domingo, 5 de febrero de 2012

HOMILÍA DEL EVANGELIO DE DOMINGO 05 DE FEBRERO 2012.


Jesús traspasa el umbral de nuestravida con su Palabra salvadora

Job, 7, 1-4.6-7; Sal. 146; 1Cor. 9, 16-19. 22-23; Mc. 1, 29-39

REFLEXIÓN GENTILEZA DEL PRESBÍTERO PADRE CARMELO HERNÁNDEZ - TENERIFE ESPAÑA

Traspasar el umbral de una casa es entrar en laintimidad personal de aquella persona y aquella familia y denota confianza y aperturatanto por aquel que recibe como por parte de quien llega a aquel hogar. Sabemoscómo en ocasiones al que llega se le recibe en la puerta y no se traspasa elumbral de aquel hogar porque quizá no se tenga la confianza mutua necesaria.Con gusto, sin embargo, nos sentimos cuando recibimos a alguien que nos agrada ycon gusto se siente también el que es bien recibido. Una vez traspasado eseumbral de la confianza viene la comunicación, la confidencia quizá, surge laamistad o ya se presuponía, se entra en una nueva comunión.

¿Por qué me hago estas consideraciones que inclusopodríamos ampliar más en el comienzo de la reflexión de hoy en torno alevangelio? Porque eso es lo que estamos contemplando. Hasta ahora en esteprincipio del evangelio de Marcos hemos visto a Jesús pasando junto al lagoinvitando a aquellos primeros pescadores a seguirle, o le hemos contemplado enla sinagoga enseñando. Hoy nos dice que ‘alsalir Jesús y sus discípulos de la sinagoga fueron a casa de Simón y Andrés. Yla suegra de Simón estaba en cama con fiebre y se lo dijeron…’

Jesús llega a casa de Simón y Andrés. Jesús llega hastala intimidad de la persona, va a la casa de Simón y Andrés. Jesús llega hastadonde está la vida del hombre y donde está todo lo que es su ser y donde estántambién sus sufrimientos. ‘La suegra deSimón está enferma y se lo dijeron…’ Jesús que quiere llegar a nuestra viday a nuestra vida concreta. Jesús que está esperando que le abramos las puertasde nuestra casa, de nuestro yo, de nuestra vida, porque ahí quiere venir con suvida y con su salvación.

La salvación que Jesús nos ofrece no es una teoría nison bonitas palabras. Jesús quiere llegar a nuestra vida concreta, con lo quesomos y como somos, con lo que tenemos y lo que son nuestras alegrías o nuestraspenas, nuestros sufrimientos o nuestras ilusiones y esperanzas. Nada es ajeno ala salvación que Jesús viene a ofrecernos. El viene a dar respuesta a esosinterrogantes que podamos tener en nuestro interior, viene a dar paz a esaspreocupaciones o problemas que tengamos, viene a traer el bálsamo de susalvación a esos sufrimientos que puedan agobiarnos allá en lo más hondo denosotros mismos, El viene a hacer crecer esas ilusiones y esperanzas.

Le dicen que la suegra de Simón está enferma y ‘Jesús se acercó la tomó de la mano y lalevantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles’. En nuestro dolor nossentimos postrados y ya no es sólo el dolor físico de una enfermedad quepodamos padecer, sino que hay muchos otros sufrimientos en nuestra vida. Otambién esa enfermedad, esa carencia, esas discapacidades que tengamos pornuestras limitaciones o por el paso de los años, esa debilidad físiológica quepodamos padecer y que se convierte también muchas veces en tormento paranuestro espíritu, interrogantes a los que no sabemos responder. Ahí llega Jesúsa nuestra vida.

En la primera lectura hemos escuchado los interrogantesque surgen en el corazón de Job. Todos sabemos de la historia de este hombreque de la noche a la mañana se ve desposeído de todos bienes y posesiones, peropeor aún una grave enfermedad ataca su vida con una llaga dolorosa haciéndoleperder casi toda su esperanza en su dolor y sufrimiento. El libro de Job sonesas reflexiones que se hacen los que van a consolarle en su sufrimiento – enmuchos casos sólo bonitas palabras que a la larga no consuelan – y son losmismos interrogantes que se suscitan en su corazón, que en parte escuchamos eneste texto.

‘Mi herencia son mesesbaldíos, me asignan noches de fatiga; al acostarme pienso ¿cuándo me levantaré?Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba…’ Son algunas de esas expresiones dedesesperanza que también muchas veces de una forma o de otra inundan nuestravida con el dolor.

