domingo, 10 de abril de 2011

HOM ILIA DEL DÍA DOMINGO. 10 DE ABRIL 2011


La resurrección de Lázaro nos enseña a resucitar con Cristo.


Ez. 37, 12-14; Sal. 129; Rom. 8, 8-11; Jn. 11, 1-45


Entramos en el quinto gran momento de nuestro camino cuaresmal. Ante nuestros ojos aparece ya la resurrección y la vida como victoria contra la muerte y el pecado. Comienza el evangelio de hoy hablando de enfermedad y de muerte. Jesús hablará más tarde de sueño del que hay que despertar.

Pero nos dirá también que todo sucede para que se manifieste la gloria de Dios. No nos gusta el dolor y el sufrimiento, tememos a la muerte, lo rechazamos o nos rebelamos con todo ello; algunas veces lo ocultamos por miedo quizá o por temor ante el sin sentido. Pero Jesús cuando les anuncia a los discípulos que Lázaro, su amigo, a quien ama, está enfermo, les dirá que no es para muerte sino que ‘servirá para la gloria de Dios y para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella’.

Se entremezclan en el mensaje el sufrimiento de la enfermedad física y la muerte corporal, con otra muerte de la que Cristo quiere despertarnos, arrancarnos, hacernos resucitar. Pero en una y otra hemos de saber descubrir donde está la gloria de Dios y cómo hemos de dar gloria a Dios.

Nos cuesta entender a veces, como no terminaban de entender los discípulos las palabras de Jesús, y como no entendían las dos hermanas, Marta y María, la ausencia de Jesús. Las dos repiten la misma queja: ‘Si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano’. Pero aún siguen confiando en Jesús. ‘Pero aún ahora sé que todo lo que le pidas a Dios, Dios te lo concederá’. Pero allí está Jesús. Anuncia resurrección y vida. Hay que creer en El.

Con Jesús tendremos vida para siempre. El quiere arrancarnos de toda muerte. Con su muerte va a vencer la muerte para llenarnos de vida. El es el vencedor de la muerte y le contemplaremos resucitado. Ahora nos dará un signo, una señal que nos anuncia esa victoria, con la resurrección de Lázaro. ‘Tu hermano resucitará… sé que resucitará en el último día… yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá; y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre…’ Es el diálogo de Jesús con Marta.Hay detalles hermosos en este texto del evangelio que nos hablan de cómo Jesús está con nosotros en nuestro sufrimiento y nuestra muerte de la que quiere arrancarnos. Jesús sufre con los que sufren, llora con los que lloran. Repetidamente nos lo hace ver el evangelio. Se conmovió con las lágrimas de María y de los que la acompañaban entre lágrimas.

Al llegar a la tumba ‘se echó a llorar… y sollozando llegó a la tumba’. Es la compasión y la ternura del corazón de Dios. Son las lágrimas de Dios ante nuestro dolor. ¿Pensamos en un Dios lejano y ajeno a nuestra vida y a nuestro sufrimiento? Aquí tenemos una muestra de la cercanía y la ternura de Dios. Si aprendiéramos a leer la historia de la salvación a través de la Biblia descubririámos eso mismo en muchas ocasiones. ¿Cómo no creer en El y amarle?‘Quitad la loza… Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que me escuchas siempre… Lázaro, sal fuera… Desatadlo y dejadlo andar…’ El milagro se ha realizado. Lázaro ha resucitado. Allí estaba el amor de Dios. Alli estaba la fe de Marta y de María.


‘Yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que tenía que venir al mundo’. Allí comenzó a despertarse la fe en muchos. ‘Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en El’. Y ¿nosotros? ¿Hay también para nosotros anuncio de resurrección y de vida? ¿Estaremos también sumergidos en una tumba de la que Cristo nos hará resucitar? ¿Hay muerte en nosotros? ¿Cómo tenemos nuestra fe?Con sinceridad sabemos lo que tenemos que responder.

Con sinceridad tenemos que comenzar por pedir al Señor que se nos despierte la fe y las ansias de vida. Con sinceridad tenemos que saber reconocer la muerte que hay en nosotros cuando hemos dejado que se meta el pecado en nuestra vida. El camino que estamos haciendo en esta Cuaresma, que ahora intensificamos, pero que tendría que ser el camino de superación y crecimiento que habríamos de realizar cada día de nuestra vida, nos quiere conducir a la Pascua, a la resurrección.

