamos glorificada y nos hace levantar la mirada hacia lo alto, para que pongamos altas metas, nobles ideales en nuestro corazón. Para que con ella nos sintamos elevados en su Asunción porque la gloria que en ella hoy contemplamos también puede ser un día nuestra gloria, la que en el Señor alcancemos en el cielo.

lunes, 9 de agosto de 2010

GRAN TESTIMONIO DE GONZALO CRUZAT, ACERCA DE SU EXPERIENCIA VIVIDA CON LA PARTIDA DE SU HIJO FELIPE CRUZAT.


Gonzalo Cruzat lanzó en Abril 2010 el libro que se llama "Felipe de Asís", su camino de Fe, Cruz y Sol.
Es un compilado de anotaciones, hechos sobrenaturales y misterios que fueron ocurriendo en la vida del segundo de sus tres hijos, que murió el 3 de abril pasado, después de 93 días de espera por un trasplante de corazón. Las páginas recogen la bitácora, llena de señales, del niño —ex alumno de los Sagrados Corazones, amistoso y alegre, que cada noche leía pasajes de la Biblia— desde que se enfermó hasta después de su muerte. Durante estos meses Gonzalo se dedicó a reescribirlas, interpretarlas, se asesoró por religiosos para darles sentido, y finalmente dio vida a este texto que sabe generará polémica.

Argumenta que su hijo era un enviado de Dios, que a medida que fue uniendo los hechos, terminó por descubrir cuál era su misión. “Y no es sólo para Chile, sino para el mundo. Tengo que ser muy responsable en transmitir el mensaje de Felipe, porque creará controversia… Sé que habrá reacciones en contra, algunos me tildarán de loco, de que estoy ‘rayando la papa’, pero los argumentos que tengo son muy sólidos”, advierte.
En febrero empezó a escribir lo que iba pasando con su hijo. En esa época —según contó en un mail que ha circulado por internet—, con su mujer María Ignacia Solar encomendaron al niño a la Sangre de Fray Andresito: un fraile franciscano (de orden católica fundada por San Francisco de Asís), que murió hace más de 150 años en Santiago, cuya sangre —que nunca se coaguló— está guardada como reliquia en la Recoleta Franciscana, y se le atribuyen poderes milagrosos y sanadores.

“La primera vez que se la llevamos a Felipe, él estaba muy delicado. Y aunque no sabía quién era Fray Andresito, con mucha seguridad dijo: sí lo conozco, él es un santo… Varias veces me ha venido a visitar… Días después pidió una estampita de él y le dio un beso, lo que demostraba que era cierto”, recuerda su padre. “Al poco tiempo, Francisco Salgado, vicario de la congregación Franciscana, comentó algo que nos impactó: Felipe es realmente un hermano franciscano. Lo que confirmó al visitar al niño en el hospital y observar que éste le tomaba el lazo de una manera que representa todo un simbolismo para la orden. Como papá no encontraba explicaciones, pero sabía que algo estaba pasando”.
El viernes 3 de abril, cuando Felipe murió, despejó sus dudas. “En la mañana me llamaron para decirme que la Sangre de Fray Andresito iba camino al hospital, pero yo no la había pedido. Partimos con mi mujer, y al encontrarnos con el padre Francisco se produjo una conversación muy especial. El, con un tono intenso, describió a nuestro hijo como un enviado de Dios, un santo, que vino a este mundo a entregar un mensaje, y cumplido ese propósito podía ser llamado de vuelta… En ese momento habló de la muerte… Ignacia se asustó, le pidió bajar el tono, que se callara porque sus palabras eran muy fuertes, ¡se trataba de un niño!, además que ese día había amanecido mejor… El religioso respondió: estoy dispuesto a dar mi vida por demostrar lo que estoy diciendo…”, rememora Gonzalo emocionado. Tres horas después él murió de un derrame que los médicos no pudieron controlar.