Jesús llega a nuestra vida, quiere traspasar el umbralde nuestra vida con una luz que nos dé un sentido y un valor; en El encontramosesa paz que necesitamos allá en lo más hondo del alma; El viene a nuestra vidacon su salvación. Contemplamos el evangelio y vemos cómo va tendiendo su manocontinuamente para levantarnos, para llenarnos de salud, de vida, de salvación. ‘La población entera se agolpaba a lapuerta’, nos dice el evangelista,‘y curó a muchos enfermos de diversosmales y expulsó muchos demonios…’

En el evangelio vemos que la presencia de Jesús abrelos corazones a la esperanza y a la paz. Cristo viene a hacer desaparecer elmal de nuestros corazones. Si nos fijamos veremos en cuántas ocasiones despuésde curar o de perdonar a quien acude a El lo despide con la paz: ‘vete en paz’, les dice continuamente. Yhoy hemos visto que cuando a la suegra de Simón se le pasó la fiebre ‘se puso a servirles’. Es biensignificativo su sentido.

La fe que ponemos en Jesús nos hace descubrir el amor.Y es en el amor donde vamos a encontrar la luz y el sentido de todo. Creemos enJesús y creemos en su amor. Creemos en Jesús y le contemplamos dándosecontinuamente por amor hasta llegar a la entrega suprema de amor que fue lapasión y la cruz. No entenderíamos la pasión y la muerte en cruz si no lohacemos desde el amor. Es la prueba suprema del amor, como tantas veces hemosrecordado: ‘tanto amó Dios al mundo queentregó a su Hijo único por nosotros’.

No entenderíamos ni le encontraríamos sentido hondo yverdadero a nuestro sufrimiento si no lo hacemos desde el amor, como Jesús. Esla respuesta honda que Jesús da a esos interrogantes que surgen en nuestravida. No tenemos que hacer otra cosa que mirarle a El, y mirarle en su entregasuprema de la cruz. Por eso entendemos fácilmente que la suegra de Pedro cuandoJesús la levantó de sus fiebres ‘se pusoa servirles’.

Jesús viene a nosotros, quiere traspasar ese umbral delas puertas de nuestra vida, y quiere comunicarnos su Palabra, su vida, susalvación. Sintámonos gozosos con que Jesús quiera llegar así hasta nosotros.Dejémosle entrar. El quiere hablarnos al corazón como dos amigos queapaciblemente se sientan a hablar y comentar las cosas de la vida.

Ese detalle de que nos habla el evangelista de que alamanecer Jesús se fue al descampado a orar nos está hablando de esa necesidadque tenemos nosotros de entablar ese diálogo de amor con el Señor que esnuestra oración. Seguro que ahí, en la oración, en ese encuentro íntimo y vivocon el Señor, encontraremos esas respuestas que necesitamos, como esa fuerzapara seguir sirviendo y amando, para seguir anunciando su nombre por todaspartes, porque lo que hemos visto y oído, lo que hemos sentido y experimentadoen el corazón no lo podemos callar sino que tenemos que anunciarlo a los demás.

Por algo hoy nos dice el apóstol ‘¡ay de mí si no anuncio el evangelio!’. Es a lo que nos sentimoscomprometidos. Es lo que tenemos que hacer con gusto y con la alegría grande dela fe que vivimos.

Rinconadinos celebraron fiesta patronal con la tradicional Fiesta de Los Arcos

Con una gran participación de los Rinconadinos, y peregrinos de diversos sectores del valle comunal, se realizó la Hermosa fiesta Patronal de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Rinconada de Silva.

Caminando por las Calles principales de este noble sector, se desarrolló la tradicional e histórica Procesión de los Arcos, que lleva ya más de una centenaria historia arraigada en nuestro patrimonio cultural y religioso. Las calles se enmarcaban de arreglos florales, altares con las antiguas imágenes, arcos decorados con las tradicionales Azucenas del valle rinconadino. La anda de la Santísima Virgen Carmelita, decorada con perfumados alelís, arreglos de las servidoras de la carmelita, un centenar de servidores varones, que año a año se reúnen con sus uniformes, para cargar este decorado en sus hombros, como ofrenda de gratitud por la protección mariana y los favores concedidos por la intercesión de la Madre del Salvador.

Un peregrinar que lleva hasta los pies del Santo Cristo de Rinconada, en donde como es costumbre, se rinden los homenajes a la Santísima Virgen con la lectura de un hermoso mensaje anual, todo esto recordando la memoria de quien diera vida a esta tradición, el Presbítero Padre Aníbal Carvajal Aspee.

0El recorrido va motivado y animado por la Banda Carmelitana, los Bailes Chinos y las Oraciones de los Religiosos y Religiosas de la Obra Misionera de la Transfiguración del Señor. Los fieles peregrinos van entonando canciones de tradición histórica, que solo en la memoria de los Rinconadinos, en estas ocasiones extraordinarias se escuchan entonar con tanta devoción.