Cuando llegue el día de la resurrección del Señor hemos también de resucitar con Cristo. Cristo quiere también sacarnos de esa sepultura de muerte para que vivamos para siempre. Necesitamos creer en El, creer de verdad, para tener vida para siempre, para no morir o para dejar que El nos arranque de la muerte, como hoy nos promete.Como nos decía el profeta: ‘Cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que yo soy el Señor. Os infundiré mi espíritu y viviréis…’ O como nos decía san Pablo: ‘Si el Espiritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de enrre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros’. ¿Cómo vamos a ser vivificados? ¿Cuál es esa resurrección que se realizará en nosotros? Podemos y tendríamos que hablar de la resurrección del último día, que forma parte de nuestra fe como confesamos en el Credo.


‘Creemos en la resurreción de la carne y la vida del mundo futuro’. Pero ahora también tenemos que hablar, tenemos que reconocer esa resurrección que el Señor quiere obrar en nosotros en el día a día de nuestra vida.Seremos resucitados, somos vivificados cuando Cristo nos perdona, perdón que nos ofrece en los sacramentos arrancándonos de la muerte del pecado; cuando Cristo nos levanta y nos fortalece en nuestra debilidad; cuando ilumina con su luz nuestras tinieblas y por la luz del Espiritu crece más y más nuestra fe; cuando podemos conocerle y saber lo que es su voluntad, y podemos conocer lo bueno que hemos de hacer y que hemos de vivir; cuando alienta nuestra esperanza, levantándonos de nuestra postración y nuestras desesperanzas; cuando enciende con el fuego de su Espiritu nuestro corazón para amar más, para comprometernos más radicalmente por lo bueno y por la justicia, para hacer siempre el bien.


Y así en tantas y tantas cosas podemos sentir esa resurrección en nosotros. Tenemos que dejar que Jesús nos arranque de la sepultura de tantas tinieblas y muertes de nuestra vida.Caminemos hacia la Pascua; caminemos hacia la resurrección y la vida. Sintamos esa llamada que el Señor nos hace para salir de la tumba de muerte de nuestro pecado y comenzar a vivir su vida, la vida nueva de la gracia y de la santidad. Dejémonos iluminar por su luz, bebamos de la fuente de agua viva que es El, y dejémonos transfigurar por su presencia y su gracia. Aprendamos a vivir como resucitados, porque ya Cristo está realizando esa resurrección en nuestra vida.


MATERIAL ENVIADO DESDE TENERIFE ESPAÑA. SACERDOTE CARMELO HERNÁNDEZ.

lunes, 4 de abril de 2011

UN ENCUENTRO EN EL AEROPUERTO:DIALOGO ENTRE UN OBISPO Y UN DETRACTOR DE LOS SACERDOTES


Monseñor Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, es un hombre cercano y valiente. Varias veces se ha enfrentado con el poderoso diario New York Times desde su carta semanal y su blog (http://blog.archny.org), muy seguido por su agilidad y carácter personal. Mons. Dolan no rehúye los temas conflictivos, sino que los afronta en primera persona: también el tema de los abusos sexuales. Esto es lo que nos cuenta:


Era sólo la tercera vez que me pasaba en mis 35 felices años como sacerdote, las tres veces en los últimos 9 años y medio. Otros sacerdotes me cuentan que les ha sucedido muchas más veces. Pero tres son bastante. Cada vez me agitó hasta la náusea. Sucedió el pasado viernes. Acababa de llegar al aeropuerto de Denver para hablar en su popular convención anual, Living Our Catholic Faith. Mientras esperaba al tren eléctrico que me llevase a la terminal, un hombre de unos cuarenta y pico años, que también estaba esperando, se me acercó. "¿Es usted un sacerdote católico?", preguntó con amabilidad. "Sí, claro. Mucho gusto", le dije, tendiendo mi mano. Él la ignoró. "Crecí en un hogar católico", respondió. Yo no estaba preparado para el filo aguzado de su estilete. "Ahora soy padre de dos chicos, y no puedo mirarle a usted ni a ningún otro cura sin pensar en un abusador sexual". ¿Qué responder? ¿Chillarle? ¿Pedir disculpas? ¿Expresar comprensión? Admito que todas esas reacciones vinieron a mi mente mientras me debatía entre la vergüenza y la rabia por el daño y la herida que infligía con esas palabras punzantes. "Bueno", me recobré lo suficiente; "sin duda, lamento que lo sienta así. Pero, déjeme preguntarle... ¿automáticamente cree ver un abusador cuando ve un rabino o un ministro protestante? "En absoluto" "¿Y cuando ve un entrenador, un líder boy scout, un padre de acogida, un consejero o médico?""Por supuesto que no", respondió. "¿Qué tiene que ver con esto? "Mucho", respondí. "Porque cada una de esas profesiones tiene un porcentaje de abusadores tan alto, quizá más, que los sacerdotes". "Quizá", admitió. "Pero la Iglesia es el único grupo que sabía lo que pasaba, no hizo nada, y se limitó a pasar los pervertidos de un lado a otro". "Parece obvio que usted nunca vio las estadísticas sobre los profesores de colegios públicos", comenté. "Solo en mi ciudad de Nueva York, los expertos dicen que la proporción de abusos sexuales entre profesores de la escuela pública es diez veces más alta que entre los sacerdotes, y esos abusadores, simplemente, fueron transferidos de un sitio a otro". (Si hubiera conocido las noticias del New York Times del pasado domingo sobre la alta tasa de abusos contra los más indefensos en la mayoría de hogares tutelados por el estado, con abusadores simplemente transferidos de un hogar a otro, también lo hubiera mencionado). No respondió, así que continué. "Perdone que sea tan contundente, pero usted lo fue conmigo, así que permítame preguntar: ¿cuando usted se mira al espejo, ve un abusador sexual?" Ahora era él quien se sobresaltaba como yo antes. "¿De qué demonios me habla?", dijo. "Es triste, pero los estudios nos dicen que la mayoría de los niños abusados sexualmente son víctimas de sus padres o de otros miembros de la familia", respondí. Ya era bastante. Le vi inquieto y traté de suavizarlo. "Le diré que, cuando le veo a usted, yo no veo un abusador, y apreciaría la misma consideración por su parte". El tren nos había llevado a la zona de recogida de equipajes y salimos juntos. "Bien, entonces ¿por qué sólo oímos toda esa basura acerca de ustedes los curas?", preguntó, pensativo. "Lo mismo nos preguntamos los curas. Tengo una serie de razones, si le interesa". Asintió mientras caminábamos hacia la cinta transportadora."Por un lado, los curas merecemos un escrutinio más intenso porque la gente confía más en nosotros, ya que osamos afirmar que representamos a Dios, así que si uno de nosotros hace esas cosas, aunque sólo una diminuta minoría lo haya hecho, es más desagradable. Segundo, me temo que hay muchos por ahí que no aman a la Iglesia y hacen lo que pueden por dañarnos. Este es un tema con el que adoran azotarnos sin descanso. Y tercero, y odio decirlo, se puede sacar mucho dinero denunciando a la Iglesia Católica, mientras que apenas vale la pena denunciar a alguno de los grupos que comenté antes". Ahora ambos teníamos ya nuestro equipaje y nos dirigimos a la puerta. Él tendió su mano, la que 5 minutos antes no había tendido. Nos dimos un apretón. "Gracias, encantado de haberle conocido", dijo. Se detuvo un momento. "¿Sabe? Pienso en los grandes sacerdotes que conocí de niño. Y ahora, que trabajo en IT en la Regis University, conozco algunos jesuitas devotos. No deberíamos juzgarles a todos ustedes por los horribles pecados de unos pocos". "Gracias", sonreí. Supongo que las cosas se habían arreglado porque, mientras se iba, añadió: "al menos, le debo un chiste: ¿qué sucede si no puedes pagar a tu exorcista?" "Ni idea", respondí. "Una re-posesión" Nos reímos y nos separamos. Pese al final feliz, aún temblaba y casi sentí que necesitaba un exorcismo para expulsar de mi alma sacudida el horror que todo este asunto ha significado para las víctimas y sus familias, para nuestros católicos, como ese hombre... y para nosotros, los sacerdotes.

domingo, 3 de abril de 2011


Presentamos la declaración del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, sobre la sentencia de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. "La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la exposición obligatoria del crucifijo en las aulas de las escuelas públicas italianas se ha recibido con satisfacción por parte de la Santa Sede "Se trata de una sentencia histórica, como demuestra el resultado al que ha llegado la Gran Sala al final de un examen profundo sobre la cuestión. De hecho, ha rebatido desde todos los puntos de vista una sentencia de primera instancia, adoptada por unanimidad por una Cámara del Tribunal, que suscitó no sólo el recurso del Estado Italiano, sino también el apoyo de numerosos Estados europeos, como nunca antes había sucedido, y la adhesión de muchas organizaciones no gubernamentales, expresión de un amplio sentimiento de la población.