“Cuando le conté al sacerdote, me repitió: Dios me llamó para estar presente antes de la partida de un santo”…


UN AÑO ANTES DE MORIR, FELIPE DIBUJÓ UNA IGLESIA Y UN FRANCISCANO SUBIENDO AL CIELO.


Al reverso de esa hoja también pintó —en conjunto con su hermano Tomás— un corazón botado y partido en dos, del cual estallan otros corazones chicos, y que coincidentemente es casi igual a la actual campaña de donación de órganos. Cada símbolo que aparece allí tiene una explicación dentro del libro.
—¿Demasiadas coincidencias para ignorarlas?—Cuando murió mi hijo pensé: hay dos posibilidades, lo que ha pasado es una fantasía y estamos todos locos —partiendo por mí, los franciscanos y mucha gente que me entregó sus testimonios— o realmente hay algo profundo.
—¿Piensa que su hijo es un santo?—No, porque para que lo sea legítimamente se requiere un proceso. Para mí, es un enviado. Mi interés de escribir el libro fue descubrir su mensaje. Yo no sabía cuál era, tenía que descifrarlo. Este es el relato de esa búsqueda.
—¿Presentará su caso al Vaticano?—Si me piden los antecedentes estoy dispuesto a hacer el procedimiento.
—¿Cómo encontró las claves?—Me di cuenta de que todas las fechas importantes de Felipe estaban vinculadas a temas religiosos… La primera vez que cayó al hospital fue un 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción… Murió un primer viernes de mes, cuando se celebra el día del Sagrado Corazón de Jesús; un 3 de abril que, según investigué, es el mismo día que dejó de existir Jesucristo. Mi interpretación es que Jesús envió el mensaje a través de mi hijo.
Asegura que cada vez que empezaba a investigar un tema se daban coincidencias increíbles.
—¿Felipe, supuestamente, era un enviado?—Bueno, los mismos franciscanos lo reconocieron como tal. Vino a una misión importante. No llegó para decirnos seamos los chilenos más solidarios con la donación de órganos, ¡no! Lo suyo tiene que ver con algo más profundo… Empecé a armar las piezas y logré descifrar su mensaje. El libro lo terminé el 26 de junio que coincidió con la fiesta del Sagrado Corazón.
—¿Cuál es el mensaje de Felipe?—Tiene que ver con el amor y esperanza en Cristo. Nos vino a decir que construiremos un mundo sin Dios, y Él nos va a dejar libres para hacerlo, pero se nos escapará de las manos y se volverá en contra… En el fondo, Dios va a dejar al hombre solo por un tiempo, y será tarea nuestra contener el mal. La Virgen dijo en un momento conviértanse que la copa se está llenando, y lo que Felipe vino a decirnos fue que la copa ya se llenó…
—¿O sea que el abandono ya empezó?—Esa etapa partió el 27 de junio, paulatinamente Dios nos empezará a dejar solos, permitirá que la humanidad tropiece. Lo pasaremos mal un tiempo y sentiremos su ausencia… Pero mi hijo dice que Dios nos está mirando, y en el libro están las pruebas.
—¿Tiene claro que lo tildarán de fantasioso?—Surgirán comentarios de que me rayé con el tema, que estoy loco, pero los argumentos que tengo son sólidos y concluyentes. No siento temor. Lo medité y estoy seguro de lo que estoy haciendo. Quiero ser fiel con Felipe: vino con un mensaje y me dejó la tarea de entregarlo. Y si di esta entrevista es para que la gente esté preparada y no la tome por sorpresa.
Su mujer, ¿lo apoya?—Al principio se asustó y estuvo en contra, porque sabía que esto iba a crear revuelo, y ella quería recordar a Felipe como su hijo. El tema nos tensionó, hicimos una terapia matrimonial, porque yo también necesitaba de su apoyo. De a poco ha ido escuchando, y ahora me respalda. Reconoce que todo lo que escribí son hechos verídicos, pero ella es clara en decir que son mis interpretaciones.
—¿La Iglesia Católica sabe del libro?—Están al tanto, aunque no conocen todos los antecedentes y tampoco quiero vincularla. Si después me piden explicaciones las daré. Es lo que menos me preocupa porque el mensaje de Felipe es muy coherente con ella. Más me inquieta que la gente común no sepa interpretarlo.
—Este libro fue revisado por sacerdotes, ¿cuáles fueron sus comentarios?—Lo vio un padre de los Sagrados Corazones, un franciscano y un especialista en comunicaciones. Quedaron shockeados con el contenido, nunca imaginaron que había tanto detrás de Felipe. Uno de ellos piensa que es muy delicado publicarlo; otro me dice que es mi deber hacerlo.
Escrito por.
Paula Palacios