Nuestro medio estuvo presente durante todo el recorrido, y pudo captar imágenes de calidad, que sin duda se las compartimos en nuestras ya tradicionales galerías fotográficas, que ya recorren el mundo, dando testimonio de cada una de las actividades que en nuestro querido valle comunal se van desarrollando.

El Presbítero Párroco Padre Ricardo Gómez H, se mostro muy feliz en la eucaristía, y manifestó, que son estas tradiciones católicas, las que nos unen más y más a la protección de nuestra buena Madre la Virgen del Carmelo, invito a los peregrinos, a continuar cultivando en sus hogares, el amor incondicional a la MADRE DEL SALVADOR, recordando que sin una Buena Madre, no hay Buenos Hijos.

Una actividad que fue matizada con un ambiente de profunda devoción y espiritualidad, una ocasión en la cual los Rinconadinos propician para el reencuentro familiar y de amistades, que se reúnen en la plaza del lugar, a conversar, recordar viejas historias y saludar a las nuevas generaciones que se van incorporando a este devenir de la vida.

La próxima actividad rinconadina, es la estadía en la Ermita de los Baños del Parrón durante el mes de Febrero, en donde las familias suben hasta el Santuario a Acampar y rezar la tradicional Novena a la Carmelita de los Baños del Parrón, culminando con la Procesión a fines del mes de Febrero, actividad que usted podrá apreciar y conocer a través de nuestro medio.

NOTICIA ESCRITA POR OSCAR GARCÍA CÁRDENAS

Vea aquí Galería Fotográfica

Con las velas y cirios encendidos la noche del jueves 02 de febrero Se realizó con devoción la festividad de la Candelaria.

Una vez más la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Rinconada de Silva, ha convocado a los feligreses y amigos de visita en nuestro valle comunal, a la tradicional celebración de la Virgen de la Candelaria, que viene a ser el recuerdo del texto bíblico que nos recuerda la Presentación del Niño Jesús en el Templo – una Devoción que a nivel mundial el mundo católico celebra con muchísima convocatoria.

Algo de Historia

La Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria o Fiesta en Honor a la Virgen de la Candelaria, es una fiesta popular celebrada por los cristianos, en honor de la Virgen de la Candelaria, advocación mariana aparecida en Tenerife (Islas Canarias), al sur oeste de España, a principios del siglo XV. Tiene lugar el 2 de febrero, Día de la Candelaria, y en algunos lugares (y también en Canarias) se extiende durante varios días generalmente por ser la patrona del lugar.

La advocación mariana de la Virgen de la Candelaria en Chile se manifiesta principalmente en el norte del país, pero su festividad es celebrada en diversas zonas del territorio chileno.

El arriero Mariano Caro Inca descubrió una figura tallada en la piedra que poseía 14 centímetros de altura que estaban en la cercanías de “pueblo de los indios” (actualmente Copiapó). El 2 de febrero de 1870 fue hallada en la excavación en las cercanías de la cueva de San Fernando, donde varias generaciones de fieles han venerado su imagen.

La capilla de La Candelaria, en la ciudad de Copiapó, donde residía la imagen, fue devastada por el terremoto de 1922, quedando solamente en pie la cúpula central y sus bases que eran principalmente de adobe, paja y brea. Sin embargo, se inicia la construcción del nuevo templo que alberga la imagen.

El Santuario de la Virgen de la Candelaria se ubica en la ciudad de Copiapó, donde los fieles se congregan a celebrar la festividad de la Candelaria el 2 de febrero o el primer domingo del mes de febrero.

Tradición Rinconadina

Llega a nuestro valle comunal de la iniciativa de la Obra Misionera de la Transfiguración del Señor, que desde los años 1980 – están desarrollando tan hermosa ceremonia, que consiste en la bendición de velas y cirios, los cuales emulan las ofrendas que los cristianos depositamos en el templo para la adoración representadas en estos cirios – Los cirios serán llevados a los hogares, para ser utilizados durante el año 2012 – en momentos de dificultad que nos toque vivir, enfermedades inesperadas – tiempos de dudas y problemas familiares – temblores terremotos y cataclismos – en los velorios de nuestros seres queridos – en fin para acercar la luz de Cristo a nuestras dificultades y también en nuestras alegrías y esperanzas que nos depare el año.

Los feligreses caminaron procesionalmente alrededor de la plaza de armas de la Rinconada de Silva – luego ingresando al templo parroquial para la celebración Eucarística, en donde el Presbítero Padre Ricardo Gómez H – profundizo sobre la importancia de ser luz y vida para el mundo – y en que cada uno de nosotros seamos Centinelas de este nuevo año 2012 – Sobre todo cuando se escuchan y anuncian tantos desastres para este nuevo año – la idea es poner nuestra confianza en Jesús Transfigurado y María Glorificada – para que nos protejan de todo mal humano.