"Se reconoce, por tanto, a un nivel jurídico sumamente autorizado e internacional que la cultura de los derechos del hombre no debe ponerse en contraposición con los fundamentos religiosos de la civilización europea, a los que el cristianismo ha dado una contribución esencial. Se reconoce, además, según el principio de subsidiariedad, que es un deber garantizar a cada país un margen de aprecio del valor de los símbolos religiosos en la propia historia cultural y en la identidad nacional y del lugar de su exposición (como ha sido confirmado en estos días también por sentencias de tribunales supremos de algunos países europeos).

En caso contrario, en nombre de la libertad religiosa, se tendería paradójicamente a limitar o incluso a negar esta libertad para excluir de la vida pública toda manifestación. De este modo, se violaría la misma libertad, obscureciendo las identidades específicas y legítimas. El Tribunal sentencia, por tanto, que la exposición del crucifijo no es adoctrinamiento, sino expresión de la identidad cultural y religiosa de los países de tradición cristiana.

"La nueva sentencia de la Gran Sala es bien acogida también porque contribuye eficazmente a restablecer la confianza en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por parte de una gran parte de europeos, convencidos y conscientes del papel determinante de los valores cristianos en su propia historia, pero también en la edificación de la unidad europea y en su cultura de derecho y de libertad".

Presentamaos la declaración del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el 19 de marzo por la tarde sobre, la sentencia de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.


Conversion de Maria Vallejo-Nagera en Medjugorje

Pope John Paul - The Impossible Dream.

ORAR POR ESTA IMPORTANTE JORNADA DE ANÁLISIS Y REFLEXIÓN DE LOS OBISPOS CHILENOS


Obispos dialogarán sobre situación actual de la IglesiaLa 101ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile se efectuará a contar del lunes 4 de abril y hasta el viernes 8 en la casa de retiros de Punta de Tralca.

Ésta es la primera de las dos reuniones ordinarias anuales del Episcopado chileno, y a ella concurrirán 31 de los
32 obispos actualmente en ejercicio. Sólo estará ausente el Obispo de Iquique, mons.
Marco Antonio Órdenes, quien participará en un encuentro en la Santa Sede sobre asuntos pastorales de su especialidad.El encuentro se iniciará el lunes 4 a las 12:00 hrs. con una eucaristía que, como es habitual, será presidida por el Nuncio Apostólico, Mons. Giuseppe Pinto.En esta asamblea, los Obispos reflexionarán sobre la realidad nacional y eclesial. Se ha previsto un tiempo importante para que los pastores compartan sus puntos de vista sobre la situación que vive la Iglesia en la hora presente.

Otro asunto que se analizará en esta ocasión es la importancia de las Comunicaciones en la vida eclesial y pastoral, con participación de algunos de los expertos que estarán en Santiago con ocasión del 1er Seminario de Comunicaciones Institucionales de la Iglesia. Los Obispos también avanzarán en el estudio de un documento episcopal sobre el medio ambiente, y abordarán el caminar de la Misión Continental en Chile, en este año de la comunión misionera y en perspectivas para el año 2012.-



Fuente: Prensa CECh

UN MATERIAL DE LECTURA OBLIGATORIA PARA LOS CATÓLICOS EN CHILE.


Los católicos y su mirada al momento que vive la Iglesia Conozca la opinión de católicos frente al momento que vive la Iglesia en el reportaje central de periódico Encuentro, publicación del Arzobispado de Santiago, cuya edición de abril se distribuye este viernes 1 en las estaciones del Metro. Los escándalos denunciados exigen un “auténtico camino de conversión. Se nos ha hecho patente la iniquidad, la fuerza destructora del mal, nuestra frágil existencia personal y eclesial”, afirma el decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica, Joaquín Silva. Reconoció que las denuncias en contra del sacerdote Fernando Karadima y la declaración de culpabilidad decretada por la Congregación para la Doctrina de la Fe “han golpeado a la Iglesia chilena en general”.En una entrevista en profundidad, el Arzobispo de Antofagasta sostiene que "la Esperanza de la gente sigue estando puesta en la Iglesia". Se debe revertir el daño causado por denuncias de abusos sexuales con una vida transparente, cercana y fraternal.La edición de abril también incluye un reportaje a la Fundación Esperanza Nuestra donde se ayuda en su proceso de rehabilitación y reintegración familiar y social, a adultos que tras un accidente han quedado con discapacidad física.Encuentro es una publicación mensual del Arzobispado de Santiago, que se distribuye gratuitamente en las estaciones del Metro el primer viernes de cada mes y en las parroquias de las arquidiócesis el fin de semana.

Vea la versión digital en www.periodicoencuentro.cl


Fuente: DOP Santiago - www.iglesiadesantiago.cl Santiago, 31/03/2011