FOTOGRAMA DEL LANZAMIENTO DEL LIBRO: "Felipe de Asis"














































Cardenal Errázuriz afirmó en lanzamiento de libro sobre Felipe Cruzat que él podría convertirse en Santo



A casi un año de la muerte de Felipe Cruzat de 11 años, quien falleció a la espera de la donación de un corazón, su padre publicó un libro con el testimonio de vida de su hijo y el proceso que le tocó vivir.

Durante el lanzamiento se reflexionó sobre la santidad y la angustia de perder a un hijo.
“Felipe de Asis” es el título del libro y hace alusión al acercamiento que comenzó a tener la familia con los franciscanos.


De hecho, el padre de Felipe, Gonzalo Cruzat cuenta que se decidió a escribirlo luego que un sacerdote de esta orden católica le dijera que su hijo era un enviado de Dios y que tenía una misión por cumplir en este mundo.

En ese momento del consejo, la condición del niño de 11 años, quien permanecía internado con su corazón artificial, marchaba bien. Sin embargo, después se registró su deceso.
El sacerdote franciscano Francisco Salgado, quien participó de la presentación del libro, recuerda que durante los funerales de Felipe Cruzat le comentó al cardenal Francisco Javier Errazuriz la posibilidad de que el niño fuera un santo.

Además, durante el lanzamiento de “Felipe de Asis” se reflexionó sobre el dolor y el sufrimiento de los padres ante la muerte de un hijo.

El periodista y escrtitor Cristián Warnken, quien perdió el 24 de diciembre de 2007 a su hijo de 2 años al caer a la piscina de la casa, fue otro de los invitados a la presentación.
El libro de Gonzalo Cruzat busca asimismo llamar la atención de un problema que aún persiste en Chile: la falta de una red pública que vitalice la donación de órganos, proceso que todavía es baja.
El libro "Felipe de Asis" su Camino de Fe, Cruz y Sol - Lo puedes adquirir en todos los Supermercados JUMBO , y grandes librerías de Chile.

Animate a Comprarlo, pues es realmente un Material Vivencial del Paso de la Cruz a la Gloria.

LUNES 09 DE AGOSTO 2010. SAN LORENZO MARTIR Y PATRONO DE LOS DIACONOS


San Lorenzo, diácono y mártir Nació en Huesca, Aragón, España , en el siglo III. De joven se hace diácono.

En el año 258 el Papa Sixto fue enviado a la muerte por la persecución del emperador romano Valerio. Cuando era llevado al cadalso, su diácono (Lorenzo) lo seguía llorando y pidiendo morir por Cristo. Sixto le dijo que en 3 días lo seguiría y le encargó que repartiera los bienes de la Iglesia entre los pobres para evitar que cayera en manos de los perseguidores. Lorenzo usó todo la noche en visitar los pobres y repartir las riquezas.

Al día siguiente el prefecto se las pidió, por lo que acepta y entonces el diácono llevó a la puerta del funcionario a todos los cristianos pobres, junto con ciegos, cojos y mancos y le dijo que ésa era la riqueza de la Iglesia.El jerarca lo mandó torturar con escorpiones y luego a asar a fuego lento en una parrilla.

domingo, 8 de agosto de 2010

HOMILIA DEL DOMNIGO 07 DE AGOSTO 2010.