Como es de costumbre les compartimos la tradicional y esperada Galería Fotograma – para conservar el registro evidencial de la actividad y difundirla al mundo – Fotografías Gentileza de Cultura Rinconada de Silva.

NOTICIA ESCRITA POR OSCAR GARCÍA CÁRDENAS

http://www.putaendoinforma.cl


APORTE FOTOGRÁFICO: CENTRO DE DESARROLLO Y EXPRESIÓN CULTURAL RINCONADA DE SILVA.

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miércoles, 1 de febrero de 2012

2 DE FEBRERO: LA CANDELARIA - BENDICION DE LAS VELAS

Este jueves 2 de febrero, se celebra la Fiesta de la Presentación del Señor.
Como es tradición, ese día se bendicen las velas, signo de Jesús, luz del mundo, y que son un sacramental muy necesario para los tiempos difíciles que se nos vienen encima.
Conviene encenderlas en caso de calamidades graves: terremotos, tormentas, inundaciones, etc.
En lugares donde se dan perturbaciones de probable origen diabólico o donde viven personas que las sufren.
Junto al lecho de un agonizante,para ayudarlo a morir en paz.
Junto a la cama de una embarazada, si tiene problemas para dar a luz.
Y por ultimo, conviene tenerlas en gran numero, bien guardadas, para los eventos de la Gran Purificación anunciados por la Virgen.

Se hará la bendición de las velas:

En la Iglesia Parroquial de Rinconada de Silva, a las 21:00 hrs. con Procesión alrededor de la plaza.
En la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, en San Felipe, a las 20:00 hrs.

viernes, 27 de enero de 2012

HOMILÍA DEL DOMINGO 29 DE ENERO 2012

MATERIAL ENVIADO DESDE TENERIFE ESPAÑA - POR EL PADRE CARMELO HERNÁNDEZ.

La victoria jubilosa de Jesús sobreel mal que también nosotros hemos de comunicar a los demás

Deut. 18, 15-20; Sal. 94; 1Cor. 7, 32-35; Mc. 1, 21-28

Jesús había comenzado a recorrer Galilea anunciando laBuena Noticia de que llegaba el Reino de Dios. Los primeros discípulos habíancomenzado a seguirle y a la invitación de que todo había de cambiar y eranecesario creer en Jesús y en la Buena Nueva que anunciaba algunos ya habíancomenzado a dejarlo todo para seguirle. Recordamos el pasado domingo a Simón Pedroy Andrés, a Santiago y a Juan que habían dejado redes y barcas para hacerse seguidoresde Jesús y pescadores de hombres.

Llega el sábado y la oportunidad está en la asamblea dela Sinagoga donde se escucha y comenta la Palabra de Dios antes de la oraciónen común. Y allí está Jesús. Y su manera de hablar es nueva. Lo hacía con unaautoridad nueva y distinta; no era un maestro de la ley más que repitiera cosasaprendidas sino que lo hacía con autoridad. ‘Sequedaron asombrados de su doctrina porque no enseñaba como los escribas sinocon autoridad’, comentaban los oyentes.

¿Cómo no iba a hacerlo así si allí estaba la verdaderaPalabra de Dios que se había encarnado, que había plantado su tienda entrenosotros? No eran sólo palabras lo que Jesús ofrecía. Allí había vida y con suPalabra sus vidas se llenaban de luz. Los corazones se sentían enardecidos anteaquella palabra llena de vida y todo se comenzaba a ver con un nuevoresplandor. Era un gozo poder escucharle, y estar con El, y hacer nacer la esperanzaen el corazón con su Palabra.

Pero la autoridad de Jesús no solo se iba a manifestaren las palabras que pronunciara sino en la vida nueva que ofrecía. Una vida queno era sólo promesas y anuncios de algo nuevo, sino que lo nuevo se estabacomenzando ya a realizar allí. Anunciaba el Reino de Dios, y reinando Dios elmal tenía que desaparecer del corazón de los hombres, y allí se comenzaría amanifestar esa transformación, para que sólo Dios reinara entre los hombreshaciendo desaparecer el mal.

‘Estaba precisamenteen la Sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo…’ Alguien dominado por el maligno aquien había que liberar del mal. ‘Se pusoa gritar’, dice el evangelista. Aquel hombre poseído por el malignoreconocía que quien estaba allí ante él era quien viniera a destruir y a vencerel mal. ‘¿Qué quieres de nosotros, JesúsNazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres, el Santo de Dios’.

Se va a manifestar la victoria de Jesús. El maligno seresiste, pero Jesús es el vencedor. Para eso habría de morir en una cruz yresucitado se presentaría como el Señor de la Victoria, el vencedor del mal yde la muerte para siempre. Allí se iba a manifestar esa victoria de Jesús. Allíse iba a manifestar la gloria del Señor liberando a aquel hombre de todo mal.

‘¡Cállate y sal deél!’, le increpaJesús. ‘Y el espíritu inmundo lo retorcióy dando un grito muy fuerte salió de él’. Todos se asombran. Jesús actúacon una autoridad nunca vista. ‘Esteenseñar con autoridad es nuevo’, exclama la gente. Allí está la Palabravictoriosa de Jesús. ‘Su fama se extendió en seguida por todaspartes, alcanzando la comarca entera de Galilea’. Ya escucharemos en lospróximos domingos como pronto van a venir de todas partes hasta Jesús buscandovida y salvación.

Ya seguiremos en las próximas semanas todo ese camino,todo ese recorrido de Jesús. Hoy también nosotros venimos hasta El, porquequeremos escucharle y porque queremos seguirle también. Como aquella gente quese reunía en la sinagoga de Cafarnaún aquel sábado, día sagrado para los judíos,nosotros venimos en el día del Señor, en el día en que cada semana de maneraespecial e intensa celebramos su victoria sobre la muerte y el pecado.

Es el domingo, el día del Señor, el día que recordamosy celebramos la resurrección del Señor. Es lo que aquí venimos a anunciar y acelebrar. ‘Anunciamos tu muerte,proclamamos su resurrección’, gritaremos con todo el ardor de nuestra feconfesándole victorioso. Y una vez más diremos ‘¡ven, señor Jesús!’ Que venga el Señor, que llegue a nuestra viday así nos sintamos iluminados por su luz, transformados por su graciasalvadora, resucitados a una vida nueva.

Aquí estamos como familia reunida en el nombre delSeñor para celebrar su victoria en su muerte y resurrección. Escuchamos suPalabra y nos alimentamos también del Pan único y partido de la Eucaristía.Aquí estamos ‘celebrando el memorial delSeñor resucitado, mientras esperamos el domingo sin ocaso’, como decimos enuno de los prefacios, ‘en el que lahumanidad entera entrará en tu descanso’. Es lo que celebramos de maneraespecial cada domingo, en el día del Señor. Es lo que proclamamos con nuestrafe alabando por siempre la misericordia del Señor que nos manifiesta así suautoridad siendo vencedor para siempre de la muerte y del pecado.

Jesús actúa con autoridad también en nosotros dándonossu gracia, haciéndonos partícipes de su victoria. Mucho mal se he metido ennuestro corazón cuando hemos dejado entrar el pecado en nosotros, pero sabemosy confesamos en verdad quien es Jesús, el Santo de Dios que nos santifica; elSanto de Dios que nos redime y nos arranca del mal; el Santo de Dios que nos transforma con su gracia para que liberados de toda atadura de pecado vivamosya santamente. Y por todo ello queremos dar gracias a Dios y cantar parasiempre su alabanza.

El evangelio dice que su fama se extendió enseguida portoda la comarca, porque corría la noticia de boca en boca y todos se admirabande las maravillas del Señor. ¿Nos faltará a nosotros hacer algo así? Es laBuena Noticia que nosotros también hemos de trasmitir. Toda esa salvación delSeñor que sentimos en nuestra vida tenemos que saber llevarla a los demás,anunciarla a nuestros hermanos para que ellos descubran también lo que es lamisericordia del Señor.

Hemos de confesar que muchas veces nos falta esaalegría y ese entusiasmo nacido de una fe profundamente vivida. Es necesario que contagiemos a los demás de esa alegría de la fe, de esa alegría delencuentro con el Señor resucitado que nos hace partícipes de su victoria sobreel mal, que nos llena con su salvación.

Esa proclamación solemne de nuestra fe que hacemos a quién medio de la Eucaristía no se puede quedar reducida a proclamarla solo en medio de estas cuatro paredes, sino que tiene que ser una proclamación públicaen que a todos alcance y a todos llegue el grito jubiloso de nuestra fe.

MEDITACIONES DEL PADRE CARMELO HERNÁNDEZ. ESPAÑA.


Maestro, ¿dónde vives? Queremosconocerte y estar contigo

I Samuel, 3, 3-10.19; Sal. 39; 1Cor. 6, 13-15.17-20; Jn. 1,35-42

En alguna ocasión nos habrá sucedido algo así. Hemosconocido a alguien, quizá ocasionalmente o por algún otro motivo, con quiencharlamos con confianza y nos sentimos a gusto y al final algo así como que lepreguntamos donde vive porque quizá deseamos volver a encontrarnos y ahondar ennuestra amistad. Conocer donde vive, conocer su casa es algo más que situar unlugar geográfico, es como entrar en la intimidad de la persona. También nossucede que cuando tenemos experiencias gratas así enseguida las comunicamos alos que están cercanos a nosotros porque nos parece que eso no nos lo podemosguardar dentro.