Sab. 18, 6-9;
Sal. 32;
Heb. 11, 1-2.8-19;
Lc. 12, 32-48

Material enviado desde Tenerife España. por el Presbitero Padre. Carmelo Hernández.

No temas, pequeño rebaño…’ comienza diciéndonos Jesús hoy. ‘No temas…’ podíamos decir que es una invitación pascual a la esperanza y a la alegría a pesar de tantas incertidumbres y angustias que nos pudieran afectar. Los que creemos en Jesús estamos siempre invitados a la esperanza y con un optimismo nacido de la fe nos enfrentamos a la vida.

En varios momentos del evangelio escuchamos esa invitación.Pero quizá los temores y las angustias del mundo que nos rodea nos afectan y pudieran llevarnos también a nosotros a un desencanto y desesperanza. Sin embargo hemos de escuchar aquel hermoso texto del concilio Vaticano II en el que nos decía que ‘los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que sufren, son los gozos y las esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo’.

Pero nosotros tenemos motivos de esperanza desde nuestra fe en Jesús. Por eso nunca nos podrá el temor ni la desesperanza.La carta a los Hebreos que hemos escuchado en la segunda lectura nos ofrece un hermoso testimonio haciéndonos una hermosa lectura del testimonio de los antiguos Patriarcas. ‘Por su fe, son recordados los antiguos… con fe murieron sin haber recibido lo prometido…’ pero no les faltó la esperanza. Es lo que nosotros hemos de aprender.Como decíamos son muchos los nubarrones que oscurecen la vida en los tiempos que vivimos.

Decimos que son momentos de crisis en tantos aspectos de la vida, aunque de entrada nos encandile la crisis económica con toda la secuela de pobreza y de miseria que están viviendo tantos hermanos nuestros.Pero creo que es algo más amplio y más hondo lo que sucede. Se ha perdido para muchos la esperanza y cuesta para muchos ver la salida o algún rayo de luz al final del túnel. Pero es que ha habido muchos valores que se han perdido en nuestra sociedad cuando nos acostumbramos a una vida fácil y sin sacrificio, donde la austeridad era una palabra maldita que no se quería oír, donde nadie sabía negarse nada en todos los sentidos y sólo sabíamos dejarnos llevar, donde los valores espirituales quedaban oscurecidos u ocultos desde el materialismo o sensualismo en que se vivía.Y esto nos afecta a todos y a todos puede hacernos daño. Todos podemos caer en esas redes de desesperanza, de materialismo, de ansias de confort y pasarlo bien, dejando a un lado valores importantes para la persona. Y muchas veces vemos en los cristianos señales de esa desesperanza y desilusión, de ese cansancio y de falta de ideales.

Nos parece ver negras también las cosas en el seno de la iglesia por tantos problemas en que nos vemos envueltos, por una pérdida de la religiosidad en nuestra sociedad, por la ausencia de la gente de nuestras celebraciones o por la falta de vocaciones, por citar algunas cosas.La palabra de Jesús en el evangelio ha tenido y sigue teniendo una validez total para el camino del hombre, para el camino de nuestra vida. Palabra de aliento, de ánimo y de esperanza. Palabras que nunca nos pueden llevar a la pasividad, sino todo lo contrario.

Palabras que hemos de escuchar con un corazón abierto.‘Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas…’ nos dice Jesús. Como el criado que espera la llegada del amo, como el dueño de casa que tiene que cuidarla y estar vigilante para que no le entre el ladrón, como el administrador que tiene que cumplir su tarea y su responsabilidad. Nos está hablando Jesús de responsabilidad y de fidelidad, de disponibilidad y generosidad, de trascendencia. Son cosas que no podemos olvidar, que hemos de tener muy presentes. Con mucha esperanza y con mucha confianza puesta totalmente en el Señor. ‘Nosotros aguardamos al Señor… es nuestro auxilio y escudo… que tu misericordia venga sobre nosotros como lo esperamos de ti’ rezábamos en el salmo.Con esa fe y esa esperanza no cabe, pues, los temores.