Algo así, aunque tal como nos lo cuenta el evangelio nosea en ese mismo orden de tiempo, es lo que le sucedió a aquellos dosdiscípulos de Juan que cuando el Bautista señala a Jesús que pasaba ante elloscomo el Cordero de Dios que quita elpecado del mundo se van tras El y le preguntan donde viven. En el fondo eramanifestar ese deseo de estar con El para conocerle más hondamente como asísucedería. ‘Venid y lo veréis’, fuela respuesta y la invitación de Jesús.

Ya escuchamos, y lo hemos meditado muchas veces, queese encuentro fue algo vital para aquellos dos discípulos que ya inmediatamenteno sólo ellos quisieran estar con Jesús sino que comunicarán esa buena noticia conentusiasmo a los demás. ‘Hemos encontradoal Mesías… a aquel de quien escribió Moisés y los profetas’. Fue unaexperiencia muy fuerte la que vivieron en aquel encuentro personal con Jesús.Experiencias y encuentros que marcan una vida para siempre.

‘Venid y lo veréis’, nos dice también a nosotros Jesús.El estar aquí escuchando su Palabra y disponiéndonos a celebrar la Eucaristíaes ya un comienzo a dar respuesta a esa invitación de Jesús. Así tendríamosnosotros que sentirnos a gusto con Jesús. Con ese mismo entusiasmo tendríamosque desear estar siempre con El. También nosotros hemos de decir ‘Maestro, ¿dónde vives?’, queremos conocerte,queremos estar contigo.

Jesús viene a nuestro encuentro, nos va saliendo alpaso en nuestra vida, en tantas circunstancias distintas, en tantos momentos,como a aquellos primeros discípulos y nos invita a ir con El; también nos llamacomo al pequeño Samuel, ya sea en las sombras de la noche, en medio de la barahúndade los aconteceres de la vida, o allá en el silencio de nuestro corazón. Aaquellos primeros discípulos fue primero el Bautista quien les ayudó a conocerla voz de Jesús o señalarle el camino para ir hasta El, o ellos mismos fueronluego mediaciones para los demás para que también se acercaran a Jesús.

El pequeño Samuel no conocía la voz del Señor, ‘pues aun no le había sido revelada laPalabra del Señor’, y así en principio estaba lleno de confusiones, perosin embargo supo ir con presteza hasta el sacerdote Elí, pensando que era quienle llamaba. El sacerdote le ayudará a discernir la voz de Dios, y si conprontitud había acudido a él diciendo, ‘vengoporque me has llamado’, luego aprenderá a decir ‘habla, Señor, que tu siervo escucha’.

Es la actitud humilde y confiada que hemos de tenerante el Señor que llega a nuestra vida. Nuestra respuesta debería ser pronta yvaliente, generosa, como apreciamos hoy en los llamados en la Palabra del Señorque se nos ha proclamado. Una respuestadecidida, con arrojo, sin temores. Algunas veces nos parece temer ante lo queel Señor nos pida, o quiera de nosotros. Y es cierto que su llamada noscompromete. Pero, como decíamos al principio, sentimos el gozo de estar con Ely seguirle, de querer conocer su vida, conocerle a El más y más. Y cuando es asíno caben temores ni miedos.

La llamada e invitación del Señor es algo muy personala cada uno, que cada uno ha de sentir en un tú a tú en su corazón. Por eso notemamos dejarnos sorprender por el Señor. Ya sabemos que los encuentros vivoscon el Señor dejan huella en nosotros, no nos dejan insensibles, pero el Señorrespeta siempre la libertad de nuestra respuesta. Alegrémonos de esa inquietudque pueda surgir dentro de nosotros y que haya verdadera apertura de nuestrocorazón, disponibilidad para el Señor.

La prontitud de Samuel que corrió hasta el sacerdotesiempre en actitud de servicio, la en cierto modo curiosidad y buenos deseos deaquellos primeros discípulos que se van preguntando donde vive, la generosidadde los amigos que se quieren y que saben ofrecer y comunicar lo mejor al amigo,la humildad para dejarnos conducir por quienes pueden ayudarnos a mejorencontrarle, la inquietud por ofrecerle al Señor la mejor respuesta en el día adía de nuestra vida, el entusiasmo también para dar a conocer a los demás loque nosotros vamos encontrando y que es un gozo para nuestra vida… son lasseñales de nuestra disponibilidad y de la buena respuesta que queremos irdando.

Lo que nos está pidiendo el Señor es seguirle. Ser eldiscípulo que sigue al Maestro en el día a día de nuestra vida. No es necesarioque hablemos en este momento de nuestra reflexión de vocaciones específicas de seguimientoa Jesús en una vocación determinada de servicio dentro de la Iglesia como puedaser la vocación al sacerdocio, a la vida religiosa o a la vida misionera, o enuna misión concreta en medio de nuestra sociedad y nuestro mundo.

Podríamos hablar de ello también, pero pensemos primeroque nada en ese nuestro ser cristiano, en ese vivir nuestra fe y nuestro amor ytodo lo que atañe a nuestra vida cristiana, en lo que es esa respuesta desantidad que hemos de vivir en cada momento, ahí donde estamos y donde vivimos,en las responsabilidades de cada día. Es lo primero a lo que el Señor nosinvita y nos llama. Es la primera respuesta que nosotros hemos de dar. Y eseserá el primer y gran testimonio que hemos de dar en medio de nuestro mundo.

Pienso que un buen compromiso por nuestra parte, comorespuesta a la Palabra de Dios que estamos escuchando, en este comienzo deltiempo Ordinario que nos media hasta la Cuaresma después de las celebracionesque hemos vivido de la Navidad y de la Epifanía, podría ir en el sentido deavivar esos deseos en nuestro corazón, de querer conocer más y más a Jesús comose nos va manifestando en el evangelio. Que sea nuestra petición, nuestrodeseo, esa pregunta de aquellos dos primeros discípulos a Jesús: ‘Maestro, ¿dónde vives?’ Queremosconocerte y estar contigo, queremos llegar a vivir más y más tu vida cada día.

Se ha cumplido el plazo… el momento es apremiante…

Jonás, 3, 1-5.10; Sal. 24; 1Cor. 7, 29-31; Mc. 1, 14-20

Homilía Gentileza del Presbítero Padre Carmelo Hernández. Desde Tenerife España.

Hay cosas, que nos dicen, que se cumplen en un plazo determinado y cuando se va acercando ese momento hemos de prepararnos para ello; ya sea, por ejemplo, un pago que tengamos que hacer, hipotecas, créditos… ya sea una palabra dada de algo que nos comprometidos a hacer, ya sea un acontecimiento anunciado que tiene una fecha muy concreta y para la que hemos de tener todas las cosas bien dispuestas. Cuando se nos cumpla el plazo no nos queda más remedio que pagar lo acordado, cumplir con lo comprometido o disponernos a lo que está por suceder. Así en muchas cosas en la vida.

Hoy la Palabra de Dios que hemos escuchado nos habla de plazos cumplidos, de momentos apremiantes o de cosas que han de suceder en un tiempo ya previamente determinado. Y para ello hemos de estar bien dispuestos.

Comencemos por la primera lectura. El profeta Jonás fue enviado a la ciudad de Nínive a invitar a la conversión. ‘Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predica el mensaje que te digo… y comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día pregonando: ¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!’ Se les dio un plazo para la conversión. ‘Dentro de cuarenta días…’ Un plazo para la conversión, para el cambio de vida o la destrucción de la ciudad.

En el Evangelio se nos relata cuando comienza Jesús a predicar por Galilea la Buena Noticia del Reino después de que habían arrestado a Juan y nos habla ya de un plazo cumplido. ‘Se ha cumplido el plazo, está cerca del Reino de Dios; convertios y creed en el Evangelio’. Ha llegado ya el momento, se ha cumplido el plazo, viene a decirnos Jesús.

Desde el mismo momento que Adán desobedeció y pecó Dios anuncia un evangelio de salvación. Se le suele llamar protoevangelio a esa página del Génesis. Toda la historia de la salvación en la historia del pueblo de Israel es desde entonces una repetición de ese anuncio de salvación. Los profetas habían ido preparando al pueblo de Dios para que se mantuviera en esa esperanza. Dios enviaría un Salvador. El Bautista lo anunciaba como ya inminente porque decía ‘en medio de vosotros está el que no conocéis’ e invitaba a la conversión porque llegaba ya el Reino de Dios.

Es significativo que el evangelista comience diciéndonos que ‘cuando arrestaron a Juan Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios’. Efectivamente ya el Bautista cumplió su misión y comienza un tiempo nuevo. Ya no es el tiempo del anuncio y la preparación. Ahora llega Jesús y comienza a hacerse presente el Reino de Dios.