Seremos un pequeño rebaño, como nos llama hoy Jesús, y un rebaño pequeño y débil porque también nosotros los cristianos sentimos la debilidad en nuestra vida que muchas veces incluso llevado al pecado, pero tenemos la certeza del amor del Señor que no nos deja, no nos falla nunca. Estará siempre a nuestro lado con la fuerza de su Espíritu que nos sana, nos fortalece, nos llena de la salvación del Señor. ‘Vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino’, nos decía Jesús.Por eso llenamos de trascendencia nuestra vida. Y el tesoro que queremos ganar no son ganancias terrenas sino que queremos que sea ‘un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla’. Es ese tesoro en el que queremos poner nuestro corazón.

Esperamos al Señor que viene a nuestra vida. Queremos mantener íntegra y firme nuestra fe y nuestra esperanza. Es el cimiento verdadero de nuestra vida. No nos puede faltar. Igual que Abrahán, como hemos escuchado en la segunda lectura, que por fe obedeció y se puso en camino. Por eso nos ponemos en las manos del Señor con una disponibilidad total dispuestos incluso al sacrificio, como Abrahán estuvo dispuesto a sacrificar a Isaac, el hijo de la promesa. Nos ponemos en camino, nos sentimos peregrinos, nos dejamos conducir por nuestra fe en el Señor, buscando la verdadera patria pero sin olvidar esta tierra que pisamos, en la que vivimos, con la que nos sentimos comprometidos a hacerla mejor.

Con esa fe nos enfrentamos a esa tarea y responsabilidad que tenemos también ahora en la construcción de nuestro mundo, agobiado por tantas crisis, pero que sabemos que podemos irlo transformando según esos valores del Reino de Dios en el que creemos y por el que luchamos. No nos importa el sacrificio, la entrega de nosotros mismos y el poner lo nuestro a disposición del bien de los demás con generosidad total.

Lo que nos decía Jesús en el evangelio para alcanzar el verdadero tesoro. Unos valores que tenemos que recordar y rescatar para nuestro mundo.Un mundo que tenemos que llenar de esperanza pero esperanza de la verdadera, de la trascendente, que le de auténtica profundidad a lo que hacemos y vivimos. Tenemos los pies en esta tierra pero miramos hacia arriba, más allá de lo que ahora somos y vivimos porque tenemos una esperanza que veremos cumplida en el Señor.


Publicado por Carmelo Hernández González para la semilla de cada dia

jueves, 5 de agosto de 2010

PREPARANDONOS PARA CELEBRAR LA FIESTA DE LA TRANSFIGURACION DEL SEÑOR


Cada 6 de agosto la familia transfigurista se reúne exultante de gozo para festejar el misterio que constituye su vida: la Transfiguración del Señor.
Nos alegramos en Jesús que nos comunica desde su humanidad los resplandores de su divinidad.
Nos alegramos en Pedro Santiago y Juan, testigos privilegiados de esta maravillosa experiencia.
Nos alegramos en Moisés y Elías, pues en ellos el misterio de la Transfiguración trasciende la historia, abarcándola desde su inicio hasta cuando llegue la consumación de los siglos.
Nos alegramos en el Espíritu Santo, que se hace presente en el Tabor en figura de nube luminosa que lo envuelve todo.
Nos alegramos en el Padre Celestial, que con voz potente nos invita a escuchar a su Hijo y acoger su salvación.
Nos alegramos en la Santísima Trinidad que nos hace participar de su amor y su grandeza en el Tabor.
Nos alegramos porque este misterio nos brinda un extraordinario programa de vida, con miras a tomar conciencia de nuestra vocación a la gloria. Que maravillosas enseñanzas podemos encontrar en este misterio, que maravillosa vocación es hacerlo nuestra vida...
Por eso querido lector, no quede fuera de esta alegría, únase a la alegría de la familia transfigurista, y porque no únase activamente a ella con su oración y sacrificios a través de la “Unión solidaria Transfigurante”, para participar de todas cuanto Jesús brinda a los de la Transfiguración.