Jesús nos dice ahora que ‘se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios’. Hay que creer en esa Buena Noticia. Hay que disponerse ya a acoger el Reinado de Dios. Desde que entró el pecado en el mundo el Reino de la muerte lo cubría todo con sus sombras. Pero llegaba la luz, y estaba ya allí en medio. Se ha cumplido el plazo de que la luz brille en medio de las tinieblas y amanezca la salvación. Podríamos recordar también esa página hermosa del comienzo del evangelio de Juan que nos habla de la luz que viene a disipar las tinieblas aunque se resisten.

Allí está la Buena Nueva, allí está el Evangelio, allí está Jesús con su salvación. Con Jesús comienza el Reinado de Dios porque la muerte y el pecado iban a ser vencidos. ‘Llega la victoria de nuestro Dios’. Hay que convertirse, y convertirse es creer en esa Buena Noticia. Dios en verdad será nuestro único Rey.

Estamos prácticamente comenzando a leer el evangelio de Marcos y éste es el primer anuncio que escuchamos. Pero, como siempre decimos, la Palabra de Dios no la podemos escuchar simplemente como un hecho pasado, sino que es la Palabra que Dios hoy nos dirige a nosotros. No es Palabra de un ayer, sino de un hoy. Hoy la escuchamos, hoy llega a nosotros. Podríamos recordar aquello de Jesús en la Sinagoga de Nazaret que nos narra san Lucas también en el comienzo de la actividad pública de Jesús. Cuando lee el sábado en la Sinagoga aquel pasaje de Isaías recordamos que el comentario de Jesús fue decir: ‘hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír’.

Hoy se cumple el plazo para nosotros; hoy llega la Palabra del Señor a nuestra vida; hoy os llega la Buena Noticia de que el Reino de Dios llega a nosotros, se hace presente en nuestra vida. Y hemos de sentir, como nos decía san Pablo en su carta, ‘el momento es apremiante’. Así tenemos que tomarnos en serio la Palabra de Dios que se nos anuncia. Hemos de dar una respuesta. Una respuesta de fe y de conversión. Creemos en el Señor que llega a nuestra vida; nos convertimos a El, porque ya queremos alejarnos para siempre del reino de la muerte para entrar en el reino de la vida, en el Reino de Dios.

Queremos ya ponernos en camino para seguir de todas todas a Jesús. Con prontitud. Con generosidad y radicalidad. Arrancándonos de nuestras redes de muerte. Para caminar a su luz. Para que El sea en verdad para siempre el centro de nuestra vida, el único Señor de nuestra vida. Tenemos que creer desde lo más hondo del corazón esa palabra de salvación que pronuncia para nosotros, ese anuncio de vida que nos hace. Y si le creemos, cambiaremos nuestra vida, dejaremos atrás muchas redes, muchas cosas que nos han atado hasta ahora para seguir para siempre su único camino, caminar a su paso, vivir su vida.

El Evangelio nos dice que Jesús ‘pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores…’ Allí están en sus tareas. Quien había anunciado que se cumplía el plazo y llegaba el Reino de Dios ahora invita a seguirle, a estar con El, a vivir ese momento nuevo del Reino de Dios. ‘Venid conmigo, sois pescadores de estos mares, de estos lagos, pero yo os haré pescadores de otros mares, os haré pescadores de hombres…’

Y Simón Pedro y Andrés creen en la Buena Noticia; lo mismo luego Santiago y Juan que estaban también con sus redes y con su barca, con su padre y con los jornaleros también creen, y cambian, y lo dejan todo. ‘Y se marcharon con El’.Es la señal de la conversión. Creen y cambian de vida. Conversión no es sólo penitencia; es mucho más, es el cambio radical, es el comenzar a vivir algo distinto. Creen en el anuncio que está haciendo Jesús y quieren vivir en su Reino, en el Reino de Dios. Es la Buena Noticia, el Evangelio en el que comienzan a creer y quieren vivir. Por eso, se van con El.

Es la llamada y la invitación que hoy nosotros escuchamos. ‘Se ha cumplido el plazo… el momento es apremiante…’ La tiene que comenzar a iluminar y de nosotros depende. El Señor nos la está poniendo en nuestras manos. El mundo necesita esa luz en medio de tantas sombras y oscuridades que nos envuelven y nosotros tenemos la luz en nuestras manos.

El Señor nos invita a ir con El, como a aquellos primeros discípulos. Y esa llamada no es de ayer ni de mañana, sino que es ahora cuando el Señor nos llama y nos invita a creer en la Buena Noticia para hacer presente el Reino de Dios en nuestro mundo. ¿Qué pasa con nuestra fe? ¿Se nos habrá adormecido? ¿La habremos ocultado? ‘El momento es apremiante’. ¡Cuánto tenemos que hacer! ¡Cuánto podemos hacer!

‘Venid conmigo y os haré pescadores de hombres’, sembradores de luz, mensajeros de esperanza, constructores de un mundo de amor.